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El Sistema recibe el premio TED

Por Prensa FESNOJIV

Este jueves 5 de febrero, José Antonio Abreu tuvo la oportunidad de “pedir un deseo” en Estados Unidos. En el marco de la Conferencia TED -Tecnología, Entretenimiento y Diseño-, en Long Beach, se decidió hacer entrega del Premio homónimo al creador del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, por ser “una de las individualidades más destacadas”. Este galardón incluye una importante donación en metálico, para contribuir con el crecimiento del trabajo que lleva a cabo el movimiento orquestal venezolano, con el apoyo del Ministerio del Poder Popular para la Participación y Protección Social.

Chris Anderson, director de la Conferencia TED, asegura que entre las miles de nominaciones que reciben, el premio va destinado a las personalidades que sobresalen. En este sentido, afirma que “los jueces tomaron esta decisión por los grandes resultados del trabajo que se ha hecho en Venezuela durante tantos años. El poder de la música ha cambiado muchas vidas porque se basa en el trabajo conjunto, lo que ha dado resultados extraordinarios en este país. La idea de conceder un deseo, es que quienes lo escuchen puedan ser inspirados por la idea maravillosa que pueda aportar el galardonado”.

“Estamos seguros de que la idea y visión del maestro Abreu puede cambiar la concepción de muchas personas dispuestas a colaborar por una buena razón, propuesta por un líder cultural. Sabemos que en todo el mundo se presta mucha atención al poder inspirador de la música y la manera como con tanta pasión se está desarrollando en Venezuela. El Sistema y su secreto, son regalos inmensos que el maestro Abreu nos ofrece”, enfatizó Anderson.
 

Ofrenda por la paz en Hiroshima

El pasado 19 de diciembre, antes de su concierto en la ciudad de Hiroshima, los miembros de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar visitaron el Monumento a la Paz en Hiroshima. Allí hicieron un minuto de silencio y ofrendaron sus medallas tricolores con el lema “Tocar y Luchar”. La periodista Olivia Liendo preparó un video que publicamos a continuación:

Desde su trabajo en las páginas culturales del diario El Nacional y ahora como periodista independiente, Olivia Liendo ha sido testigo de primera línea de los acontecimientos de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar y el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles. Hay mas información sobre el trabajo de Olivia en: http://www.elsistema.org/.

Dueña de una flauta con muchos apellidos

Publicado originalmente en entornointeligente.com

Los solos que Rivas interpretó en las obras Daphnis et Chloé, de Maurice Ravel, y Santa Cruz de Pacairigua, del compositor venezolano Evencio Castellanos, erizaron hasta al más desprevenido

Los solos que Katherine Rivas interpretó en las obras Daphnis et Chloé, de Maurice Ravel, y Santa Cruz de Pacairigua, del compositor venezolano Evencio Castellanos, erizaron hasta al más desprevenido - Foto: Luis Cobelo

En Seognam, una ciudad ubicada a 15 minutos de Seúl aproximadamente, Gustavo Dudamel rompió el protocolo de cualquier concierto. Antes del primer intermedio, ya había entrado y salido varias veces del escenario.

Los aplausos se lo exigían. Llegó el momento en el que el director debía hacer la señal de costumbre para que se levantaran de sus sillas aquellos músicos que tuvieron un solo destacado durante las obras que acababan de interpretar. Así lo hizo, pero cuando vio a Katherine Rivas, la primera flauta, tuvo que hacer algo más, algo realmente atípico.

Fue a su puesto y la llevó de la mano hasta el podio para que la aplaudieran, un gesto realmente atrevido en una sala de conciertos. Es la primera vez que esto sucede en una gira.

Rivas no sabía qué hacer. En su rostro batallaban una sonrisa espléndida y una mirada que escrutaba el piso. No podía con la sabrosa pena. Aún no lo puede creer.

Los solos que Rivas interpretó en las obras Daphnis et Chloé, de Maurice Ravel, y Santa Cruz de Pacairigua, del compositor venezolano Evencio Castellanos, erizaron hasta al más desprevenido. Todas las miradas, todos los oídos fueron para ella en los minutos en que su flauta protagonizaba la escena. Todos los aplausos también fueron para ella cuando estaba sobre el puesto que ocupa el director.

En los camerinos, algunos no la llamaban por su nombre, sino como la “flauta de oro”. Para muchos, éste ha sido el año de Katherine Rivas. En Caracas, en junio, tocó como solista junto con Francisco “Pacho” Flores, un venezolano considerado uno de los más grandes trompetistas contemporáneos. Desde la gira a Europa, a mediados de este año, se convirtió en la flauta principal de la Orquesta de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar. Fue a su primer concurso de flauta en Francia. Y en Asia arrancó todas las ovaciones posibles. Este año participará en dos concursos internacionales. Y otro dato: sólo tiene 21 años de edad.

“Es increíble. Se trata de solos muy complejos que ella hace con absoluta naturalidad. Es como si nada fuera imposible para ella”, dijo Dudamel al salir de un concierto. Cuando se le pregunta a ella por esos segundos de música, su respuesta es, primero, un tarareo.”Sólo pienso en los sentimientos que me transmiten esos sonidos juntos. Yo me dejo llevar. Es como si volara hacia la música”, describe.

Su flauta es dueña de muchos apellidos. “De oro”, es sólo uno.

Ella prefiere ponerle otros cuantos que mutan de solo en solo, de obra en obra, de sentimiento en sentimiento. Su flauta es luchadora, intensa, dulce, melancólica, romántica, agresiva, sutil, tierna… Cada uno apellida una sensación.

“Estoy muy emocionada… Creo que tanto estudio ha dado sus frutos. No lo puedo creer… Todavía no caigo en la realidad”, dijo antes del último concierto de la gira, en Hiroshima.

Una vez en Venezuela, con más tiempo para reflexionar, señaló: “En el plano orquestal, ésta ha sido la cumbre. Fue inigualable. Hace que me imponga más retos. Pienso más en el futuro. Quiero hacer una carrera como solista, sin dejar de enseñar todo lo que sé”.

De casa a la Bolívar

Catherine Rivas tiene una flauta desde que tenía 4 años de edad. Su mamá es flautista y comenzó por enseñarles a ella y a sus hermanos a tocar flauta dulce.

A esa edad ya tocaba en un pequeño ensamble. Su familia tenía una orquesta en la casa, en La Guaira, pero pronto se dieron cuenta de que ella necesitaba otros escenarios.

Cuando se mudó a Puerto La Cruz, Rivas, que entonces tenía 9 años de edad, comenzó a estudiar en el núcleo de Anzoátegui. Rápidamente, se convirtió en la primera flauta. Su mamá la convenció para que audicionara en la Orquesta Sinfónica Infantil de Venezuela. La audición le dio la razón al presentimiento materno. La joven comenzó a recorrer el mundo con esa orquesta que más tarde se convirtió en la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, con la que acaba de debutar en China, Corea y Japón. Apenas se bajó del podio, llamó a su mamá. La llamó para darle la razón, las gracias, las mismas que no se cansa de darle a José Antonio Abreu, a José García y a Víctor Rojas, sus profesores.

Ginastera, Estancia – La Danza del Trigo:

Sinfónica Simón Bolívar regresa este sábado tras cautivar Asia

Publicado originalmente por la ABN

Caracas, 19 Dic. ABN.- Tras la exitosa gira por China, Corea y Japón, este sábado 20 de diciembre, la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, regresa al país con la satisfacción de haber conquistado a una nueva audiencia internacional.

Bajo la batuta de Gustavo Dudamel, la audiencia asiática disfrutó entre el 11 y el 19 de diciembre, de un repertorio conformado por el Triple concierto de Piano, Violín y Violonchelo de Ludwig van Beethoven, en compañía de la prestigiosa pianista argentina Martha Argerich y los hermanos Renaud y Gautier Capuçón; Danzas Sinfónicas West Side Story, de Leonard Bernstein; la Sinfonía Nº 1 de Gustav Mahler, la 2ª Suite Daphnis y Chloe, de Maurice Ravel; Santa Cruz de Pacairigua de Evencio Castellanos y la Sinfonía Nº 5 de Piotr Ilyitch Tchaikovsky.

Las presentaciones ofrecidas por tierras orientales, llevaron a la Sinfónica a escenarios como el National Centre for the Performing Arts de Beijing, China (11 y 12 de diciembre), el Seoul Arts Center y el Seongnam Arts Center de Seoul, Corea (14 y 15 de diciembre), el Metropolitan Art Space (17 de diciembre), el International Forum Hall A (18 de diciembre), de la ciudad de Tokio, Japón y los espacios del Kosei-Nenkin Kaikan, en Hiroshima (Japón, 19 de diciembre).

Según las reseñas de la prensa internacional, durante toda la gira, los jóvenes de la Orquesta despertaron pasiones entre el público chino, coreano y japonés; reacciones nunca vistas para unos músicos del género clásico.

Con la boletería agotada un mes antes de la presentación, los chinos esperaban con ansias a los embajadores musicales criollos, y eso quedó en evidencia dado que por primera vez en la historia y rompiendo restricciones, les brindaron una fuerte ovación de pie.

‘Se trata de otro público. Otra cultura, otra acústica. Es muy diferente a otros. Pero en la medida en que avanzaba el concierto se fueron despertando. Fue una conexión entre nosotros y el público y al final lo logramos’, declaró Dudamel a la salida del concierto.

Asimismo, el presidente del Centro Nacional para las Artes Escénicas de Beijing, China, Chen Ping, además de expresar que la actuación de la orquesta fue impecable, resaltó el altísimo nivel con que los músicos interpretan las obras, ‘esa pasión, la alegría… una entrega inigualable. Las expectativas fueron sobrepasadas’.

Igualmente en Corea, con todas las entradas vendidas, la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar provocó una reacción que sólo se ve en conciertos de pop o rock: las mujeres se abalanzaron al borde de la tarima al terminar la función, para recibir de manos de sus estrellas las chaquetas con el tricolor venezolano que llevaban puestas.

Al igual que los chinos, los coreanos también se levantaron para aplaudir efusivamente a la Orquesta. Las jóvenes de protocolo comenzaron a pedir que se sentaran, al no estar acostumbradas a esta reacción por una orquesta y mucho menos clásica.

El entusiasmo continuó en Japón, en donde la audiencia se volcó en largos y sonoros aplausos, al punto de motivar la salida de Gustavo Dudamel hasta tres veces al escenario.

Para Martha Argerich, pianista argentina que acompañó a la Orquesta, la ocasión representó un momento muy especial. Considerada entre las más destacadas intérpretes en el mundo musical contemporáneo, manifestó que ‘estos músicos tocan como los dioses. He actuado en varias oportunidades con la orquesta y en cada una de ellas sigo sintiendo una profunda emoción’.

Este viernes 19 de diciembre los integrantes de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar acompañados por Gustavo Dudamel y el maestro José Antonio Abreu, ofrendaron las insignias tricolores al Monumento Conmemorativo Municipal de la Paz de Hiroshima (Japón), previo al último concierto de la gira asiática en el Hiroshima Kosei Nenkin Kaikan.

Desde las 6:00 de la tarde las puertas del recinto se abrieron y poco a poco se fueron llenando las mil 898 sillas de la sala.

Para comenzar la velada, la pianista Martha Argerich y los hermanos Renaud -violín- y Gautier -violonchelo- Capuçon acompañaron la interpretación del Triple concierto para violín, violonchelo y piano de Ludwig van Beethoven, seguido por la Sinfonía N° 1 de Gustav Mahler. Una vez más, la audiencia reaccionó de manera inusual, con largos y calurosos aplausos.

La orquesta junto a su director volvieron al escenario para complacer las peticiones con el ya mundialmente conocido Mambo de la Suite West Side Story de Leonard Bernstein y Malambo del Ballet La Estancia de Alberto Ginastera. Ante la emoción que demostraban los japoneses, los músicos cerraron el concierto con el Himno Nacional de Japón.

Para el embajador de Venezuela en Japón, Seiko Ishikawa, la presencia de estos talentos juveniles representaba una gran experiencia.

‘Lo que esta orquesta le regala al público japonés, es magia. Parece algo sencillo, pero no es nada común lo que lograron los músicos venezolanos en sus presentaciones’, aseguró.

Además de despertar inusuales emociones en los asiáticos, el paso de la Sinfónica Simón Bolívar por el mundo oriental alcanzó importantes acuerdos de cooperación e intercambio con las naciones visitadas.

Durante la estadía en Beijing, China, se logró un acuerdo de integración tecnológica en el campo de la fabricación de instrumentos, mediante una empresa mixta binacional apoyada en los convenios entre Venezuela y China para elevar la luthería a escala industrial.

También en este país se traza una ruta de carácter pedagógico, donde se iniciará una corriente de intercambio de maestros en dos niveles: docentes para niños y jóvenes y preparadores para maestros. Esto incluye el campo vocal.

‘Se procurará un intercambio para el enriquecimiento del aspecto lírico de nuestro sistema orquestal y coral. También se alcanzará el desarrollo musical con la creación de la orquesta binacional, que se formará en el último semestre del 2009 y primer trimestre de 2010, para ser estrenada en el marco del Expo Shangai 2010. La presencia de Venezuela será en julio. En este evento se formará una orquesta gigante con músicos de todo el mundo, y Expo Shangai invitó a Gustavo Dudamel a dirigirla’, anunció el maestro Abreu.

Asimismo, en Corea se logró un intercambio con los más importantes conservatorios de música de esa nación en el campo infantil y juvenil, con el apoyo del Maestro Sung Kwak. El Maestro Takeshi Kobayashi, volverá a Venezuela para dictar cursos a una nueva generación de músicos que enseñen a niños.

Por su parte, en Japón se logró intercambio en materia de tecnología de sonido, con la que se reactivará el sistema de educación interactiva y a distancia.

‘Vamos a integrar los movimientos corales de Venezuela y Japón. Desde ahora y hasta el mes de marzo próximo, deben estar formalizados los acuerdos con los tres países en todos los campos. Para abril de 2009, dichos acuerdos estarán en plena vigencia. Eso coincidirá con la presencia de Abbado y Dudamel en Venezuela’, destacó Abreu.

Como último anuncio, el director fundador del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, adelantó que en mayo de 2009 hay una primera misión de conjuntos de cámara que viajarán a Asia Oriental: Teatro Nacional de Artes Escénicas de China, Centro de Arte de Seúl y el Forum Internacional de Tokio, donde participarán el Ensamble de Metales de Venezuela, Quinteto de Vientos de Venezuela, Cuarteto Milenio, Cuarteto Simón Bolívar y el Ensamble Atalaya; también grupos japoneses recibirán músicos de Venezuela para intercambiar experiencias.

Orchestra brings best of Venezuela’s youth

Desde Japón

Publicado originalmente en The Japan Times el 5/12/2008

By CHIHO IUCHI
Staff writer

The miraculous Simon Bolivar Youth Orchestra of Venezuela will delight Japanese audiences during their first performances in this country, from Dec. 17 to 19.

Eyes on the baton: Venezuelan maestro Gustavo Dudamel conducts the Simon Bolivar Youth Orchestra. Dudamel, 26, has been the SBYOs music director since age 18. (C) RAINER MAILLARD/DG

Eyes on the baton: Venezuelan maestro Gustavo Dudamel conducts the Simon Bolivar Youth Orchestra. Dudamel, 26, has been the SBYO's music director since age 18. (C) RAINER MAILLARD/DG

The SBYO, based in Caracas and conducted by young Venezuelan maestro Gustavo Dudamel, is well known for its highly advanced musical ability. It emerged from what was initially part of a national project targeting crime prevention and personality development.

In 1975, Dr. Jose Antonio Abreu (b. 1939), organist, engineer, former government minister and president of the National Cultural Council of Venezuela established what is officially called, in English, the State Foundation of National Youth and Children Orchestra System of Venezuela (FESNOJIV), as a social program to improve the lives of the country’s underprivileged and deter youth from potential criminal behavior.

This national program, today simply called El Sistema, offers free music classes and provides instruments to any child regardless of their economic conditions. FESNOJIV remains an independent body that has enjoyed the support of succeeding governments, unaffected by shifts in political leanings.

During the 33 years since it started, around 400,000 children have gone through El Sistema, staying on average for 10 years. Many of them have continued training to become professional classical musicians. There are about 300,000 active members.

When Abreu launched El Sistema, there were only two orchestras in Venezuela. Now there are 300. Along the way, classical music, once the preserve of the elite, has become a part of everyday life in the poorer sectors of Venezuelan society as well. Although the SBYO is comprised of young members age 15 to 25, their advanced musical level is often described as exceeding that of their professional counterparts. They have performed at top Western classical music festivals such as the Salzburg Festival in Austria and The Proms in London.

Moreover, the SBYO has been producing exceptionally talented professional musicians who are now internationally active. Among them, the 26-year-old conductor Dudamel, who started violin at the age of 10, conducting at 12, and was appointed SBYO’s music director at 18. Having collaborated with top orchestras worldwide, including in Berlin, Vienna, Milan, New York, Chicago and Los Angeles, Dudamel will become the next music director of the L.A. Philharmonic Orchestra in 2009.

The SBYO’s performances in Japan are part of their Asian Tour 2008 from Dec. 11 to 20, which will also take them to China and South Korea. The Tokyo concerts are on Dec. 17 and 18, followed by Hiroshima on Dec. 19.

The Simon Bolivar Youth Orchestra will perform at Tokyo Metropolitan Art Space in Ikebukuro on Dec. 17 (7 p.m.), and at the Tokyo International Forum Hall A on Dec. 18 (7 p.m.). Ticket prices range from ¥6,000 to ¥14,000. (0570) 06-9960 or kajimotoeplus.com

Dudamel to Bring Fiery Charisma to Stage

Desde Corea

Publicado originalmente en The Korea Times

By Han Sang-hee
Staff Reporter

At first glance, many could mistake Gustavo Dudamel as a pop star, or even an actor. With his dark curly hair and mischievous smile, Dudamel is one of the youngest and most talented conductors in the world and the 27-year-old is coming to Korea for the first time.

“I’ve never been to Korea, so I’m looking forward to creating some first impressions. So far, all of the Korean people I’ve met have been very warm and extremely interested in classical music. This makes me particularly excited to meet the audiences and experience the cities and especially the food,” said Dudamel through an email interview.

The conductor will perform here with the Simon Bolivar Youth Orchestra of Venezuela, where he has been the artistic director since 1999 and graced fans with his energetic charisma.

Dudamel would know the importance of young musicians playing for the public and themselves, as he himself was nourished as an aspiring conductor with Venezuela’s National System of Youth and Children’s Orchestras, or El Sistema, a publicly financed private sector music education program. The Simon Bolivar Youth Orchestra of Venezuela is also a part of the program.

Classical music faces difficult times due to its aging audience worldwide, but Dudamel was more than eager to turn this around.

“Some think classical music is old music, my grandfather’s music (or) it’s music to sleep to. And this is absolutely not true! When they feel that there’s something happening there, this little fire, or a huge fire on the stage, they fall in love. And this is our responsibility for my generation as musicians (and) artists, to bring the young generation to classical music,” he said.

Dudamel will offer two different programs for the two concert nights. The first will offer symphonic dances from Bernstein’s “West Side Story” and Mahler’s Symphony No. 6, and the second night the numbers of Ravel, Castellanos and Tchaikovsky’s Symphony No. 5.

“I think that in all my Tschaikowskys, Mahlers, Mozarts, Brahmses (there) is a little bit of Venezuela and Latin soul. For me it’s pretty important to show the audience what we have. The important thing is how to make music, to enjoy, to have fun, to make (magical) moments in every concert we play. It’s why we program our concerts this way – and yes, (the viewers) should attend both concerts!” said Dudamel.

He has a great future ahead of him, as he will lead the Los Angeles Philharmonic next fall, and this concert will be a great chance to watch the talented conductor do his magic.

“What I do is a beautiful responsibility. I don’t feel pressure. For me it’s normal, like my life. Everything has been going in the right way, with good speed. It’s wonderful and it’s not only me. Look at the new generation. We have a new generation of young conductors. I’m a 27-year-old conductor, when now we have 16-year-old conductors. I’m part of the old generation already. This is a beautiful thing, to be the inspiration for the people that are coming to be musicians, for people that have a goal, to see that things can happen if you work hard and love what you are doing. This is the secret, this is the recipe,” he said.

Passing the baton

Desde China

Publicado originalmente por China Daily

By Chen Jie (China Daily)
Updated: 2008-12-11 08:00

What does the South American country of Venezuela remind you of? Gangs? Drug violence? Miss Venezuela? How about the future of classical music?

“If anybody asked me where is something really important going on for the future of classical music, I would simply say, here, in Venezuela,” says Sir Simon Rattle, the renowned music director of the Berlin Philharmonic, after he visited the country and conducted the Simon Bolivar Youth Orchestra of Venezuela.

The youth orchestra, which drove audiences in New York, Boston, Los Angeles, London and Berlin into something approaching hysteria, will give two concerts at the National Center for the Performing Arts today and tomorrow.

Gustavo Dudamel and the Simon Bolivar Youth Orchestra of Venezuela are in Beijing. Rainer Maillard/DG

Gustavo Dudamel and the Simon Bolivar Youth Orchestra of Venezuela are in Beijing. Rainer Maillard/DG

The program today includes Ravel, Castellano and Tchaikovsky’s Fifth Symphony, while the second program has Bernstein’s West Side Story and Mahler’s Symphony No 1.

The program might not suggest anything special, but on stage you will witness a fascinating blend of daring souls, fiery and passionate, of young hearts dedicated to an adventure.

Just imagine some 240 young players on the stage. They don jackets in the blue, red and yellow of the Venezuelan flag, leap off their seats, shout and shimmer. The cellists twirl their instruments as if they are spinning their dates at a dance. At one point, all the orchestra players lift their instruments high over their heads and shake them.

But this is not just fun. You can hear virtuosity of the strings and woodwinds, the strength and polish of the brass and the vibrant percussion.

“These musicians perform with such discipline and well-honed precision that they can go for maximum expression and follow the lead of their impetuous conductor. Mr (Gustavo) Dudamel has a keen ear for instrumental coloring and musical character,” commented The New York Times last November.

Dudamel is the 27-year-old conductor that The Los Angeles Times reported caused “Dudamelmania” and compared him to a rock star, saying he was “absolutely revelatory”.

“Dudamel is the most astonishingly gifted conductor I’ve come across,” says Rattle. And Claudio Abbado agrees with him.

How did such a gifted conductor and orchestra come into being? Both are products of the National System of Youth and Children’s Orchestras of Venezuela, which is arguably the most ambitious program of music education and orchestra training in the world.

The 68-year-old musician and economist Jose Antonio Abreu, who has preached the virtues of arts as a tool to achieve social emancipation, started the “system” 33 years ago when he founded the first youth orchestra in Venezuela in 1975.

“Abreu’s vision starts with getting children out of poverty and off the street,” Dudamel says. “It’s a social project first and cultural project second.”

In the 1970s, Venezuela had only two professional orchestras that were mainly made up of immigrants from Eastern Europe and Italy. In the last three decades, the system has achieved an artistic explosion.

There are now 222 symphony orchestras and musical groups for pre-school children and young people, 100 regional centers, 20 centers for academic education, technical structures and teacher support, that benefit 290,000 Venezuelans.

The timeline sees children joining an orchestra when they are 2-4 years old, followed by a pre-school orchestra from 4-7. After that they continue with the children’s orchestra, between seven and 15, and from there they go on to youth orchestras from 15-22. Finally they reach the top, or professional level, with their acceptance into one of the symphony orchestras of each region, or into the Simon Bolivar Symphony after they are 22.

According to Rocio Maneiro, Venezuelan ambassador in Beijing, his government set up the State Foundation for the system in 1979. Today, it employs 15,000 music teachers. The government funds it to the tune of an annual $29 million – in a country where the average annual income is below $3,500. It is enough to work miracles.

“The system is a new musical education model with methodologies adapted to the country’s social reality,” Rocio Maneiro says. “The system has evolved into a social program that allows the inclusion of children and adolescents regardless of their social-economic condition.

“It achieves social integration through the artistic and professional development of people that face problems of negligence, poverty, physical disabilities and drug addiction. It has secured many abandoned children and saved many young people from the scourge of drugs. It has transformed thousands of lives of the many under-privileged young people in Venezuela. Meanwhile it has brought up a number of outstanding young musicians.”

Dudamel is one of these outstanding young musicians. Born on Jan 26, 1981, in Barquisimeto, Dudamel took up the violin when he was very young and was soon studying composition and conducting. He joined the “system” as a 10-year-old, hoping to play the trombone.

“I knew the trombone because of salsa and popular music and my father played trombone in the ’system’. But my arms were too short, so they gave me a violin,” he recalls.

He played the violin in his hometown orchestra and as a 12-year-old Dudamel stepped onto the podium when the conductor was ill. In 1996, he was named music director of the Amadeus Chamber Orchestra and in 1999, he continued his conducting studies with Abreu and was appointed music director of the Simon Bolivar Youth Orchestra of Venezuela.

The rest is history. A spectacular win at the 2004 Gustav Mahler Conducting Competition in Bamberg, Germany, pushed Dudamel into the international spotlight and he has since been engaged by all the leading orchestras, in Berlin, New York, Milan and London. He has been appointed by the Los Angeles Philharmonic Orchestra to succeed Esa-Pekka Salonen in 2009.

“A project which does not generate a result has no reason to be,” says Dudamel. “The project of the ’system’ has a result. I have lived it. I am a product of it. I have been studying music since I was 4 years old, and from that moment on I entered in a family which has led me to learn values, not only musical ones, but life-wise ones for situations that I have to face, and that is the success of the system.”

He also credits the system from a life on the streets.

“Music certainly changed my life. I can look back now and see that many boys of my age went on to become involved in drugs and crime. Those who played music did not,” he says.

Dudamel is one of the outstanding young musicians brought up by the National System of Youth and Childrens Orchestra of Venezuela. Jiang Dong.

“In the orchestras, we learn discipline and concentration, develop aesthetic sense, share with companies, work as a team in order to achieve the harmonious sound of a musical work. We also learn the values of feeling ourselves an important and fundamental part of an orchestra family.”

As more outstanding Venezuelan musicians hit the international circuit, the world is taking notice. China, which also can boast that it is “the future of classical music”, would like to share Venezuela’s experience in music education.

“Too many people have recommended the magic orchestras of Dudamel to me. As a conductor I had doubts about how good such a young conductor could be. How many repertoires could he play?” says Chen Zuohuang, artistic director of the National Center for the Performing Arts.

“But when I watched the video and read the story of the system, I had to see the performance in Beijing,” he says. “The system gives me much inspiration. Classical music is booming in China. The government, education institutes and patrons all pay much attention to the music education of the next generation. In this aspect we can learn much from our Venezuelan colleagues.”)

(China Daily 12/11/2008 page20)

Venezuela ‘exporta’ a EE UU su sistema de orquestas juveniles

El modelo de José Antonio Abreu se implantará en zonas como el Bronx

Publicado originalmente en el diario El País

JESÚS RUIZ MANTILLA (ENVIADO ESPECIAL) – Nueva York – 03/12/2008

El Maestro José Antonio Abreu - AP

El Maestro José Antonio Abreu - AP

El maestro José Antonio Abreu y su Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela constituyen el símbolo hacia el que todos los intérpretes, compositores, gestores culturales y educadores del mundo miran para hacer sobrevivir un género que hace años languidecía peligrosamente. El éxito de su modelo venezolano -que enseña ahora mismo a 265.000 niños y jóvenes, en su mayoría procedentes de familias sumidas en la pobreza- ha sido rotundo. Pero Abreu no se conforma con implantarlo en su país: quiere exportarlo fuera de sus fronteras. Por eso ha aprovechado el final de su gira por España y Estados Unidos para bautizar un ambicioso proyecto que se materializará a lo largo de los próximos dos años.

La máquina del idealismo encarnada en este hombre imparable comienza a recoger sus frutos a escala internacional en lo que supone toda una exportación del fenómeno a Estados Unidos. Si Europa -con la vista de directores como Claudio Abbado y Simon Rattle- miró ya hace tiempo a Venezuela como el lugar desde donde se daría nuevo vigor al legado de Bach, Mozart, Beethoven o Mahler, EE UU también ha visto en el sistema de José Antonio Abreu una piedra angular sobre la que girar. No es casual que Gustavo Dudamel, la estrella más prometedora del milagro venezolano, esté a punto de tomar, a sus 27 años, el mando de la Filarmónica de Los Ángeles.

Jóvenes del Sistema Nacional de Orquestas - AP

Jóvenes Músicos del Sistema Nacional de Orquestas - Alfredo Cáliz

Desde allí, este brillante músico liderará los postulados del sistema Abreu en California, con la implantación en barrios marginales latinos de la enseñanza musical que él mamó. Pero no es el único foco donde el modelo se va a imponer. El conservatorio de New England ha pedido su asesoramiento. Omar Guerra se ha trasladado a vivir a Florida para impulsarlo allí y trabar proyectos con la New World Symphony de ese otro agitador que es Michael Wilson Thomas. En Nueva York, junto a los responsables del Carnegie Hall, Abreu empieza a poner sus semillas en Harlem y el Bronx. Ya existe toda una estrategia coordinada por Susan Siman, una de las ideólogas académicas del sistema y directora del núcleo de Montalbán (Caracas).

“Han ido surgiendo cosas por libre en Estados Unidos, pero todo ha dado lugar a una dinámica y a unos frutos crecientes. En Estados Unidos, parece que el sistema se va a extender ampliamente”, comentaba el propio Abreu el lunes por la noche en el Carnegie Hall. “Nuestra metodología en el fondo es la de todo el mundo, con una excepción importante: impulsamos la práctica orquestal desde el principio, porque crea una dinámica de superación individual y de grupo fundamental”, añade el compositor venezolano.

El creador del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela -último Príncipe de Asturias de las Artes- ha conquistado Nueva York de la mano de 100 músicos clásicos jóvenes iberoamericanos, los soldados mejor preparados para abrir esa profunda brecha idealista. El martes triunfaron en el Carnegie Hall con la Quinta de Chaikovski y el Primer concierto para piano y orquesta de Brahms. Hoy se preparan para tomar Miami.

Lo cierto es que Abreu ha encontrado en Nueva York padrinos de lujo. La hija de Leonard Bernstein, Jamie Bernstein, les introdujo ante un público entre el que había críticos neoyorquinos de referencia, músicos de la New York Philarmonic y agentes internacionales de peso. Después tuvieron tiempo de celebrarlo en casa del creador de West Side Story, donde su hija montó una fiesta por todo lo alto para agasajar a Abreu. “Cuando vi a aquellos jóvenes en un vídeo de YouTube interpretar el mambo de mi padre, sentí que él no estuviera en mis direcciones de correo electrónico para podérselo enviar”, comentaba la hija de Bernstein antes del concierto en el Carnegie Hall. “Así es como él quería que se viviera su música”, añadía.

El de Abreu y su proyecto es un camino sin retorno, una aventura que no tiene vuelta atrás. Una aventura puesta en práctica sobre el escenario por músicos entusiastas que creen sin fisuras en la filosofía de este hombre visionario e impulsor de la música como arma de transformación social. Entre ellos sobresale una amplia mayoría de jóvenes músicos procedentes sobre todo de la Joven Orquesta Nacional de España (Jonde), que ha dado un giro en sus planteamientos, según reconoce su director artístico José Luis Turina, y ha unido a su objetivo de perfeccionamiento musical las labores de compromiso.

Pablo Mielgo, de 32 años, la dirige estos días con una elegancia y un vigor admirables y Javier Perianes, nuevo talento del piano ya más que prometedor, sobresalen entre una cantera muy preparada e ilusionada con el nuevo proyecto. En el Carnegie Hall, los dos tomaron entusiasmados posesión de unos camerinos no aptos para mitómanos. “En esta habitación han calentado Gigels o Horowitz, alucinante”, comentaba Perianes. “Eso es justo lo que no debemos pensar”, le rebatía Mielgo, aunque, de pronto, recordaba: “Chaikovski estrenó aquí su Quinta sinfonía y certificó que su música gustaba más en Estados Unidos que en Rusia”.

Ambos se han colocado al frente de un grupo tan heterogéneo como vibrante que culmina hoy una gira agotadora por España -actuaron en Madrid, Huelva, Valladolid y la cárcel de Soto del Real, coordinados con el Teatro Real- y Estados Unidos. El gran núcleo lo forman músicos de entre 17 y 25 años de la Jonde, junto a intérpretes de la Simón Bolívar de Venezuela o de la New World Orchestra.

El milagro Abreu continúa tomando cuerpo. Nadie duda ya de que este hombre que comenzó su apostolado hace más de 30 años en un garaje de Caracas es hoy el gran profeta de la música clásica actual en el mundo.Los venezolanos, junto a la Jonde española, actuaron en el Carnegie Hall Gustavo Dudamel impulsará el ‘modelo Abreu’ desde Los Ángeles

La Promesa de la Música

Osvaldo Burgos sjvsb.com

The Promise of Music es el nombre de un magnífico documental que dirige Enrique Sánchez Lansch donde, a través de la mirada de cuatro músicos de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar y de su director, se revela el profundo impacto que está teniendo el Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles en Venezuela.

Mientras la orquesta va preparándose para una presentación en el Festival Beethoven de Bonn, Sánchez Nasch va desarrollando la historia de estos músicos dentro de El Sistema con lo cual, la película va plasmando claramente el sentido de comunidad y familia que tienen los miembros de la orquesta, no sólo en el ámbito inmediato de ésta, sino en el ámbito de todo el sistema nacional.

De esta manera, a medida que los ensayos van cobrando vida, la música va en efecto cumpliendo su promesa. Una promesa de un mundo mejor, donde el esfuerzo colectivo, la disciplina y la armonía irrumpen con una naturalidad inusitada para cientos de miles de niños y jóvenes sobre el individualismo, la improvisación, y la violencia presentes en sus contextos sociales.

El film culmina en Bonn, con escenas del concierto en el Festival. El público ovaciona a los músicos y cada uno de ellos puede ver como la música les cambió la vida.

El documental, rodado completamente en español está disponible en DVD con subtítulos en inglés, francés, alemán y chino. Incluye la presentación en Bonn con la 3ra Sinfonía de Beethoven completa así como el Huapango de Moncayo y el Malambo de Ginastera. Una duración total de 155 minutos.

A continuación el trailer del flim:

Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2008

El Sistema Nacional de Orquestas juveniles e infantiles de Venezuela fue reconocido con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en su edición del 2008 el pasado 24 de octubre.

Agradecemos a A. Jaimes y a D. Valero por facilitarnos este material audiovisual.

El Sistema – 60 Minutes CBS News

El siguiente video-reportaje sobre El Sistema, fue producido por CBS News para el programa informativo “60 Minutes”. Este reportaje salió al aire por primera vez el 13 de abril de 2008 y fue actualizado el 16 de julio.
Puede leer el texto de presentación original en la página de CBS News.

Nota: la publicidad que aparece en el video es exhibida por CBS News.

Gustavo the Great – 60 Minutes CBS News

El siguiente video-reportaje sobre Gustavo Dudamel, fue producido por CBS News para el programa informativo “60 Minutes”. La fecha de este reportaje es 17 de febrero de 2008. Puede leer el texto de presentación original en la página de CBS News.


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Nota: la publicidad que aparece en el video es exhibida por CBS News.

A la conquista de Asia

OSVALDO BURGOS – sjvsb.com

China, Corea del Sur y Japón son los próximos destinos internacionales que visitará la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, contando con la dirección del Maestro Gustavo Dudamel, en una gira que tendrá lugar entre el 11 y el 19 de diciembre de 2008.

Según lo indica el sitio web del director, el periplo comenzará en Beijing, donde haran dos presentaciones en el Gran Teatro Nacional de esa ciudad. El siguiente destino en la gira será Seúl, los días 14 y 15 de diciembre, donde la orquesta venezolana se presentará en el Seoul Arts Center y el Seongnam Arts Center, respectivamente.

La siguiente sala en recibir a nuestros músicos será el Metropolitan Art Space de Tokio el día 17. Por su parte, en la misma ciudad capital de Japón, el 18 de diciembre la orquesta se presentará en el Tokio International Forum. Por último, para el día 19 está previsto el concierto final de esta gira asiática en la ciudad de Hiroshima, en el Koseinen Kinen Kaikan.

Con respecto a las obras a ser interpretadas en esta gira, los programas incluirán obras de Ravel, Mahler, Tchaikovsky, Bernstein, Castellanos y Márquez.

El Teatro Real también se lanza al cortejo de Gustavo Dudamel

El director venezolano, que mañana recibirá el Premio Príncipe de Asturias, aplaza a un futuro indeterminado su deseado desembarco en Madrid

ANTONIO LUCAS. Enviado especial

Publicado originalmente en el diario español El Mundo

OVIEDO. – Brinca, se incorpora, maneja la batuta como un finísimo bisturí con el que abrir la música hasta llegar a su centro, a su secreto. El director de orquesta Gustavo Dudamel, el más brillante de los centenares de miles de jóvenes que se han educado en el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, remataba el ensayo previo al concierto que ofreció ayer en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo como clausura de la XVII Semana de la Música de la capital asturiana. Todo era movimiento, espasmos, sonrisas, repeticiones, hallazgos.

Con las manos, ordenaba la Sinfonía nº 2 en Do menor de Mahler, conocida como Resurrección. Una pieza compleja y poderosa que interpretaban según sus pautas 180 músicos de entre 14 y 29 años, los que dan cuerpo a la joya del proyecto: la Orquesta Simón Bolívar, de donde salió Dudamel proyectado a la cima de la música clásica, que lo ha acogido como una de sus grandes revelaciones.

Esta iniciativa de orquestas jóvenes, creadas por el maestro José Antonio Abreu y que suma 30 años de aventura, ha sido galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Y, como ejemplo de su trayectoria, Dudamel, de 27 años, se puso una vez más al frente de la formación.

«Es un gran honor recibir el galardón. Pero, sobre todo, supone un enorme impulso a este proyecto de Venezuela, que ahora se exporta a todo el mundo», explicó. Y es que el objetivo de Abreu es crear una red mundial de orquestas de jóvenes, que va a empezar a confeccionarse tras la Cumbre Iberoamericana de El Salvador, que se celebrará entre los próximos días 29 y el 31.

Dudamel se ha convertido en referencia internacional de la nueva camada de directores de la premier league musical. Y se mueve por el mundo como un ciclón. Entre sus padrinos, destacan Claudio Abbado y Simon Rattle. Y, entre las orquestas, ha colaborado con la Filarmónica de Viena, la de Gotemburgo y ahora ha firmado como titular de la de Los Angeles, donde estará a partir de 2009. No le queda tiempo para mucho más, pero no da la espalda a los gestos de complicidad que desde el Teatro Real de Madrid ha recibido. «Ahora mismo no puedo asumir más compromisos, pero me encantaría estar un día en el Real. Es una referencia por su tradición y sus muchas posibilidades. De momento, habrá que esperar. Esas cosas hay que pensarlas bien. No puedo decir sí o no. Veremos qué dicta el tiempo», afirma con la cautela del que no quiere cerrar la puerta.

Y, por encima de todo, la música como herramienta pedagógica: «El pueblo necesita cultura. Es la forma de no perder sensibilidad ni el sentimiento de comunidad. Nosotros, desde El Sistema [como se conoce a la red de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela] creamos ciudadanos a través de la música, para la música».

La elección de la Resurrección de Mahler para el concierto de Oviedo es un mensaje de admiración al maestro Abreu, que asistía al ensayo sentado en primera fila. «La mejor versión de esta sinfonía se la he escuchado a él, por eso la elegí para una ocasión tan especial como la que aquí estamos viviendo. La obra tiene un mensaje de fe, de esperanza. Y la de esta noche [por ayer] no es una actuación más, sino que la entiendo como el nacimiento de un nuevo momento en el mundo; por eso se lo hemos dedicado al maestro», apuntó.

Y, unos minutos después, regresa al ensayo. Toma la batuta como lo hacía su admirado Leonard Bernstein, con la delicadeza con la que se toma un fino puñal. Brinca de nuevo, se incorpora sobre el estribo de la silla, agita la melena para dar paso a las tubas, con una mano a los violines, con un hombro a los metales… Y la música se va fundiendo en él como una experiencia física.

Abreu y la música como tabla de salvación

ANTONIO LUCAS. Enviado especial

Publicado originalmente en el diario español El Mundo

OVIEDO. – El esqueleto breve y frágil de José Antonio Abreu (Valera, Venezuela, 1939) es una estructura que no advierte de la fuerza de su propietario. Aparece Abreu con maneras de galápago y, al minuto, desata un discurso firme, casi titánico, con la música y el Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela como eje.

Abreu es economista (con master en rendimiento del petróleo), y organista, y compositor. Pero, sobre todo, es el creador e impulsor de la red pedagógica que estableció Venezuela hace 37 años para propiciar con la música la reinserción de los adolescentes socialmente más desfavorecidos. «Las orquestas han terminado siendo un orgullo para los barrios, las aldeas, los pueblos en los que están. Todo el entorno comunitario y vecinal se ha integrado en este fenómeno que tiene para nosotros un objetivo claro: potenciar la educación», afirmó ayer en uno de los salones del Hotel Reconquista de Oviedo.

El próximo viernes, Abreu recibirá el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Un galardón que se suma en este año al prestigioso Premio Yehudi Menuhin y que él entiende como estímulo necesario y generoso para seguir ensanchando el largo proyecto de las Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela. «La música rescata a todos esos muchachos con situaciones muy adversas en sus vidas. Los redime y los convierte en alguien necesario para todos», explica. «Además, la pedagogía también está a cargo de nuestros jóvenes, que muestran una muy profunda vocación… digamos apostólica».

Casi 300.000 niños y jóvenes, repartidos en 170 formaciones, dan cuerpo a este programa que se conoce en Venezuela como El Sistema. «Nuestro objetivo es crecer hasta el millón de alumnos y docentes». De entre todos ellos sobresale el violinista y director de orquesta Gustavo Dudamel, de 27 años, designado en 1999 como responsable de la Sinfónica Simón Bolívar. Una agrupación que cuenta entre sus filas con 240 músicos de entre 14 y 29 años. «Dudamel es un chico de un excepcional talento. Con gran capacidad de estudio. Y, a pesar de su vertiginosa trayectoria internacional, no ha perdido en absoluto el contacto con Venezuela. Su estela está generando una serie de nuevos directores y músicos que lo siguen y lo asisten. Es un ejemplo excelente». Y, de hecho, su presencia al frente de la Simón Bolívar -que mañana ofrecerá un concierto-, suena ya como uno de los actos más esperados de la XVII Semana de la Música de Oviedo.

Abreu no duda al hablar. Tiene una rotundidad de flaco que ha librado muchas batallas por hacer de la música un ingrediente social imprescindible, una estrategia de crecimiento. «Ante todo, están las prioridades sociales», dice al ser consultado sobre cómo la crisis global podría hacer flaquear el proyecto. «Estamos implantados en 10 provincias de nuestro país y terminaremos llegando a todas. Contamos con la complicidad de la sociedad civil y el decidido apoyo del gobierno».

En el esfuerzo de sacar adelante esta iniciativa, destaca la colaboración de España a través de la Escuela Superior de Música Reina Sofía, que dirige Paloma O’Shea. El próximo objetivo del infatigable José Antonio Abreu es poner en marcha la Orquesta Juvenil Iberoamericana, arrancando un compromiso firme de los jefes de Estado.

Homenaje a la orquesta salvadora de niños

El Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela que creó José Antonio Abreu, galardonado en la categoría de Artes

DARIO PRIETO / SALUD HDEZ. MORA

Publicado originalmente en el diario español El Mundo

MADRID / BOGOTA.- La orquesta como símbolo de orden y concierto… social. Eso es lo que ha reconocido el jurado del Premio Príncipe de Asturias de las Artes al conceder el galardón de este año al Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela (FESNOJIV), creado por el economista y compositor venezolano José Antonio Abreu.

Conocido como El Sistema, el proyecto de Abreu ha ido creciendo durante tres décadas hasta convertirse en un enorme entramado por el que han pasado cerca de 600.000 niños y jóvenes, la mayoría de los cuales fueron rescatados de entornos pobres o problemáticos. Su éxito no sólo se mide en términos de cantidad: Gustavo Dudamel, jovencísimo (27 años) director de orquesta aclamado en todo el mundo (en abril de 2007 fue contratado como director musical de la Filarmónica de Los Angeles) es uno de los 600.000 hijos del Sistema.

Desde Venezuela, Abreu celebraba ayer la noticia con serenidad. En declaraciones a EL MUNDO, el creador de las Orquestas dijo que el premio reafirma «el compromiso profundo de seguir con el servicio de la infancia de Venezuela y de Iberoamérica».

Serenidad entreverada de convicciones sobre el poder salvador de la música. Y no importa si suena a idealismo. «Cuando creé este proyecto, estaba seguro de que iba a llegar a este punto. Me movía una vocación muy fuerte, el deseo de que todos los niños pudiesen acceder a la educación que, gracias a Dios, tuve yo».

Mencionando a Heidegger, entre otros pensadores, Abreu defiende la educación artística «como algo prioritario y no periférico», especialmente «en los países con elevados índices de pobreza». Para el creador de este proyecto, «la práctica orquestal multiplica las posibilidades de inclusión social; al recibir un insrumento y una educación musical de manos del maestro, el niño pasa a tener la gloriosa condición de artista. De este modo, la pobreza material se transforma en una riqueza espiritual y en una vida mejor».

También destacó la importancia de figuras como Dudamel, su alumno más aventajado, que sigue ligado al Sistema como director de su joya, la Orquesta Simón Bolívar. Pese a sus compromisos internacionales, Dudamel ha manifestado su deseo de permanecer en su país. «Lo importante es crear un modelo para la juventud y ver que es factible llegar lejos. Desde que conocí a Gustavo, de niño, supe que su destino era de amplios horizontes».

El músico Paquito D’Rivera, impresionado por la genialidad de Dudamel, les escribía a ambos hace dos años tras un concierto del joven director en Nueva York. «Además de talentoso, Dudamel es muy joven, generoso y carismático. Su juventud aún permite cometer errores políticos que por ella son todavía excusables. No así es el caso de usted, maestro Abreu… con su incomprensible parcialidad hacia un político tan torpe y grosero como Chávez, tanto ha herido y decepcionado a quienes admiramos su noble labor de educador».

Aunque la labor de José Antonio Abreu es reconocida y admirada en todo el mundo, algunos critican su cercanía a Hugo Chávez en un momento de clara división ideológica en Sudamérica. «Dejemos de lado la política y consideremos que el gran aporte de Abreu es que consiguió comprometer al Estado venezolano, por encima de las ideologías, con la cultura. No podemos seguir descalificando lo bueno por razones políticas», señala el crítico musical colombiano, Fernando Toledo. «Su aporte es enorme; consiguió que la cultura musical en Venezuela no sea algo lateral sino central. Hay 37 orquestas sinfónicas, una proeza en estos países».

A juzgar por la colaboración que le prestaron todos los gobiernos, fueran del signo que fueran, durante la larga trayectoria de sus orquestas para los más jóvenes, es evidente que su único interés fue seguir alimentando su sueño de robarle hijos al hambre y la miseria. Durante años hizo antesala a los diputados cada vez que discutían los Presupuestos, de izquierdas o de derechas, con infinita paciencia. También en sus primeros años ignoró el desprecio de la clase intelectual que no le aceptó fácilmente.

Para Abreu, las connotaciones políticas son futesas al lado de la vocación espiritual. «La orquesta», explicó el maestro, «es como una pequeña Venezuela. Pero, como artista, mi sueño es que no sólo Venezuela, sino cualquier país del mundo, fuese como una orquesta gigantesca, en la que todos estuviésemos trabajando en concierto y armonía».

El triunfo de la música como arma social

El Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela ve recompensada su lucha

Publicado originalmente en el diario El País

JESÚS RUIZ MANTILLA – Madrid – 22/05/2008

Nadie podía pensar hace 40 años en Europa que el viento y la fuerza capaz de cambiar la música clásica vendría de Venezuela. Pero un hombre visionario, un idealista peleón llamado José Antonio Abreu estaba dispuesto a utilizar sus violas y violines, sus trombones y tambores en pos de la utopía. Aquel sueño que él junto a otros 11 pioneros fue forjando se ha convertido en el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela. Una realidad reconocida ahora con el Príncipe de Asturias de las Artes, fallado ayer en Oviedo.

No es sólo una orquesta. Tampoco es simplemente una escuela. Se trata de todo un complejo y efectivo sistema educativo que ha arrancado a muchos jóvenes y niños del arroyo en su país. Uno de sus más firmes defensores, Claudio Abbado, lo ha dicho alguna vez: “¡La cantidad de personas que ha salvado Abreu!”. También lo repiten otros como Simon Rattle, actual director de la Filarmónica de Berlín, Plácido Domingo o Daniel Barenboim, que han colaborado varias veces con Abreu acudiendo a dar clases y conciertos a los más de 600.000 niños que allí se han formado desde sus comienzos en 1975.

Y también Zubin Mehta, que ayer, desde Valencia, donde ensayaba Siegfried, la tercera entrega de El anillo del Nibelungo, celebraba el premio en conversación con EL PAÍS: “Ha trabajado toda su vida ejemplarmente y se lo merece. Yo dirigí con ellos en los años ochenta, mi padre también le ayudó. Ha buscado talento por todas las esquinas de su país y lo ha encontrado. Todos los Gobiernos le han apoyado, ojalá en Europa pudiéramos decir lo mismo de los nuestros, aquí todo lo que tiene que ver con la música va cada vez peor”, clamaba el director indio.

Es cierto que Abreu, que llegó a ser ministro de Cultura con Carlos Andrés Pérez, ha logrado siempre un consenso político continuado para su proyecto. Lo que han conseguido Abreu y sus fieles se encuentra por encima del bien y del mal, ajeno a las luchas de poder. Siempre han sido muy cuidadosos para no colgarse etiquetas. No se dejan llevar al huerto por nadie, pese a que en la Venezuela de Chávez mantener la independencia es algo . Todo el mundo les respeta como un símbolo nacional.

Hoy trabajan en completa libertad. Han ido sumando voluntades y tejiendo una red de 120 núcleos (escuelas) donde actualmente se forman 270.000 niños y jóvenes de todo el país.

Allí, generalmente en barrios oprimidos, en el campo y por la selva amazónica, aprenden un instrumento y, casi inmediatamente, pasan a formar parte de una de las 180 orquestas fundadas con sus métodos. La inmensa mayoría, el 85%, provienen de familias muy pobres y desetructuradas. Se agarran a la música como a una tabla de salvación. Entran de inmediato en las aulas. Son admitidos sencillamente por solicitarlo. No tienen que pasar ninguna prueba. Entonces, su vida adquiere un nuevo sentido. Tienen de qué presumir. Algunos pasan muchas horas al día ensayando: les resulta mucho más apetecible estar en los núcleos que salir a buscarse la vida en el infierno de la calle.

Enseguida pasan a formar parte de una de las orquestas. Las integradas por niños con menor edad desafinan. No importa. Al lado tienen otras que suenan mejor; saben que poco a poco irán perfilando su sonido. No hay miedo al ridículo, como ocurriría en otros sistemas más tradicionales. “No tienen sentido de culpa”, comentaba Simon Rattle.

Los mejores se dedican a la música. De ahí ha salido Gustavo Dudamel, el director que con 28 años ha asombrado ya a las mejores orquestas del mundo (a partir de 2009 será titular de la Filarmónica de Los Ángeles) y que es una auténtica estrella.

Está deseando regresar a España para celebrarlo con más música. La pasada semana dirigió en Madrid a la Orquesta Nacional de España y quedó encantado con el rabo de toro que le cocinaron los músicos. “En octubre, en Oviedo, haremos un gran concierto”, comentaba por teléfono desde Roma, donde actúa esta semana.

El caso de Dudamel es especial. Muchos otros acaban dando clases en las escuelas, muy implicados en una iniciativa que les hace comprometerse radicalmente, incluso para toda la vida.Son conscientes de pertenecer a una especie de casta a la que mira todo el planeta. Lo logrado por Abreu y los miembros del sistema es tan grande que expertos en educación musical de Italia, Alemania, España, Japón, Reino Unido, Estados Unidos, acuden regularmente a copiar sus métodos de trabajo, conscientes de que los tradicionales están caducos. Y en América Latina, no digamos. El tenor Juan Diego Flórez aseguraba ayer a EL PAÍS que está impulsando un sistema igual en Perú: “Es un proyecto fantástico, muy útil para países como los nuestros, donde los niños y los jóvenes corren más peligro que otros de caer en malos hábitos”. Flórez, que está en Madrid para interpretar en versión concierto Orfeo e Euridice, de Gluck, en el Teatro Real, asegura que ha hablado mucho con Abreu y con Dudamel para asesorarse. “Ya hemos empezado. Falta el apoyo del Estado, pero incluso se va a impulsar una ley para acometer todo el proyecto en serio”.

La dimensión de esta obra llevó ayer al jurado a premiarlo con el Príncipe de Asturias de las Artes, dotado con 50.000 euros y una escultura de Joan Miró. “Su confianza audaz en el valor educativo de la música para la dignidad del ser humano y su máxima calidad artística”, convencieron a 19 de los 24 presentes que votaron a favor. El resto de los apoyos fueron a parar al músico Pierre Boulez y al arquitecto japonés Tadeo Ando.

En el acta se reflejaba, además, que el proyecto combina “la máxima calidad artística con una profunda convicción ética aplicada a la mejora de la realidad social”, informa Javier Cuartas.

Los rostros felices de la orquesta

Han crecido con Gustavo Dudamel, lo han acompañado en deslumbrantes giras por el planeta y, desde su juventud, han deslumbrado al mundo en conciertos en España, Inglaterra o Alemania. Los jóvenes de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar han saboreado la gloria en equipo, bajo la batuta del estelar director, pero pocas veces las luces se centran en sus rostros particulares. Aquí, varios de ellos se ponen de pie y cuentan parte de su historia personal, que refleja los logros compartidos.

Los rostros felices de la orquesta - Foto: Luis Cobelo

Los rostros felices de la orquesta - Foto: Luis Cobelo

 

Conozca a los “muchachos” de Dudamel, esos que lo han acompañado por el mundo deslumbrando a todos con su música.

Publicado originalmente en la revista  “Todo en Domingo” del diario El Nacional el 04/05/2008

Texto: LOPE GUTIÉRREZ-RUIZ  Fotos: LUIS COBELO

Lo más parecido que puede existir al ensayo de una orquesta es un salón de clases. Un salón donde conviven los exámenes y los recesos, la escucha atenta a los detalles y la guerra de taquitos apenas lo permite una pausa. O por lo menos así son los ensayos que dirige Gustavo Dudamel, quizás el director de orquesta más nombrado estos días en el mundo, venezolano y omnipresente en los medios. Los ensayos de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, que Dudamel dirige combinan la seriedad de docenas de músicos de altísimo nivel, con más de una década de experiencias compartidas: hablamos –por si no queda claro– de más de 10 años conociéndose y logrando metas juntos, de personas que empezaron su camino dentro del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles en la adolescencia o en la infancia, y que juntos han logrado metas impresionantes, incluyendo la increíble trayectoria de Dudamel.

Vanessa Matamoros - Foto: Luis Cobela

Vanessa Matamoros - Foto: Luis Cobelo

“Pues yo creo que todos tenemos historias distintas”, comenta Vanessa Matamoros mientras descansa de un ensayo de seis horas. Ella es la única mujer contrabajista de esta orquesta sinfónica juvenil, y es apenas un poco más grande que el instrumento que toca. “La primera vez que tuve algo que ver con el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles fue a los 12 años de edad, cuando vi un programa de televisión y le pedí a mi madre que me acercara al núcleo más cercano que teníamos de casa. No tenía ni idea de que había gente que estaba estudiando música desde los cuatro años de edad”. Para muchos estándares, Matamoros ya estaba mayor para empezar su interés por el mundo de la música, pero esto sólo demuestra lo distinto de todos los perfiles de los músicos de esta orquesta y la capacidad de logro cuando persiste el esfuerzo. “Soy de San José del Ávila, empecé en la sede del sistema de Parque Central y hoy día soy miembro de la Orquesta Sinfónica, tengo 22 años”, agrega. No hace falta que diga mucho más, basta con ver algunas de sus presentaciones con la orquesta para entender el alcance del esfuerzo: Argentina, Brasil, Alemania, Francia, Suiza y otro montón de países más han sido testigos del éxito de un sistema educativo único en el mundo, rico en sus diferencias.

Katherine Rivas - Foto: Luis Cobelo

Katherine Rivas - Foto: Luis Cobelo

“La primera vez que tuve un instrumento en mis manos fue a los cuatro años”, comenta en contraste Katherine Rivas, aprovechando también el descanso de la orquesta. “Mi madre nos tomó a mí y a mis hermanos y formó una pequeña orquesta de flauta en Puerto La Cruz. Desde allí empecé a tocar hasta llegar, a los 12 años, a la Orquesta Nacional Infantil de Venezuela. Nunca se me olvidará el momento en que entré a la sala de ensayos de esa orquesta por primera vez. Era apenas una niña rodeada por 200 niños iguales a mí, todos con sus instrumentos y nerviosos. Fue un momento maravilloso, que me cambió la vida”, finaliza Kathy. De esa primera orquesta sobreviven numerosas amistades y compañeros de la orquesta actual, los más notables quizás sean el mismo Dudamel y el contrabajista Edicson Ruiz.

Leswi Pantoja - Foto: Luis Cobelo

Leswi Pantoja - Foto: Luis Cobelo

Si en los logros –y el esfuerzo– de Vanessa y Katherine se refleja el carácter ordenado y perseverante de los miembros de la orquesta, en la risa y tranquilidad de Leswi Pantoja, se expresa el otro aspecto que los mantiene unidos y trabajando constantemente en metas más ambiciosas: su camaradería.

Leswi es uno de los miembros con mayor antigüedad dentro del sistema y dentro de la orquesta actual. Es de Guatire, bonachón y para sorpresa de muchos, un verdadero multitasker: “Cuando nos lo permiten los ensayos, me junto con unos cuantos de los integrantes de la orquesta en un grupo de salsa que tenemos: Salsa Sinfónica. Es bien bueno”, comenta riéndose y nadie lo duda. Allí Leswi no toca la tuba, instrumento enorme y difícil de interpretar fuera de los ámbitos académicos, sino el bajo, mucho más salsero. “En la orquesta puedes encontrar gente completamente distinta y eso es quizás lo mejor que tiene: gente como yo, a quien le gusta la salsa, gente que sólo escucha música clásica, que viene de un origen humilde, que viene de una familia acomodada, todos estamos aquí juntos y lo que nos une es el compromiso, las ganas de echar pa’lante”, suelta entre risas. Termina el comentario y parte trotando con su tuba, listo para volver a su puesto tras el atril. De un bolsillo en el pantalón de Gustavo Dudamel guinda un par de audífonos de iPod. Y es obvio que en esta orquesta todos son fanáticos empedernidos de la música, sin importar el género.

Jhoana Sierralta - Foto: Luis Cobelo

Jhoana Sierralta - Foto: Luis Cobelo

Pero Lewsi no es el único de los miembros de la orquesta con más de una ocupación en su calendario, y mucho menos el único con una segunda ocupación relacionada con la música: “Junto con los ensayos de la orquesta, estoy estudiando en el Instituto Universitario de Estudios Musicales y también Comunicación Social en la Universidad Santa María. Estudio Comunicación porque me gustaría trabajar en las relaciones públicas del Sistema Nacional de Orquesta Juveniles. Toda mi vida ha estado vinculada con la música gracias al sistema y me gustaría ayudar de vuelta. Sé que puedo hacer mucho más que sólo tocar”, dice Jhoana Sierralta, violinista. Ella ha sido partícipe de varios de los momentos más importantes de la orquesta en los últimos años y guarda consigo un recuerdo entrañable: la primera vez que Dudamel dirigió una orquesta. “Estábamos descansando de un ensayo, cuando el maestro José Antonio Abreu, quien nos estaba dirigiendo en ese momento, levantó la voz y pidió que alguien afinara la sección de maderas de la orquesta. Como ninguno de nosotros se ofreció por pena, él llamó a Gustavo y le dijo que lo hiciera. Recuerdo que tenía la camisa por fuera y le faltaba un zapato, pero se paró y lo hizo y, bueno, lo demás es historia”. Fruto del trabajo en conjunto, tanto Dudamel como Edicson Ruiz y otros músicos de esta generación han afirmado que buena parte del éxito de su trabajo se debe al equipo con el que crecieron, a la gente con la que trabajaron en Venezuela, que sigue trabajando aquí. Y que puede ser vista, y escuchada, todas las semanas.

El Concertino, Alejandro Carreño - Foto: Luis Cobelo

El Concertino, Alejandro Carreño - Foto: Luis Cobelo

“Tocamos todas las semanas ante el público. Ensayamos muchísimo y creo que allí reside el éxito de nuestro esfuerzo: en el sistema de enseñanza musical que existe en Venezuela y, además, en el tiempo enorme que destinamos a los ensayos”, agrega Alejandro Carreño, uno de los personajes más particulares de la orquesta, pues es el concertino, nombre con el que también se le conoce al primer violín de una orquesta. Si alguien conoce de cerca el potencial del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles de Venezuela es él, pues durante años compartió el atril junto con Dudamel, quien también era primer violinista; aparte de descender de una familia de músicos con vocación hacia la enseñanza, particularmente dentro del Sistema de Orquestas Nacionales. “Venezuela tiene cerca de 300.000 estudiantes que todos los días tienen acceso a un instrumento musical y que pueden lograr un futuro tan o más grande que el de Dudamel, gracias a las ganas y al esfuerzo”, añade. Él es quien hoy día se sienta más cerca de Dudamel en la orquesta, quien ha sido testigo de cómo el joven director, sin poder estar en Venezuela buena parte del tiempo, mantiene una orquesta de clase mundial y participa, de una forma u otra, en la toma de decisiones, los ensayos y las giras de los muchachos, como Dudamel los llama cariñosamente en los ensayos. Alejandro, como muchos otros miembros de la orquesta, sabe que Dudamel y la orquesta son uno, y que por eso, para entender ese acto maravilloso que significa hacer música juntos, muchas veces hace falta más que centrarse en el director. Hace falta mirar a su alrededor y descubrir que junto a él están sus amigos de la adolescencia, todavía confiando en él, confiando en ellos mismos y en el trabajo que sólo pueden hacer todos juntos. Todos ellos muy distintos entre sí. En la diversidad reposa la riqueza.

Los sonidos de la solidaridad

JUAN ÁNGEL VELA DEL CAMPO 19/01/2008

Publicado originalmente en el diario El País

Gustavo Dudamel, de 26 años, dirige la Orquesta Sinfónica Juvenil Simón Bolívar de Venezuela, de gira por España

Lo habitual en el universo de la música clásica es que se forme cierto revuelo ante la visita de orquestas de gran solera como la Filarmónica de Berlín, la Filarmónica de Viena, la Sinfónica de Chicago o la del Concertgebouw de Ámsterdam, con maestros como Abbado, Barenboim, Muti, Thielemann, Rattle o Harnoncourt, pongamos por caso. Lo que entra en territorios cercanos a lo milagroso es que el revuelo lo cause una orquesta venezolana con un joven director de 26 años al frente, Gustavo Dudamel. La Orquesta Juvenil Simón Bolívar de Venezuela es la agrupación sinfónica de moda, la que tiene por bandera la utopía, la que sale del barro y la miseria, la que lucha contra la delincuencia y la droga desde la práctica musical, la que está conmocionando los auditorios más exigentes a base de unas interpretaciones pletóricas de pasión, de fuego, de vertiginosa ilusión, de incontenible fuerza. Ha arrasado en 2007 a su paso por los Proms de Londres o ha dejado boquiabiertos a los asistentes al festival de Lucerna, la cita emblemática europea del mundo sinfónico. Cuando graba un disco se meten con Beethoven o Mahler. Vamos, los caminos de la madurez, los que reclaman las cotas más altas de exigencia. De esos retos es precisamente el impulso juvenil lo que cautiva. No estamos ante versiones depuradas por la historia y la experiencia. Estamos ante un huracán de energía y espontaneidad, de fe y ganas de comerse el mundo. Es contagioso su entusiasmo salvaje.

El próximo jueves, día 24, comienza en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo una gira por la geografía española que les llevará en días sucesivos a Valladolid, Zaragoza y Madrid. En los atriles, Beethoven y Chaikovski. Con la batuta, Dudamel, que cumplirá 27 años en pleno recorrido. Hace poco más de un año estuvieron en Sevilla con Dudamel y Claudio Abbado. Deslumbraron. Las palmas por bulerías de reconocimiento sonaron en el teatro de la Maestranza como en las grandes ocasiones.

La Orquesta Juvenil Simón Bolívar ocupa el vértice de la pirámide del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, una organización que agrupa en la actualidad a 275 orquestas juveniles y 122 orquestas infantiles, integrando en un proyecto de desarrollo social y artístico a 265.000 niños y jóvenes, en su mayoría de barrios desfavorecidos y hasta marginales. La situación actual no ha surgido de la nada y por ella lleva luchando como un coloso desde el 12 de febrero de 1975 José Antonio Abreu, un sabio, o un visionario, que ha creído en la viabilidad de las utopías -porque de utopía se trata la transformación de sectores juveniles afines a la violencia y la droga en un mundo de creación artística-, y en su triple condición de compositor, director de orquesta y economista ha movido los hilos con habilidad para hacer posible lo aparentemente imposible. Ha engatusado a los políticos para que apoyen su proyecto de integración social a través de la música. Ha enamorado a Claudio Abbado, Simon Rattle o a los músicos de la Filarmónica de Berlín para que compartan sus experiencias y conocimientos con los jóvenes aspirantes a músicos de Venezuela, en un proceso de generosidad y complicidad social que les honra. Y, en fin, ha conseguido con su tenacidad a prueba de bombas que la orquesta emblemática del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles, la Simón Bolívar, se codee hoy con las más ilustres, y que sus actuaciones se esperen en las grandes ciudades europeas o americanas con la ilusión de los acontecimientos. Abreu es un santo, si esa palabra tiene hoy algún sentido. Pero es un santo de un espíritu práctico que roza lo diabólico. Empezó con una docena de músicos y vio con nitidez desde el comienzo que los apoyos económicos imprescindibles para la compra de instrumentos debían proceder de ministerios o departamentos con fines sociales, sea a través de la familia o de la salud, y en ningún caso a través de educación o cultura, siempre más frágiles a las coyunturas temporales y menos dados a la estabilidad. Ahora el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles tiene unas asignaciones anuales para la compra de instrumentos de una cuantía similar al presupuesto de un teatro como el Real en nuestro país. Con ello han puesto en marcha una revolución.

Porque de una revolución se trata, mal que les pese a algunos por venir de donde viene. Decía Schopenhauer: “Cuando una nueva idea emerge es primero ridiculizada, después vigorosamente combatida y por último considerada como la evidencia misma”. Ahora el modelo se exporta, con variantes que tienen en cuenta cada realidad particular, a países como Chile, Colombia, México, Perú, Bolivia, Uruguay y Argentina. En Europa la adaptación es prácticamente imposible, salvo para situaciones como las derivadas de la emigración. Pero eso es otra historia.

El Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles ha comenzado a generar símbolos y exportar músicos. Edicson Ruiz ha fichado como contrabajista por la Filarmónica de Berlín, Humberto Armas desarrolla su actividad en la Real Filarmonía de Santiago de Compostela, el mismo Dudamel se ha comprometido como director titular de la Filarmónica de Los Ángeles, sucediendo en el cargo a Esa-Pekka Salonen. Pero la vinculación emocional no desaparece. “La Orquesta Juvenil Simón Bolívar y yo hemos crecido juntos”, manifestó a EL PAÍS Gustavo Dudamel hace un año. “Algunos de los que tocan conmigo ya estaban en 1994 en la Orquesta Nacional Infantil de Venezuela. Yo entonces tocaba el violín. Hasta que un día, en 1999, me nombraron director. En realidad yo quería tocar el trombón, como mi papá, pero tenía problemas en el brazo por el peso. Ensayé con la trompeta pero no me convencía, y al final, como veía a todos mis amigos con un violín, probé suerte y me encantó. Tenía entonces cuatro años”. Así de fácil. En 2007 debutó en La Scala de Milán nada menos que con Don Giovanni y dirigió a la Filarmónica de Viena en Lucerna con Daniel Barenboim de solista. Este verano le espera el Festival de Salzburgo, donde tendrá un coloquio público con Nikolaus Harnoncourt, y un par de conciertos con la Simón Bolívar con solistas de la categoría de Martha Argerich y los hermanos Capuçon. ¿Quién se atreve a poner freno a la irresistible ascensión de este simpático jovenzuelo? -

La Orquesta Sinfónica Juvenil Simón Bolívar de Venezuela, dirigida por Gustavo Dudamel, actuará en Oviedo (el día 24), Valladolid (25), Zaragoza (26) y Madrid (27). www.gustavodudamel.com.

Gustavo Dudamel is maestro of all he surveys

If you want to know why there’s been so much buzz about the Simón Bolívar Youth Orchestra of Venezuela and its 20-something conductor, Gustavo Dudamel, you can find the answer on YouTube. The site has a thoroughly intoxicating clip of the young musicians playing the “Mambo” in Bernstein’s “Symphonic Dances From ‘West Side Story’ ” at last summer’s BBC Proms in London. Actually, they don’t play it so much as they use it to tear up the Royal Albert Hall stage, summoning an energy and bravado alien to most orchestras. They dance, they grin from ear to ear, and they play like champs. It touches off a near-riot in the audience.

Dudamel and the orchestra are now officially the most exciting thing in classical music. They are a testament to “El Sistema,” the amazing network of musical ensembles and education programs that target Venezuela’s poor children. The Bolívar orchestra is its crown jewel and Dudamel its most famous alumnus, and they are in the midst of their first major American tour. It brings them to Symphony Hall on Wednesday, in a concert presented by New England Conservatory in association with the Boston Symphony Orchestra andCelebrity Series of Boston.

Over the last year or so, the excitement surrounding the frizzy-haired Dudamel has blossomed into all-out frenzy. Following a string of highly acclaimed guest appearances, he was the surprise choice to succeed Esa-Pekka Salonen as music director of the Los Angeles Philharmonic, a post he takes up in 2009. He’ll still be at the helm of the Bolívar orchestra, as well as Sweden’s Gothenburg Symphony. Incredibly, he will be only 28 years old. Rarely has one musician’s potential seemed so limitless.

I first spoke to Dudamel last year, before his Boston Symphony Orchestra debut at Tanglewood. At the time his wife translated his answers from Spanish because he wasn’t comfortable with English. A few days ago I caught up with him again by phone from Los Angeles, the tour’s first stop. He needed no translator this time. A tumult of activity surrounded him as he rushed from one commitment to the next – a “60 Minutes” crew had caught up with him there – but he sounded confident and improbably relaxed as he discussed the tour, his future, and the orchestra he calls his family.

Q. Your career has really exploded over the past year . . .

A. [sound of Dudamel laughing]

Q. Why are you laughing?

A. Oh, it is funny! Because I feel the same, you know? I’m the same guy.

Q. Are you?

A. Absolutely. With more responsibilities, with the opportunity to work with the best orchestras, the best artists. But I feel [like] the same guy from Barquisimeto, you know?

Q. Talk about how the last year has been for you.

A. Very exciting. To work here in LA as music director – this is a big step and a wonderful opportunity. I debuted with the Vienna Philharmonic, also [the] Chicago [Symphony Orchestra]. I’m learning a lot – a learning year.

Q. Have you felt overwhelmed by the attention you’ve gotten since you accepted the job in Los Angeles?

A. You know, I don’t feel any pressure.

Q. Really?

A. No. They are a wonderful orchestra, and here is a wonderful organization. It’s not only Gustavo Dudamel, it’s all the musicians of the orchestra, the committee of the LA Philharmonic, we have a wonderful staff. I think we’ll be a wonderful team . . . We need to work with young people, we need to go to the poor communities to give music to these people. This is one of my goals in LA, and they are open to doing these things. You know, the rest is history.

Q. Can you describe the musical relationship between you and the Bolívar orchestra?

A. We are a family. I played in the orchestra from 1994, and now I’m the conductor, from 1999. [There are] wonderful connections – magic, special. I feel really comfortable with the orchestra, like I’m in my house playing some music with my best friends and my family. This is my orchestra here.

Q. Do you communicate differently with them than with another orchestra?

A. I work on the same level, in the same way. But of course the communication is different. Sometimes I don’t need to tell them some things, because they already know what I want. And I know what they want.

Q. What does it mean to be touring in the United States with this orchestra?

A. It’s very special because this is our first time in the United States in a serious tour. We played at the UN but never in the biggest halls of the United States. . . . This is one of the best periods [for] the orchestra, because it is in wonderful shape. They have wonderful energy, and we want to bring this to the United States to show what we are.

Q. Do you feel as though you’re representing El Sistema?

A. Absolutely! We are a product of the system and this is our goal, to represent what it can accomplish. A little part, because we are only 240, I think, and the system is thousands and thousands of people.

Q. How did you choose the music for the tour?

A. It’s a difficult tour, because we play the Shostakovich Tenth, Bartok Concerto for Orchestra, Mahler Fifth, Beethoven Fifth and Seventh, the “West Side Story” Symphonic Dances. . . . It is a big challenge for the orchestra, but it’s the best, because you can improve a lot with this music.

Q. Do you think the players are nervous?

A. No! They are happy. [laughter]

Q. What do you think a young conductor can bring to an orchestra as the music director?

A. I love music. Music for me is my life, it’s not my job. And I think this is something very important to bring – the love for the music. . . . And I’m a very open person, and a very happy man. This is very important for making good music – being open.

Q. Do you worry that having these three jobs will be too much?

A. Oh, no. For me it’s better, because this makes my life more stable. I’m traveling a lot – almost every week a different place. And having these three wonderful orchestras, I will have three beautiful homes.

Q. So you’ll guest conduct less?

A. Absolutely. I will conduct other orchestras, but [not as much as] I’m doing now.

Q. Do you ever feel as though this is all happening too fast?

A. No. I told you at the beginning, I feel the same. I don’t feel any pressure. I love to conduct, you know. I love to be with musicians. I told you – the rest is history.