“Dudamanía” también se apodera de Pekín
Publicado originalmente por el Diario El Universal de Caracas.
Reuters
12:38 PM Pekín.-La Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, conducida por el célebre director Gustavo Dudamel, triunfó en su debut en Asia con un concierto en el Centro Nacional de las Artes Escénicas de Pekín en el que se mostró que la “Dudamanía” también ha llegado al gigante asiático.
Enérgico y siempre con la sonrisa en la cara, Dudamel dirigió con su batuta a estos jóvenes músicos venezolanos que ejecutaron un recital tras el cual recibieron una calurosa ovación de los melómanos asistentes.
Desde el inicio del concierto, la orquesta Simón Bolívar sorprendió al tocar fuera del programa previsto la “Marcha de los Voluntarios”-el himno nacional de China- lo que hizo que el público se pusiera en pie y aplaudiera, un gesto poco habitual en los recitales pequineses.
En el primer acto, la orquesta interpretó la Segunda Suite Sinfónica del ballet “Daphnis y Chloe”, de Maurice Ravel, y la pieza “Santa Cruz de Pacairigua”, de Evencio Castellanos, obras con las que Dudamel prácticamente bailó sobre el estrado, con sus movimientos sincopados y apasionados que lo han hecho famoso.
Tras el descanso, la Sinfonía Número 5 de Tchaikovsky progresivamente embriagó a un público que se puso de pie al final de la pieza y pidió más, a lo que los jóvenes venezolanos respondieron con el soberbio y alegre “Mambo”, de Leonard Bernstein.
Con él se puso el colofón a este estreno de la joven orquesta en Asia, que repetirá mañana en Pekín pero interpretarán otro repertorio: piezas de Bernstein y Mahler.
El compositor venezolano José Antonio Abreu, padre del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles, estuvo presente en el recital, así como numerosos embajadores de países latinoamericanos y una nutrida presencia de jóvenes estudiantes chinos de música clásica.
Los próximos 14 y 15 de diciembre, la orquesta actuará en Seúl y los días 17, 18 y 19 concluirá la gira con conciertos en las ciudades japonesas de Tokio e Hiroshima.
La orquesta Simón Bolívar es la cúspide del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles, un programa de formación de músicos que en 30 años ha ayudado a educar a 265.000 niños venezolanos, muchos de ellos procedentes de familias pobres, reseñó Efe.
El sistema ha recibido varios galardones internacionales, entre ellos el Premio Internacional de Música de la Unesco en 1994 y el Príncipe de Asturias de las Artes 2008.
