El Teatro Real también se lanza al cortejo de Gustavo Dudamel
El director venezolano, que mañana recibirá el Premio Príncipe de Asturias, aplaza a un futuro indeterminado su deseado desembarco en Madrid
ANTONIO LUCAS. Enviado especial
Publicado originalmente en el diario español El Mundo
OVIEDO. – Brinca, se incorpora, maneja la batuta como un finísimo bisturí con el que abrir la música hasta llegar a su centro, a su secreto. El director de orquesta Gustavo Dudamel, el más brillante de los centenares de miles de jóvenes que se han educado en el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, remataba el ensayo previo al concierto que ofreció ayer en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo como clausura de la XVII Semana de la Música de la capital asturiana. Todo era movimiento, espasmos, sonrisas, repeticiones, hallazgos.
Con las manos, ordenaba la Sinfonía nº 2 en Do menor de Mahler, conocida como Resurrección. Una pieza compleja y poderosa que interpretaban según sus pautas 180 músicos de entre 14 y 29 años, los que dan cuerpo a la joya del proyecto: la Orquesta Simón Bolívar, de donde salió Dudamel proyectado a la cima de la música clásica, que lo ha acogido como una de sus grandes revelaciones.
Esta iniciativa de orquestas jóvenes, creadas por el maestro José Antonio Abreu y que suma 30 años de aventura, ha sido galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Y, como ejemplo de su trayectoria, Dudamel, de 27 años, se puso una vez más al frente de la formación.
«Es un gran honor recibir el galardón. Pero, sobre todo, supone un enorme impulso a este proyecto de Venezuela, que ahora se exporta a todo el mundo», explicó. Y es que el objetivo de Abreu es crear una red mundial de orquestas de jóvenes, que va a empezar a confeccionarse tras la Cumbre Iberoamericana de El Salvador, que se celebrará entre los próximos días 29 y el 31.
Dudamel se ha convertido en referencia internacional de la nueva camada de directores de la premier league musical. Y se mueve por el mundo como un ciclón. Entre sus padrinos, destacan Claudio Abbado y Simon Rattle. Y, entre las orquestas, ha colaborado con la Filarmónica de Viena, la de Gotemburgo y ahora ha firmado como titular de la de Los Angeles, donde estará a partir de 2009. No le queda tiempo para mucho más, pero no da la espalda a los gestos de complicidad que desde el Teatro Real de Madrid ha recibido. «Ahora mismo no puedo asumir más compromisos, pero me encantaría estar un día en el Real. Es una referencia por su tradición y sus muchas posibilidades. De momento, habrá que esperar. Esas cosas hay que pensarlas bien. No puedo decir sí o no. Veremos qué dicta el tiempo», afirma con la cautela del que no quiere cerrar la puerta.
Y, por encima de todo, la música como herramienta pedagógica: «El pueblo necesita cultura. Es la forma de no perder sensibilidad ni el sentimiento de comunidad. Nosotros, desde El Sistema [como se conoce a la red de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela] creamos ciudadanos a través de la música, para la música».
La elección de la Resurrección de Mahler para el concierto de Oviedo es un mensaje de admiración al maestro Abreu, que asistía al ensayo sentado en primera fila. «La mejor versión de esta sinfonía se la he escuchado a él, por eso la elegí para una ocasión tan especial como la que aquí estamos viviendo. La obra tiene un mensaje de fe, de esperanza. Y la de esta noche [por ayer] no es una actuación más, sino que la entiendo como el nacimiento de un nuevo momento en el mundo; por eso se lo hemos dedicado al maestro», apuntó.
Y, unos minutos después, regresa al ensayo. Toma la batuta como lo hacía su admirado Leonard Bernstein, con la delicadeza con la que se toma un fino puñal. Brinca de nuevo, se incorpora sobre el estribo de la silla, agita la melena para dar paso a las tubas, con una mano a los violines, con un hombro a los metales… Y la música se va fundiendo en él como una experiencia física.
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La Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, la Filarmónica de Los Angeles y más de 1000 voces interpretarán, en la Sala Rios Reyna del Teatro Teresa Carreño, la obra sinfónica de Gustav Mahler. Luego del exitoso Proyecto Mahler presentado en la ciudad de Los Angeles en el Walt Disney Concert Hall y el The Shrine Auditorium, viene a Caracas el ciclo con la obra sinfónica integral del compositor austríaco titulado Con Dudamel por la paz.
En un concierto sin precedentes en el The Shrine Auditorium de la capital californiana, 99 músicos de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela y 91 de la Filarmónica de Los Ángeles, junto a 8 solistas de prestigio internacional y más de 800 voces de 16 coros, interpretaron la obra con la que Gustav Mahler le rindió tributo a la vida, a la creación, a la alegría y a la obra de Dios. Más 1000 músicos actuaron ante un público de 8 mil personas.