En Madrid no se rompió el protocolo
Osvaldo Burgos
Madrid, 21 de abril de 2009.- La presencia de la Reina Sofía, la Princesa Letizia y la Princesa Irene de Grecia, requirió de un protocolo particular en el concierto de anoche en Madrid. Las chaquetas tricolor tuvieron que esperar guardadas para el concierto de esta noche en Valencia.

La Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolivar recibe el aplauso de los asistentes en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional en Madrid - Foto: Osvaldo Burgos
La orquesta estuvo a la altura. Comenzaron su presentación con la Suite Nº 2 Dafnis y Cloe de Maurice Ravel. Luego llenaron la sala de sonidos venezolanos, con su indudable mezcla negra, india y española, ejecutando la suite sinfónica Santa Cruz de Pacairigua de Evencio Castellanos. El público fue muy efusivo aunque estuvo un poco contenido, quizas por la presencia real en el auditorio.
Luego del receso, los músicos venezolanos regresaron con la 4ta Sinfonía de Tchaikovsky. Es una obra que la orquesta prácticamente la ejecuta de memoria. Días antes, en una rueda de prensa en Londres, Dudamel recordaba cómo muchos de los que hoy están en la orquesta juvenil la tocaron completa cuando tenían apenas entre 10 y 12 años siendo miembros de la Orquesta Infantil de Venezuela. La han tocado muchas veces y cuando lo hacen, la sienten. Forma parte de su vida musical.
Esta vez no fue diferente, la llevan debajo de la piel. Al terminar el primer movimiento, muchas personas no pudieron contener sus aplausos, aunque los acallaron de inmediato. No obstante, la nota discordante la pusieron algunos asistentes que a pesar de su tos incontenible no abandonaron la sala. Entre el segundo y el tercer movimiento, el ataque de tos fue colectivo y el director tuvo que esperar para comenzar a tocar. Problemas del polen y la primavera.
Al terminar la sinfonía, la explosión de aplausos fue enorme. El público quedó muy complacido. Después de 6 minutos de aplausos, comenzaron el encore con el ya clásico Mambo de Bernstein y luego interpretaron el Malambo de Ginastera. Ninguno se subió a las sillas aunque sí bailaron y movieron sus instrumentos.

27/04/09 - 6:39 am
Soy un profesor de la ESMUC, Escola Superior de Música de Catalunya de Barcelona, institución académica cuya sede, junto al Museu de la Música y a dos salas de conciertos, grande y pequeña, forma el complejo llamado L’Auditori en el cual actuó la SJVSB. Aprovecho este mensaje para unirme al coro de los que manifiestan su admiración por la SJVSB, el Sistema que la ha engendrado y el pueblo venezolano que la alienta. Las toses a las que aludes, entre movimiento y movimiento de una sinfonía, no tienen que ver necesariamente con el polen y la primavera, como insinúas, sino que son típicas en los conciertos de música clásica en España, sobre todo en Madrid. Nuestro público lleva tosiendo desde que yo lo recuerdo y seguro que no empezaron a toser para celebrar que había nacido yo. Esas toses cumplen varias funciones: lo primero, sirven en efecto para toser (mucha gente educada se contiene y aprovecha para hacerlo entre movimiento y movimiento) pero, sobre todo, sirven para que el público le recuerde al músico quién es el que manda allí y para mostrar la sabiduría del público, que sabe que entre movimiento y movimiento no se aplaude … sino que se tose. Una vez más, los venezolanos como tú nos enseñáis mucho a los españoles sobre música, maravillándoos de algo que aquí es tan simple, tan aceptado y tan natural como el llover, como es lo de las toses del público. Pues en efecto, una sinfonía es un cuerpo, un todo en el que hay relación entre sus partes, por lo cual esas toses, aunque sean durante el silencio (que también forma parte de la música), interrumpen el discurso musical. No digamos en esos movimientos, por ejemplo de las sonatas barrocas, que acaban en la dominante para atacar en el movimiento siguiente en la tónica. En fin, esperemos que no se tratara de la gripe porcina.
Un saludo afectuoso,
Paco Rubio
27/04/09 - 7:05 am
Estimado Profesor Rubio…
Primero que nada, muchas gracias por su comentario.
No sólo en España se tose. En Venezuela también es así. Y acabo de seguir a la Simón Bolívar por Londres y allí también es así.
No obstante, en el caso del concierto del lunes pasado en Madrid, las toses fueron tantas que el público incluso comenzó a reír.
En lo particular, creo que para eso es el intervalo: para reacomodarse en la silla, toser si se está contenido y volverse a relajar para seguir disfrutando.
Pero es cuestión de puntos de vista, a lo mejor si John Cage hubiera estado en este concierto en particular, lo que más le habría gustado habría sido el “silencio” entre el 2do y el 3er movimiento.
Quise reseñar lo de las toses porque había alguien que lo hizo profusamente durante la ejecución musical y, a pesar de ello, no se salió de la sala y porque de verdad me llamó la atención la cantidad de gente que lo hizo en ese intervalo entre el 2do y 3er movimiento. Lo del polen fue sólo una excusa.
Reciba un gran saludo, Profesor Rubio, y una vez más le doy las gracias por su comentario. Atentamente,
Osvaldo Burgos
27/04/09 - 8:00 am
Totalmente de acuerdo con usted, Osvaldo. Ya sabía que en todas partes cuecen habas, como se dice por aquí; es decir, que en todas partes se tose más o menos, por lo cual le agradezco el pretexto que nos ha dado para hablar sobre los “tosedores profesionales”, como los denomina usted en otro lugar de este blog. Más interesado aún que en la SJVSB, que ya es decir, estoy interesado en las técnicas pedagógicas del Sistema. Disculpe mi ignorancia por la pregunta pero, ¿existe bibliografía o están ustedes demasiado ocupados en la práctica como para preocuparse por especular académicamente?