Éxito de la Sinfónica Simón Bolívar se expandió por Houston
No quedó una de las 2801 butacas del Jones Hall vacía. Al final de la presentación, dirigida por Gustavo Dudamel, la proyección de una cromointerferencia sobre los músicos, creada especialmente para esa ocasión por el artista venezolano Carlos Cruz Diez, sorprendió al público asistente.
En una rutina poco usual, el público del Jones Hall -sede de la Sinfónica de Houston-, que abarrotó las entradas del concierto con dos meses de anticipación, fue testigo de la “cromointerferencia” que preparó el reconocido artista venezolano Carlos Cruz-Diez para el debut de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar en Houston, Texas (Estados Unidos). Esta fue la primera presentación de la temporada internacional 2009 que emprendieron los jóvenes músicos este viernes 03 de abril, bajo la batuta del reconocido director Gustavo Dudamel.
Desde las 7:00 de la noche comenzaba a llegar la gente dispuesta a ver lo que tanta expectativa había creado en el recinto, que abrió sus puertas por primera vez en 1966. Las 2801 butacas de la sala estaban ocupadas. La comunidad venezolana de la zona sacó sus banderas tricolores y las colocó de la manera más visible que pudo.
Antes de iniciar el concierto, el director ejecutivo de la Sinfónica de Houston, Matthew VanBesien, se dirigió al público desde el escenario (con la orquesta ya en sus atriles) y expresó la gratitud y el honor que sentía al presentar a los jóvenes quienes “se han convertido en símbolo para el mundo”.
De esta manera, VanBesien también destacó la labor que encabeza el maestro José Antonio Abreu desde hace más de tres décadas; la audiencia en pleno ovacionó de pie al creador del movimiento orquestal juvenil venezolano.
Tras el anuncio, Dudamel subió al podio, bajó su batuta y sonaron las notas de Daphnis & Chloe de Maurice Ravel, seguida de Santa Cruz de Pacairigua del compositor venezolano Evencio Castellanos. Como fin del programa retumbaron las notas de la Sinfonía N° 4 de Piort Ilyitch Tchaikovsky. Entre aplausos y ¡bravos!, que parecían no culminar, las luces de la sala se apagaron.
En breves segundos los músicos se despojaron de sus sacos y sólo mostraban sus camisas blancas, las cuales con una luz muy tenue reflejaban la proyección de la “cromointerferencia” que el destacado artista venezolano Carlos Cruz-Diez preparó para esta ocasión, con una de sus obras creadas en 1974 y adaptada con un software.
“Es una creación concebida para la orquesta y en perfecta armonía entre colores y el ritmo del Mambo. Estos muchachos despiertan una dinámica de afecto, primero por la calidad rítmica y el alto nivel musical, sumado a la juventud y alegría que no tienen otras orquestas. Todo lo que está estático se mueve, y se puede desnaturalizar, propósito final de mi trabajo: el dinamismo, crear situaciones ambiguas, que es lo que sucede con la música, evoluciona con el tiempo”, señaló Cruz-Diez luego de ver el resultado del “Ambiente Interferido”.
Seguida de la experiencia cromática, los miembros de la Sinfónica Simón Bolívar vistieron sus chaquetas tricolores e interpretaron Malambo de Alberto Ginastera. Ante la insistencia del público, nuevamente dieron vida al Mambo de la Suite West Side Story de Leonard Bernstein.
Las distintas reacciones no se hicieron esperar. Entre los asistentes se encontraba Deborah Borda, presidente de la Filarmónica de Los Ángeles, quien aseguró que ha seguido a la orquesta alrededor del mundo: “Los he oído en Caracas, Europa, Los Ángeles. Cada vez es una emoción especial. Lo que hacen conciertos como éste, es expandir el mensaje de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, que son una inspiración para el mundo. La gente en Estados Unidos está realmente interesada en el proyecto. En Los Ángeles comenzamos una Orquesta Juvenil (YOLA), que sigue la filosofía del movimiento. No se trata sólo de la actuación musical, sino del programa social que implica”.
Matthew VanBesien, director ejecutivo de la Sinfónica de Houston, expresó el inmenso honor que significaba la presencia de los músicos venezolanos dirigidos por Gustavo Dudamel, pero insistió en que “lo más importante de este evento es que lo que ocurre en Venezuela con este proyecto, es legendario. Se ha convertido realmente en un símbolo en cuanto la música académica y su enseñanza para el mundo”. Manifestó que esperan que este sea el inicio de una larga amistad entre ambas instituciones.
De la misma manera, Steven Brosvick, gerente general de la Sinfónica de Houston, dijo que en esta organización existe una larga tradición de programas educativos y actividades con la comunidad, lo que hacía particularmente importante la presencia de la orquesta cúspide del movimiento orquestal encabezado por Abreu.
Así, la presencia del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela en la ciudad texana, también se sintió en diversos espacios culturales y educativos con cuatro conciertos de cámara.
Entre estas actividades, se programaron para la tarde del sábado 04 de abril presentaciones del Ensamble de Flautas Simón Bolívar en el MECA (Consejo Multicultural de Educación a través de las Artes, por sus siglas en inglés); mientras que en la Universidad de Houston, se llevaba a cabo un Concierto Comunitario con el Trío Ávila, en el Museo del Niños se presentaba el Cuarteto de Cuerdas Épica. El Cuarteto de Trompetas Venezuela, se trasladó al Children’s Festival.
Para cerrar la visita a Houston, el Cuarteto de Cuerdas Simón Bolívar acompañó el Simposio “Contribución Social de la Música y la Pintura”, donde el maestro Abreu, junto a Gustavo Dudamel compartió ideas sobre el tema con el reconocido artista Carlos Cruz-Diez.
La gira que comenzó exitosa en Texas, tiene como próximos destinos norteamericanos las ciudades de Washington y Chicago para atravesar el océano y llegar a Inglaterra, España y Portugal
