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Ofrenda por la paz en Hiroshima

El pasado 19 de diciembre, antes de su concierto en la ciudad de Hiroshima, los miembros de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar visitaron el Monumento a la Paz en Hiroshima. Allí hicieron un minuto de silencio y ofrendaron sus medallas tricolores con el lema “Tocar y Luchar”. La periodista Olivia Liendo preparó un video que publicamos a continuación:

Desde su trabajo en las páginas culturales del diario El Nacional y ahora como periodista independiente, Olivia Liendo ha sido testigo de primera línea de los acontecimientos de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar y el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles. Hay mas información sobre el trabajo de Olivia en: http://www.elsistema.org/.

¡Feliz 2009!

Hoy ofrecemos dos fragmentos de la Oda a la Alegría. El primero dirigido por Gustavo Dudamel con la Sinfónica de Gotemburgo en 2008. El segundo de la Sinfónica de la Juventud Venezolana en 1995, bajo la dirección de Gregory Carreño.

Desde sjvsb.com queremos agradecer a todos nuestros lectores por su constante apoyo a este espacio y por ende a nuestro trabajo de investigación. Quremos, igualmente, desearles a todos un feliz año 2009, haciendo votos por que sea un año de salud, paz y prosperidad.

Además, desde esta tribuna queremos dar un saludo especial a los músicos, al personal de apoyo y a los direcivos de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, así como a todo el personal de la FESNOJIV. Esperamos que el 2009 sea de tanto o mayor provecho que el año que culmina hoy, para que nuestro sistema de orquestas siga creciendo, manteniendo su sitial como principal embajador de Venezuela en el mundo.

Ahora sí, el video de la Sinfónica de Gotemburgo:

A continuación, fragmento del mismo 4to Movimiento de la 9na Sinfonía de Beethoven interpretado en ocasión del XX Aniversario del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela.

Director: Maestro Gregory Carreño.
Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolivar.
Movimiento Coral de Venezuela.
Soprano: Sara Catarine.
Mezzo-soprano: Isabel Palacios.
Tenor: Aquiles Machado.
Bajo-baritono: William Alvarado.

Dueña de una flauta con muchos apellidos

Publicado originalmente en entornointeligente.com

Los solos que Rivas interpretó en las obras Daphnis et Chloé, de Maurice Ravel, y Santa Cruz de Pacairigua, del compositor venezolano Evencio Castellanos, erizaron hasta al más desprevenido

Los solos que Katherine Rivas interpretó en las obras Daphnis et Chloé, de Maurice Ravel, y Santa Cruz de Pacairigua, del compositor venezolano Evencio Castellanos, erizaron hasta al más desprevenido - Foto: Luis Cobelo

En Seognam, una ciudad ubicada a 15 minutos de Seúl aproximadamente, Gustavo Dudamel rompió el protocolo de cualquier concierto. Antes del primer intermedio, ya había entrado y salido varias veces del escenario.

Los aplausos se lo exigían. Llegó el momento en el que el director debía hacer la señal de costumbre para que se levantaran de sus sillas aquellos músicos que tuvieron un solo destacado durante las obras que acababan de interpretar. Así lo hizo, pero cuando vio a Katherine Rivas, la primera flauta, tuvo que hacer algo más, algo realmente atípico.

Fue a su puesto y la llevó de la mano hasta el podio para que la aplaudieran, un gesto realmente atrevido en una sala de conciertos. Es la primera vez que esto sucede en una gira.

Rivas no sabía qué hacer. En su rostro batallaban una sonrisa espléndida y una mirada que escrutaba el piso. No podía con la sabrosa pena. Aún no lo puede creer.

Los solos que Rivas interpretó en las obras Daphnis et Chloé, de Maurice Ravel, y Santa Cruz de Pacairigua, del compositor venezolano Evencio Castellanos, erizaron hasta al más desprevenido. Todas las miradas, todos los oídos fueron para ella en los minutos en que su flauta protagonizaba la escena. Todos los aplausos también fueron para ella cuando estaba sobre el puesto que ocupa el director.

En los camerinos, algunos no la llamaban por su nombre, sino como la “flauta de oro”. Para muchos, éste ha sido el año de Katherine Rivas. En Caracas, en junio, tocó como solista junto con Francisco “Pacho” Flores, un venezolano considerado uno de los más grandes trompetistas contemporáneos. Desde la gira a Europa, a mediados de este año, se convirtió en la flauta principal de la Orquesta de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar. Fue a su primer concurso de flauta en Francia. Y en Asia arrancó todas las ovaciones posibles. Este año participará en dos concursos internacionales. Y otro dato: sólo tiene 21 años de edad.

“Es increíble. Se trata de solos muy complejos que ella hace con absoluta naturalidad. Es como si nada fuera imposible para ella”, dijo Dudamel al salir de un concierto. Cuando se le pregunta a ella por esos segundos de música, su respuesta es, primero, un tarareo.”Sólo pienso en los sentimientos que me transmiten esos sonidos juntos. Yo me dejo llevar. Es como si volara hacia la música”, describe.

Su flauta es dueña de muchos apellidos. “De oro”, es sólo uno.

Ella prefiere ponerle otros cuantos que mutan de solo en solo, de obra en obra, de sentimiento en sentimiento. Su flauta es luchadora, intensa, dulce, melancólica, romántica, agresiva, sutil, tierna… Cada uno apellida una sensación.

“Estoy muy emocionada… Creo que tanto estudio ha dado sus frutos. No lo puedo creer… Todavía no caigo en la realidad”, dijo antes del último concierto de la gira, en Hiroshima.

Una vez en Venezuela, con más tiempo para reflexionar, señaló: “En el plano orquestal, ésta ha sido la cumbre. Fue inigualable. Hace que me imponga más retos. Pienso más en el futuro. Quiero hacer una carrera como solista, sin dejar de enseñar todo lo que sé”.

De casa a la Bolívar

Catherine Rivas tiene una flauta desde que tenía 4 años de edad. Su mamá es flautista y comenzó por enseñarles a ella y a sus hermanos a tocar flauta dulce.

A esa edad ya tocaba en un pequeño ensamble. Su familia tenía una orquesta en la casa, en La Guaira, pero pronto se dieron cuenta de que ella necesitaba otros escenarios.

Cuando se mudó a Puerto La Cruz, Rivas, que entonces tenía 9 años de edad, comenzó a estudiar en el núcleo de Anzoátegui. Rápidamente, se convirtió en la primera flauta. Su mamá la convenció para que audicionara en la Orquesta Sinfónica Infantil de Venezuela. La audición le dio la razón al presentimiento materno. La joven comenzó a recorrer el mundo con esa orquesta que más tarde se convirtió en la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, con la que acaba de debutar en China, Corea y Japón. Apenas se bajó del podio, llamó a su mamá. La llamó para darle la razón, las gracias, las mismas que no se cansa de darle a José Antonio Abreu, a José García y a Víctor Rojas, sus profesores.

Ginastera, Estancia – La Danza del Trigo:

Video: El Mambo de Bernstein desde Hiroshima

Como regalo de navidad, les dejamos a los usuarios de sjvsb.com este video grabado por José Alejandro Patino, a quien damos las gracias, del concierto que tuvo lugar el 19 de diciembre en la ciudad de Hiroshima en Japón.

Sinfónica Simón Bolívar recibió ovación sin precedentes en Tokio

MGC
Globovisión

Publicado originalmente por Globovision

Ninguno de los pronósticos pudo acercarse ni un poco a lo que realmente sucedió. Todas las expectativas fueron superadas con creces. El público reaccionó de manera inusitada ante las dos presentaciones que la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, bajo la batuta de Gustavo Dudamel, ofreció en la capital japonesa los días 17 y 18 de diciembre. El primero de ellos en el Espacio de Arte Metropolitano de Tokio, con un aforo de 1999 butacas, y el segundo en el Forum Internacional, con una impresionante capacidad para 5 mil personas. Como invitados especiales del segundo concierto, la orquesta contó con la presencia de la reconocida pianista argentina Martha Argerich y los hermanos Gautier y Renaud Capuçon en el violonchelo y violín, respectivamente.

Tras cada presentación, la audiencia se volcó en largos y sonoros aplausos, al punto de motivar la salida de Dudamel hasta tres veces al escenario. Para demostrar toda su calidad musical, la orquesta venezolana interpretó un repertorio conformado por la Suite N° 2 Daphnis & Chloe de Maurice Ravel; la Sinfonía N° 5 de Piotr Ilyitch Tchaikovsky; Santa Cruz de Pacairigua de Evencio Castellanos; Sinfonía N° 1 de Gustav Mahler y el Triple Concierto de Ludwig van Beethoven. Luego, en gesto de agradecimiento, los jóvenes músicos brindaron su emblemático Mambo de la Suite “West Side Story” de Leonard Bernstein y el Malambo del ballet La Estancia de Alberto Ginastera.

Para Martha Argerich la ocasión representó un momento muy especial. Considerada entre las más destacadas intérpretes en el mundo musical contemporáneo, la pianista manifestó: “Estos músicos tocan como los dioses. He actuado en varias oportunidades con la orquesta y en cada una de ellas sigo sintiendo una profunda emoción”.

EL PÚBLICO TOMA LA PALABRA

Diversas personalidades del mundo musical japonés se dieron cita en ambos conciertos de Tokio, tercera ciudad en este tour organizado por las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, bajo los auspicios del Ministerio del Poder Popular para la Participación y Protección Social. El reconocido director de orquesta japonés, Seji Ozawa, se encontraba entre el público y en medio del revuelo causado por su presencia comentó: “Gustavo Dudamel es un músico extraordinario. Por toda esa entrega y la relación que establece con su orquesta es que se produce ese sonido tan mágico”. Shigeo Fukuchi, presidente del Espacio de Arte Metropolitano de Tokio, expresó su satisfacción al decir que “el concierto sobrepasó todas las expectativas. Estoy muy feliz de recibir a Gustavo Dudamel y a los miembros de la Sinfónica Simón Bolívar. Jamás había visto tal mezcla de talento y energía en el escenario”. Por su parte el director de orquesta Seikyo Kim, manifestó su profunda admiración por la actuación de Gustavo Dudamel: “Es un brillante director. La manera en que guía a los músicos por ese repertorio tan diverso es realmente única. Esta orquesta supo llegar al corazón de los japoneses de una forma pocas veces vista en este país. Realmente me siento muy orgulloso por Venezuela”.

Masahide Kajimoto, presidente de la Kajimoto Concert Management comentó: “Nadie esperaba lo que sucedió con esta orquesta. Es un honor para todo Japón el haberlos tenido aquí. La diferencia entre esta orquesta y el resto es toda la energía que transmite”. Así mismo Shoji Sato, coordinador de proyectos de dicha compañía agregó: “Formo parte de una comitiva encargada de impulsar el intercambio cultural entre Japón y Venezuela. Como miembro de Kajimoto estuve empeñado en traer a la orquesta venezolana desde hace mucho tiempo porque sabía lo que estos jóvenes son capaces de transmitir al público. La presencia de El Sistema en Japón es algo que debe repetirse. Desde ahora las relaciones e intercambios entre ambos países deben fortalecerse”.

Tras presentarse en importantes escenarios de Beijing, Seúl y Tokio, la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar cerrará su gira asiática en la ciudad de Hiroshima, con un concierto dedicado a la infancia japonesa.

Sinfónica Simón Bolívar regresa este sábado tras cautivar Asia

Publicado originalmente por la ABN

Caracas, 19 Dic. ABN.- Tras la exitosa gira por China, Corea y Japón, este sábado 20 de diciembre, la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, regresa al país con la satisfacción de haber conquistado a una nueva audiencia internacional.

Bajo la batuta de Gustavo Dudamel, la audiencia asiática disfrutó entre el 11 y el 19 de diciembre, de un repertorio conformado por el Triple concierto de Piano, Violín y Violonchelo de Ludwig van Beethoven, en compañía de la prestigiosa pianista argentina Martha Argerich y los hermanos Renaud y Gautier Capuçón; Danzas Sinfónicas West Side Story, de Leonard Bernstein; la Sinfonía Nº 1 de Gustav Mahler, la 2ª Suite Daphnis y Chloe, de Maurice Ravel; Santa Cruz de Pacairigua de Evencio Castellanos y la Sinfonía Nº 5 de Piotr Ilyitch Tchaikovsky.

Las presentaciones ofrecidas por tierras orientales, llevaron a la Sinfónica a escenarios como el National Centre for the Performing Arts de Beijing, China (11 y 12 de diciembre), el Seoul Arts Center y el Seongnam Arts Center de Seoul, Corea (14 y 15 de diciembre), el Metropolitan Art Space (17 de diciembre), el International Forum Hall A (18 de diciembre), de la ciudad de Tokio, Japón y los espacios del Kosei-Nenkin Kaikan, en Hiroshima (Japón, 19 de diciembre).

Según las reseñas de la prensa internacional, durante toda la gira, los jóvenes de la Orquesta despertaron pasiones entre el público chino, coreano y japonés; reacciones nunca vistas para unos músicos del género clásico.

Con la boletería agotada un mes antes de la presentación, los chinos esperaban con ansias a los embajadores musicales criollos, y eso quedó en evidencia dado que por primera vez en la historia y rompiendo restricciones, les brindaron una fuerte ovación de pie.

‘Se trata de otro público. Otra cultura, otra acústica. Es muy diferente a otros. Pero en la medida en que avanzaba el concierto se fueron despertando. Fue una conexión entre nosotros y el público y al final lo logramos’, declaró Dudamel a la salida del concierto.

Asimismo, el presidente del Centro Nacional para las Artes Escénicas de Beijing, China, Chen Ping, además de expresar que la actuación de la orquesta fue impecable, resaltó el altísimo nivel con que los músicos interpretan las obras, ‘esa pasión, la alegría… una entrega inigualable. Las expectativas fueron sobrepasadas’.

Igualmente en Corea, con todas las entradas vendidas, la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar provocó una reacción que sólo se ve en conciertos de pop o rock: las mujeres se abalanzaron al borde de la tarima al terminar la función, para recibir de manos de sus estrellas las chaquetas con el tricolor venezolano que llevaban puestas.

Al igual que los chinos, los coreanos también se levantaron para aplaudir efusivamente a la Orquesta. Las jóvenes de protocolo comenzaron a pedir que se sentaran, al no estar acostumbradas a esta reacción por una orquesta y mucho menos clásica.

El entusiasmo continuó en Japón, en donde la audiencia se volcó en largos y sonoros aplausos, al punto de motivar la salida de Gustavo Dudamel hasta tres veces al escenario.

Para Martha Argerich, pianista argentina que acompañó a la Orquesta, la ocasión representó un momento muy especial. Considerada entre las más destacadas intérpretes en el mundo musical contemporáneo, manifestó que ‘estos músicos tocan como los dioses. He actuado en varias oportunidades con la orquesta y en cada una de ellas sigo sintiendo una profunda emoción’.

Este viernes 19 de diciembre los integrantes de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar acompañados por Gustavo Dudamel y el maestro José Antonio Abreu, ofrendaron las insignias tricolores al Monumento Conmemorativo Municipal de la Paz de Hiroshima (Japón), previo al último concierto de la gira asiática en el Hiroshima Kosei Nenkin Kaikan.

Desde las 6:00 de la tarde las puertas del recinto se abrieron y poco a poco se fueron llenando las mil 898 sillas de la sala.

Para comenzar la velada, la pianista Martha Argerich y los hermanos Renaud -violín- y Gautier -violonchelo- Capuçon acompañaron la interpretación del Triple concierto para violín, violonchelo y piano de Ludwig van Beethoven, seguido por la Sinfonía N° 1 de Gustav Mahler. Una vez más, la audiencia reaccionó de manera inusual, con largos y calurosos aplausos.

La orquesta junto a su director volvieron al escenario para complacer las peticiones con el ya mundialmente conocido Mambo de la Suite West Side Story de Leonard Bernstein y Malambo del Ballet La Estancia de Alberto Ginastera. Ante la emoción que demostraban los japoneses, los músicos cerraron el concierto con el Himno Nacional de Japón.

Para el embajador de Venezuela en Japón, Seiko Ishikawa, la presencia de estos talentos juveniles representaba una gran experiencia.

‘Lo que esta orquesta le regala al público japonés, es magia. Parece algo sencillo, pero no es nada común lo que lograron los músicos venezolanos en sus presentaciones’, aseguró.

Además de despertar inusuales emociones en los asiáticos, el paso de la Sinfónica Simón Bolívar por el mundo oriental alcanzó importantes acuerdos de cooperación e intercambio con las naciones visitadas.

Durante la estadía en Beijing, China, se logró un acuerdo de integración tecnológica en el campo de la fabricación de instrumentos, mediante una empresa mixta binacional apoyada en los convenios entre Venezuela y China para elevar la luthería a escala industrial.

También en este país se traza una ruta de carácter pedagógico, donde se iniciará una corriente de intercambio de maestros en dos niveles: docentes para niños y jóvenes y preparadores para maestros. Esto incluye el campo vocal.

‘Se procurará un intercambio para el enriquecimiento del aspecto lírico de nuestro sistema orquestal y coral. También se alcanzará el desarrollo musical con la creación de la orquesta binacional, que se formará en el último semestre del 2009 y primer trimestre de 2010, para ser estrenada en el marco del Expo Shangai 2010. La presencia de Venezuela será en julio. En este evento se formará una orquesta gigante con músicos de todo el mundo, y Expo Shangai invitó a Gustavo Dudamel a dirigirla’, anunció el maestro Abreu.

Asimismo, en Corea se logró un intercambio con los más importantes conservatorios de música de esa nación en el campo infantil y juvenil, con el apoyo del Maestro Sung Kwak. El Maestro Takeshi Kobayashi, volverá a Venezuela para dictar cursos a una nueva generación de músicos que enseñen a niños.

Por su parte, en Japón se logró intercambio en materia de tecnología de sonido, con la que se reactivará el sistema de educación interactiva y a distancia.

‘Vamos a integrar los movimientos corales de Venezuela y Japón. Desde ahora y hasta el mes de marzo próximo, deben estar formalizados los acuerdos con los tres países en todos los campos. Para abril de 2009, dichos acuerdos estarán en plena vigencia. Eso coincidirá con la presencia de Abbado y Dudamel en Venezuela’, destacó Abreu.

Como último anuncio, el director fundador del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, adelantó que en mayo de 2009 hay una primera misión de conjuntos de cámara que viajarán a Asia Oriental: Teatro Nacional de Artes Escénicas de China, Centro de Arte de Seúl y el Forum Internacional de Tokio, donde participarán el Ensamble de Metales de Venezuela, Quinteto de Vientos de Venezuela, Cuarteto Milenio, Cuarteto Simón Bolívar y el Ensamble Atalaya; también grupos japoneses recibirán músicos de Venezuela para intercambiar experiencias.

Orchestra brings best of Venezuela’s youth

Desde Japón

Publicado originalmente en The Japan Times el 5/12/2008

By CHIHO IUCHI
Staff writer

The miraculous Simon Bolivar Youth Orchestra of Venezuela will delight Japanese audiences during their first performances in this country, from Dec. 17 to 19.

Eyes on the baton: Venezuelan maestro Gustavo Dudamel conducts the Simon Bolivar Youth Orchestra. Dudamel, 26, has been the SBYOs music director since age 18. (C) RAINER MAILLARD/DG

Eyes on the baton: Venezuelan maestro Gustavo Dudamel conducts the Simon Bolivar Youth Orchestra. Dudamel, 26, has been the SBYO's music director since age 18. (C) RAINER MAILLARD/DG

The SBYO, based in Caracas and conducted by young Venezuelan maestro Gustavo Dudamel, is well known for its highly advanced musical ability. It emerged from what was initially part of a national project targeting crime prevention and personality development.

In 1975, Dr. Jose Antonio Abreu (b. 1939), organist, engineer, former government minister and president of the National Cultural Council of Venezuela established what is officially called, in English, the State Foundation of National Youth and Children Orchestra System of Venezuela (FESNOJIV), as a social program to improve the lives of the country’s underprivileged and deter youth from potential criminal behavior.

This national program, today simply called El Sistema, offers free music classes and provides instruments to any child regardless of their economic conditions. FESNOJIV remains an independent body that has enjoyed the support of succeeding governments, unaffected by shifts in political leanings.

During the 33 years since it started, around 400,000 children have gone through El Sistema, staying on average for 10 years. Many of them have continued training to become professional classical musicians. There are about 300,000 active members.

When Abreu launched El Sistema, there were only two orchestras in Venezuela. Now there are 300. Along the way, classical music, once the preserve of the elite, has become a part of everyday life in the poorer sectors of Venezuelan society as well. Although the SBYO is comprised of young members age 15 to 25, their advanced musical level is often described as exceeding that of their professional counterparts. They have performed at top Western classical music festivals such as the Salzburg Festival in Austria and The Proms in London.

Moreover, the SBYO has been producing exceptionally talented professional musicians who are now internationally active. Among them, the 26-year-old conductor Dudamel, who started violin at the age of 10, conducting at 12, and was appointed SBYO’s music director at 18. Having collaborated with top orchestras worldwide, including in Berlin, Vienna, Milan, New York, Chicago and Los Angeles, Dudamel will become the next music director of the L.A. Philharmonic Orchestra in 2009.

The SBYO’s performances in Japan are part of their Asian Tour 2008 from Dec. 11 to 20, which will also take them to China and South Korea. The Tokyo concerts are on Dec. 17 and 18, followed by Hiroshima on Dec. 19.

The Simon Bolivar Youth Orchestra will perform at Tokyo Metropolitan Art Space in Ikebukuro on Dec. 17 (7 p.m.), and at the Tokyo International Forum Hall A on Dec. 18 (7 p.m.). Ticket prices range from ¥6,000 to ¥14,000. (0570) 06-9960 or kajimotoeplus.com

Seúl enloqueció con la orquesta juvenil venezolana

Dudamel estuvo al frente en el Seoul Arts Center de Corea del Sur

Publicado originalmente en el diario El Universal de Caracas

Dubraska Falcón
ENVIADA ESPECIAL EL UNIVERSAL

El público gritaba para que le tiraran una chaqueta de los jóvenes músicos (Cortesia Fesnojiv)

El público gritaba para que le tiraran una chaqueta de los jóvenes músicos (Cortesia Fesnojiv)

Corea.- El tricolor venezolano enloqueció a Seúl. Lo llevo al extremo de lo políticamente incorrecto& y quedó fascinado. En el primer concierto que la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar ofrecía en el Seoul Arts Center, consiguió desde el primer instante un éxtasis en el público nunca antes visto por los expertos musicales de la urbe. Un desenfreno que ni ellos mismo podían creer. Unas ganas de ser venezolanos que ponían la piel de gallina. Un deseo casi inexplicable de querer que los más de 200 jóvenes músicos, el director Gustavo Dudamel y el maestro José Antonio Abreu, hubiesen nacido en tierra surcoreana. Ellos simplemente experimentaron entre lágrimas y centenares de aplausos que parecían no tener fin qué significa ver a los jóvenes del sistema en vivo y dentro de una gran acústica.

Por eso, tratar de entender a los espectadores que durante dos horas y media se limitaron a contemplar a un Bernstein y a Mahler diferentes, lanzarse a la tarima para conseguir una de las chaquetas tricolor que cargaban los chicos, no tiene explicación. O sí una que ellos mismos dieron: simplemente, “es la Orquesta Simón Bolívar; la que pone de pie al mundo entero”, dijo una de las asistentes al concierto.

“He escuhado muchas orquestas en mi vida, pero nunca había oído un Mahler tan delicado y delicioso como éste. Y por segunda vez me hizo llorar. Estoy orgulloso de ser suramericano. Hoy todos quisimos ser venezolanos”, dijo el embajador de Colombia en Corea.

Y aquí cumplieron a la perfección. Luego de una interpretación más que perfecta, por lo complejo de las obras y de un particular regaño del director Gustavo Dudamel , mientras ensayaban -”¡No importa el cansancio o la tristeza! !Estamos en Seúl para demostrar lo que somos. Estamos aquí para afinar!”-, los jóvenes demostraron una pasión y una energía incomparable, que hizo que cada nota tuviera el tono y el peso indicado.

Gritos, silbidos, aplausos y una emoción que sofocaba, sirvió solamente como el marco de lo que vendría después& Las luces se apagaron y los coreanos literalmente enloquecieron. Con el nombre de Venezuela en la espalda de los venezolanos, sonaría el primero de dos bis: Mambo de Bernstein, para luego darle paso a Malambo de Alberto Ginastera. Más de uno dentro del público bailó y disfrutó el momento.

“Dudamanía” también se apodera de Pekín

Publicado originalmente por el Diario El Universal de Caracas.

Reuters

12:38 PM Pekín.-La Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, conducida por el célebre director Gustavo Dudamel, triunfó en su debut en Asia con un concierto en el Centro Nacional de las Artes Escénicas de Pekín en el que se mostró que la “Dudamanía” también ha llegado al gigante asiático.

Enérgico y siempre con la sonrisa en la cara, Dudamel dirigió con su batuta a estos jóvenes músicos venezolanos que ejecutaron un recital tras el cual recibieron una calurosa ovación de los melómanos asistentes.

Desde el inicio del concierto, la orquesta Simón Bolívar sorprendió al tocar fuera del programa previsto la “Marcha de los Voluntarios”-el himno nacional de China- lo que hizo que el público se pusiera en pie y aplaudiera, un gesto poco habitual en los recitales pequineses.

En el primer acto, la orquesta interpretó la Segunda Suite Sinfónica del ballet “Daphnis y Chloe”, de Maurice Ravel, y la pieza “Santa Cruz de Pacairigua”, de Evencio Castellanos, obras con las que Dudamel prácticamente bailó sobre el estrado, con sus movimientos sincopados y apasionados que lo han hecho famoso.

Tras el descanso, la Sinfonía Número 5 de Tchaikovsky progresivamente embriagó a un público que se puso de pie al final de la pieza y pidió más, a lo que los jóvenes venezolanos respondieron con el soberbio y alegre “Mambo”, de Leonard Bernstein.

Con él se puso el colofón a este estreno de la joven orquesta en Asia, que repetirá mañana en Pekín pero interpretarán otro repertorio: piezas de Bernstein y Mahler.

El compositor venezolano José Antonio Abreu, padre del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles, estuvo presente en el recital, así como numerosos embajadores de países latinoamericanos y una nutrida presencia de jóvenes estudiantes chinos de música clásica.

Los próximos 14 y 15 de diciembre, la orquesta actuará en Seúl y los días 17, 18 y 19 concluirá la gira con conciertos en las ciudades japonesas de Tokio e Hiroshima.

La orquesta Simón Bolívar es la cúspide del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles, un programa de formación de músicos que en 30 años ha ayudado a educar a 265.000 niños venezolanos, muchos de ellos procedentes de familias pobres, reseñó Efe.

El sistema ha recibido varios galardones internacionales, entre ellos el Premio Internacional de Música de la Unesco en 1994 y el Príncipe de Asturias de las Artes 2008.

Venezuela’s ‘rock star’ conductor brings China to its feet

Desde China

Publicado originalmente en el Miami Herald el 13 de diciembre de 2008

Gustavo Dudamel, now touring with a Venezuelan youth orchestra, has become one of the world’s top young conductors.

BY TIM JOHNSON
McClatchy News Service

BEIJING — When he was 6 or 7 years old, Gustavo Dudamel used to set up an imaginary symphony of toy figures, put Tchaikovsky on the family stereo, pump up the volume and swing an imaginary baton, conducting with childhood abandon.

”Those toy figures that I played with and dreamt about as a boy have now become flesh-and-blood musicians,” the 27-year-old Dudamel recalled.

Through further alchemy, the frizzy-haired Dudamel has turned into one of the world’s brightest up-and-coming symphony conductors, snatching the job of leading the Los Angeles Philharmonic, starting next year, and catching the attention of music critics far and wide who acclaim him as possibly a once-in-a-generation maestro.

It’s been a dizzying ride for a modest Venezuelan who came out of nowhere. Jay Leno and David Letterman are calling, and everybody else wants a piece of him. His schedule is booked well into the next decade. The press has dubbed the hoopla “Duda-mania.”

JOYOUS TOUR

And here he is, crossing Asia with the Simón Bolívar Youth Orchestra of Venezuela, and he couldn’t be more joyous. That’s because the orchestra was his ladder to success. Dudamel spent 22 years with the ”musical miracle” system supporting the orchestra. Without the system, Dudamel knows he might be another trombonist pumping out salsa riffs with a band in Barquisimeto, his Venezuelan hometown, just as his father did.

The visit of Dudamel and the youth symphony has special resonance in China, a nation of rising musical power, where some 38 million students are believed to be studying piano and tens of millions practicing other instruments. China and Venezuela share a bond — and perhaps a bit of rivalry — over their musical gift. While China’s musicians are renowned for technical proficiency, the Venezuelans are all passion.

”Could a country best known for corn, petroleum and revolutionary rhetoric dethrone the Middle Kingdom as classical music’s heir apparent?” asked the Time Out Beijing magazine.

When Dudamel took the podium at the National Grand Theater, Chinese officials, diplomats and music aficionados eagerly came to witness a conductor wearing the mantle as the new Leonard Bernstein or Carlos Kleiber. Some were wondering if Dudamel had been overhyped.

The performance was electric as Dudamel led his youth symphony through Ravel, Castellano and Tchaikovsky, ending with a trademark encore from West Side Story that had musicians leaping from their seats, twirling instruments in the air and shouting ”Bravo!” (Check it out on YouTube.)

”He’s everybody’s hope for the next generation of conductors — blazing energy, connects with audiences, down to earth. He puts on a hell of a show, which classical music needs,” said David Stabler, classical music critic for The Oregonian, in Portland, Ore.

Many countries, including China, voice interest in Venezuela’s ”musical miracle,” seeking to learn from it or even replicate it. Already, young Chinese musicians are winning acclaim, most notably pianists Lang Lang and Yundi Li, and China wants to deepen its youth music system.

”We can learn much from our Venezuelan colleagues,” said Chen Zuohuang, artistic director of the National Center for the Performing Arts.

Nearly every professional musician Dudamel directs is enthusiastic about his ability to express himself from the podium, using hands, face and baton.

”It’s a confidence and a body language that very few conductors achieve,” said Ernest Fleischman, retired manager of the Los Angeles Philharmonic. He was on the jury that selected Dudamel and offered him the job to lead the symphony. “The musicians trust him from the first moment.”

While Dudamel may be young, he’s hardly untested. After winning the 2004 Gustav Mahler conducting competition in Germany, he’s appeared with the Berlin, Vienna, New York and Israel philharmonics, as well as the Boston Symphony, and conducted orchestras for opera at Italy’s La Scala and the Berlin Staastsoper.

REMARKABLE SYSTEM

He has put a spotlight on Venezuela’s children’s and youth orchestras that specialize in absorbing at-risk youth, including juvenile delinquents, and turning them into classical musicians.

The youth orchestras were begun 33 years ago by a former legislator and Cabinet member, Juan Antonio Abreu, a trained violinist and harpsichordist. El sistema, as it is known, is part social project and part music training ground. It has 150 children’s and youth orchestras and music schools, comprising 275,000 children.

Passing the baton

Desde China

Publicado originalmente por China Daily

By Chen Jie (China Daily)
Updated: 2008-12-11 08:00

What does the South American country of Venezuela remind you of? Gangs? Drug violence? Miss Venezuela? How about the future of classical music?

“If anybody asked me where is something really important going on for the future of classical music, I would simply say, here, in Venezuela,” says Sir Simon Rattle, the renowned music director of the Berlin Philharmonic, after he visited the country and conducted the Simon Bolivar Youth Orchestra of Venezuela.

The youth orchestra, which drove audiences in New York, Boston, Los Angeles, London and Berlin into something approaching hysteria, will give two concerts at the National Center for the Performing Arts today and tomorrow.

Gustavo Dudamel and the Simon Bolivar Youth Orchestra of Venezuela are in Beijing. Rainer Maillard/DG

Gustavo Dudamel and the Simon Bolivar Youth Orchestra of Venezuela are in Beijing. Rainer Maillard/DG

The program today includes Ravel, Castellano and Tchaikovsky’s Fifth Symphony, while the second program has Bernstein’s West Side Story and Mahler’s Symphony No 1.

The program might not suggest anything special, but on stage you will witness a fascinating blend of daring souls, fiery and passionate, of young hearts dedicated to an adventure.

Just imagine some 240 young players on the stage. They don jackets in the blue, red and yellow of the Venezuelan flag, leap off their seats, shout and shimmer. The cellists twirl their instruments as if they are spinning their dates at a dance. At one point, all the orchestra players lift their instruments high over their heads and shake them.

But this is not just fun. You can hear virtuosity of the strings and woodwinds, the strength and polish of the brass and the vibrant percussion.

“These musicians perform with such discipline and well-honed precision that they can go for maximum expression and follow the lead of their impetuous conductor. Mr (Gustavo) Dudamel has a keen ear for instrumental coloring and musical character,” commented The New York Times last November.

Dudamel is the 27-year-old conductor that The Los Angeles Times reported caused “Dudamelmania” and compared him to a rock star, saying he was “absolutely revelatory”.

“Dudamel is the most astonishingly gifted conductor I’ve come across,” says Rattle. And Claudio Abbado agrees with him.

How did such a gifted conductor and orchestra come into being? Both are products of the National System of Youth and Children’s Orchestras of Venezuela, which is arguably the most ambitious program of music education and orchestra training in the world.

The 68-year-old musician and economist Jose Antonio Abreu, who has preached the virtues of arts as a tool to achieve social emancipation, started the “system” 33 years ago when he founded the first youth orchestra in Venezuela in 1975.

“Abreu’s vision starts with getting children out of poverty and off the street,” Dudamel says. “It’s a social project first and cultural project second.”

In the 1970s, Venezuela had only two professional orchestras that were mainly made up of immigrants from Eastern Europe and Italy. In the last three decades, the system has achieved an artistic explosion.

There are now 222 symphony orchestras and musical groups for pre-school children and young people, 100 regional centers, 20 centers for academic education, technical structures and teacher support, that benefit 290,000 Venezuelans.

The timeline sees children joining an orchestra when they are 2-4 years old, followed by a pre-school orchestra from 4-7. After that they continue with the children’s orchestra, between seven and 15, and from there they go on to youth orchestras from 15-22. Finally they reach the top, or professional level, with their acceptance into one of the symphony orchestras of each region, or into the Simon Bolivar Symphony after they are 22.

According to Rocio Maneiro, Venezuelan ambassador in Beijing, his government set up the State Foundation for the system in 1979. Today, it employs 15,000 music teachers. The government funds it to the tune of an annual $29 million – in a country where the average annual income is below $3,500. It is enough to work miracles.

“The system is a new musical education model with methodologies adapted to the country’s social reality,” Rocio Maneiro says. “The system has evolved into a social program that allows the inclusion of children and adolescents regardless of their social-economic condition.

“It achieves social integration through the artistic and professional development of people that face problems of negligence, poverty, physical disabilities and drug addiction. It has secured many abandoned children and saved many young people from the scourge of drugs. It has transformed thousands of lives of the many under-privileged young people in Venezuela. Meanwhile it has brought up a number of outstanding young musicians.”

Dudamel is one of these outstanding young musicians. Born on Jan 26, 1981, in Barquisimeto, Dudamel took up the violin when he was very young and was soon studying composition and conducting. He joined the “system” as a 10-year-old, hoping to play the trombone.

“I knew the trombone because of salsa and popular music and my father played trombone in the ’system’. But my arms were too short, so they gave me a violin,” he recalls.

He played the violin in his hometown orchestra and as a 12-year-old Dudamel stepped onto the podium when the conductor was ill. In 1996, he was named music director of the Amadeus Chamber Orchestra and in 1999, he continued his conducting studies with Abreu and was appointed music director of the Simon Bolivar Youth Orchestra of Venezuela.

The rest is history. A spectacular win at the 2004 Gustav Mahler Conducting Competition in Bamberg, Germany, pushed Dudamel into the international spotlight and he has since been engaged by all the leading orchestras, in Berlin, New York, Milan and London. He has been appointed by the Los Angeles Philharmonic Orchestra to succeed Esa-Pekka Salonen in 2009.

“A project which does not generate a result has no reason to be,” says Dudamel. “The project of the ’system’ has a result. I have lived it. I am a product of it. I have been studying music since I was 4 years old, and from that moment on I entered in a family which has led me to learn values, not only musical ones, but life-wise ones for situations that I have to face, and that is the success of the system.”

He also credits the system from a life on the streets.

“Music certainly changed my life. I can look back now and see that many boys of my age went on to become involved in drugs and crime. Those who played music did not,” he says.

Dudamel is one of the outstanding young musicians brought up by the National System of Youth and Childrens Orchestra of Venezuela. Jiang Dong.

“In the orchestras, we learn discipline and concentration, develop aesthetic sense, share with companies, work as a team in order to achieve the harmonious sound of a musical work. We also learn the values of feeling ourselves an important and fundamental part of an orchestra family.”

As more outstanding Venezuelan musicians hit the international circuit, the world is taking notice. China, which also can boast that it is “the future of classical music”, would like to share Venezuela’s experience in music education.

“Too many people have recommended the magic orchestras of Dudamel to me. As a conductor I had doubts about how good such a young conductor could be. How many repertoires could he play?” says Chen Zuohuang, artistic director of the National Center for the Performing Arts.

“But when I watched the video and read the story of the system, I had to see the performance in Beijing,” he says. “The system gives me much inspiration. Classical music is booming in China. The government, education institutes and patrons all pay much attention to the music education of the next generation. In this aspect we can learn much from our Venezuelan colleagues.”)

(China Daily 12/11/2008 page20)

Venezuela ‘exporta’ a EE UU su sistema de orquestas juveniles

El modelo de José Antonio Abreu se implantará en zonas como el Bronx

Publicado originalmente en el diario El País

JESÚS RUIZ MANTILLA (ENVIADO ESPECIAL) – Nueva York – 03/12/2008

El Maestro José Antonio Abreu - AP

El Maestro José Antonio Abreu - AP

El maestro José Antonio Abreu y su Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela constituyen el símbolo hacia el que todos los intérpretes, compositores, gestores culturales y educadores del mundo miran para hacer sobrevivir un género que hace años languidecía peligrosamente. El éxito de su modelo venezolano -que enseña ahora mismo a 265.000 niños y jóvenes, en su mayoría procedentes de familias sumidas en la pobreza- ha sido rotundo. Pero Abreu no se conforma con implantarlo en su país: quiere exportarlo fuera de sus fronteras. Por eso ha aprovechado el final de su gira por España y Estados Unidos para bautizar un ambicioso proyecto que se materializará a lo largo de los próximos dos años.

La máquina del idealismo encarnada en este hombre imparable comienza a recoger sus frutos a escala internacional en lo que supone toda una exportación del fenómeno a Estados Unidos. Si Europa -con la vista de directores como Claudio Abbado y Simon Rattle- miró ya hace tiempo a Venezuela como el lugar desde donde se daría nuevo vigor al legado de Bach, Mozart, Beethoven o Mahler, EE UU también ha visto en el sistema de José Antonio Abreu una piedra angular sobre la que girar. No es casual que Gustavo Dudamel, la estrella más prometedora del milagro venezolano, esté a punto de tomar, a sus 27 años, el mando de la Filarmónica de Los Ángeles.

Jóvenes del Sistema Nacional de Orquestas - AP

Jóvenes Músicos del Sistema Nacional de Orquestas - Alfredo Cáliz

Desde allí, este brillante músico liderará los postulados del sistema Abreu en California, con la implantación en barrios marginales latinos de la enseñanza musical que él mamó. Pero no es el único foco donde el modelo se va a imponer. El conservatorio de New England ha pedido su asesoramiento. Omar Guerra se ha trasladado a vivir a Florida para impulsarlo allí y trabar proyectos con la New World Symphony de ese otro agitador que es Michael Wilson Thomas. En Nueva York, junto a los responsables del Carnegie Hall, Abreu empieza a poner sus semillas en Harlem y el Bronx. Ya existe toda una estrategia coordinada por Susan Siman, una de las ideólogas académicas del sistema y directora del núcleo de Montalbán (Caracas).

“Han ido surgiendo cosas por libre en Estados Unidos, pero todo ha dado lugar a una dinámica y a unos frutos crecientes. En Estados Unidos, parece que el sistema se va a extender ampliamente”, comentaba el propio Abreu el lunes por la noche en el Carnegie Hall. “Nuestra metodología en el fondo es la de todo el mundo, con una excepción importante: impulsamos la práctica orquestal desde el principio, porque crea una dinámica de superación individual y de grupo fundamental”, añade el compositor venezolano.

El creador del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela -último Príncipe de Asturias de las Artes- ha conquistado Nueva York de la mano de 100 músicos clásicos jóvenes iberoamericanos, los soldados mejor preparados para abrir esa profunda brecha idealista. El martes triunfaron en el Carnegie Hall con la Quinta de Chaikovski y el Primer concierto para piano y orquesta de Brahms. Hoy se preparan para tomar Miami.

Lo cierto es que Abreu ha encontrado en Nueva York padrinos de lujo. La hija de Leonard Bernstein, Jamie Bernstein, les introdujo ante un público entre el que había críticos neoyorquinos de referencia, músicos de la New York Philarmonic y agentes internacionales de peso. Después tuvieron tiempo de celebrarlo en casa del creador de West Side Story, donde su hija montó una fiesta por todo lo alto para agasajar a Abreu. “Cuando vi a aquellos jóvenes en un vídeo de YouTube interpretar el mambo de mi padre, sentí que él no estuviera en mis direcciones de correo electrónico para podérselo enviar”, comentaba la hija de Bernstein antes del concierto en el Carnegie Hall. “Así es como él quería que se viviera su música”, añadía.

El de Abreu y su proyecto es un camino sin retorno, una aventura que no tiene vuelta atrás. Una aventura puesta en práctica sobre el escenario por músicos entusiastas que creen sin fisuras en la filosofía de este hombre visionario e impulsor de la música como arma de transformación social. Entre ellos sobresale una amplia mayoría de jóvenes músicos procedentes sobre todo de la Joven Orquesta Nacional de España (Jonde), que ha dado un giro en sus planteamientos, según reconoce su director artístico José Luis Turina, y ha unido a su objetivo de perfeccionamiento musical las labores de compromiso.

Pablo Mielgo, de 32 años, la dirige estos días con una elegancia y un vigor admirables y Javier Perianes, nuevo talento del piano ya más que prometedor, sobresalen entre una cantera muy preparada e ilusionada con el nuevo proyecto. En el Carnegie Hall, los dos tomaron entusiasmados posesión de unos camerinos no aptos para mitómanos. “En esta habitación han calentado Gigels o Horowitz, alucinante”, comentaba Perianes. “Eso es justo lo que no debemos pensar”, le rebatía Mielgo, aunque, de pronto, recordaba: “Chaikovski estrenó aquí su Quinta sinfonía y certificó que su música gustaba más en Estados Unidos que en Rusia”.

Ambos se han colocado al frente de un grupo tan heterogéneo como vibrante que culmina hoy una gira agotadora por España -actuaron en Madrid, Huelva, Valladolid y la cárcel de Soto del Real, coordinados con el Teatro Real- y Estados Unidos. El gran núcleo lo forman músicos de entre 17 y 25 años de la Jonde, junto a intérpretes de la Simón Bolívar de Venezuela o de la New World Orchestra.

El milagro Abreu continúa tomando cuerpo. Nadie duda ya de que este hombre que comenzó su apostolado hace más de 30 años en un garaje de Caracas es hoy el gran profeta de la música clásica actual en el mundo.Los venezolanos, junto a la Jonde española, actuaron en el Carnegie Hall Gustavo Dudamel impulsará el ‘modelo Abreu’ desde Los Ángeles

La Promesa de la Música

Osvaldo Burgos sjvsb.com

The Promise of Music es el nombre de un magnífico documental que dirige Enrique Sánchez Lansch donde, a través de la mirada de cuatro músicos de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar y de su director, se revela el profundo impacto que está teniendo el Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles en Venezuela.

Mientras la orquesta va preparándose para una presentación en el Festival Beethoven de Bonn, Sánchez Nasch va desarrollando la historia de estos músicos dentro de El Sistema con lo cual, la película va plasmando claramente el sentido de comunidad y familia que tienen los miembros de la orquesta, no sólo en el ámbito inmediato de ésta, sino en el ámbito de todo el sistema nacional.

De esta manera, a medida que los ensayos van cobrando vida, la música va en efecto cumpliendo su promesa. Una promesa de un mundo mejor, donde el esfuerzo colectivo, la disciplina y la armonía irrumpen con una naturalidad inusitada para cientos de miles de niños y jóvenes sobre el individualismo, la improvisación, y la violencia presentes en sus contextos sociales.

El film culmina en Bonn, con escenas del concierto en el Festival. El público ovaciona a los músicos y cada uno de ellos puede ver como la música les cambió la vida.

El documental, rodado completamente en español está disponible en DVD con subtítulos en inglés, francés, alemán y chino. Incluye la presentación en Bonn con la 3ra Sinfonía de Beethoven completa así como el Huapango de Moncayo y el Malambo de Ginastera. Una duración total de 155 minutos.

A continuación el trailer del flim:

Gustavo the Great – 60 Minutes CBS News

El siguiente video-reportaje sobre Gustavo Dudamel, fue producido por CBS News para el programa informativo “60 Minutes”. La fecha de este reportaje es 17 de febrero de 2008. Puede leer el texto de presentación original en la página de CBS News.


Watch CBS Videos Online
Nota: la publicidad que aparece en el video es exhibida por CBS News.

El Teatro Real también se lanza al cortejo de Gustavo Dudamel

El director venezolano, que mañana recibirá el Premio Príncipe de Asturias, aplaza a un futuro indeterminado su deseado desembarco en Madrid

ANTONIO LUCAS. Enviado especial

Publicado originalmente en el diario español El Mundo

OVIEDO. – Brinca, se incorpora, maneja la batuta como un finísimo bisturí con el que abrir la música hasta llegar a su centro, a su secreto. El director de orquesta Gustavo Dudamel, el más brillante de los centenares de miles de jóvenes que se han educado en el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, remataba el ensayo previo al concierto que ofreció ayer en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo como clausura de la XVII Semana de la Música de la capital asturiana. Todo era movimiento, espasmos, sonrisas, repeticiones, hallazgos.

Con las manos, ordenaba la Sinfonía nº 2 en Do menor de Mahler, conocida como Resurrección. Una pieza compleja y poderosa que interpretaban según sus pautas 180 músicos de entre 14 y 29 años, los que dan cuerpo a la joya del proyecto: la Orquesta Simón Bolívar, de donde salió Dudamel proyectado a la cima de la música clásica, que lo ha acogido como una de sus grandes revelaciones.

Esta iniciativa de orquestas jóvenes, creadas por el maestro José Antonio Abreu y que suma 30 años de aventura, ha sido galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Y, como ejemplo de su trayectoria, Dudamel, de 27 años, se puso una vez más al frente de la formación.

«Es un gran honor recibir el galardón. Pero, sobre todo, supone un enorme impulso a este proyecto de Venezuela, que ahora se exporta a todo el mundo», explicó. Y es que el objetivo de Abreu es crear una red mundial de orquestas de jóvenes, que va a empezar a confeccionarse tras la Cumbre Iberoamericana de El Salvador, que se celebrará entre los próximos días 29 y el 31.

Dudamel se ha convertido en referencia internacional de la nueva camada de directores de la premier league musical. Y se mueve por el mundo como un ciclón. Entre sus padrinos, destacan Claudio Abbado y Simon Rattle. Y, entre las orquestas, ha colaborado con la Filarmónica de Viena, la de Gotemburgo y ahora ha firmado como titular de la de Los Angeles, donde estará a partir de 2009. No le queda tiempo para mucho más, pero no da la espalda a los gestos de complicidad que desde el Teatro Real de Madrid ha recibido. «Ahora mismo no puedo asumir más compromisos, pero me encantaría estar un día en el Real. Es una referencia por su tradición y sus muchas posibilidades. De momento, habrá que esperar. Esas cosas hay que pensarlas bien. No puedo decir sí o no. Veremos qué dicta el tiempo», afirma con la cautela del que no quiere cerrar la puerta.

Y, por encima de todo, la música como herramienta pedagógica: «El pueblo necesita cultura. Es la forma de no perder sensibilidad ni el sentimiento de comunidad. Nosotros, desde El Sistema [como se conoce a la red de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela] creamos ciudadanos a través de la música, para la música».

La elección de la Resurrección de Mahler para el concierto de Oviedo es un mensaje de admiración al maestro Abreu, que asistía al ensayo sentado en primera fila. «La mejor versión de esta sinfonía se la he escuchado a él, por eso la elegí para una ocasión tan especial como la que aquí estamos viviendo. La obra tiene un mensaje de fe, de esperanza. Y la de esta noche [por ayer] no es una actuación más, sino que la entiendo como el nacimiento de un nuevo momento en el mundo; por eso se lo hemos dedicado al maestro», apuntó.

Y, unos minutos después, regresa al ensayo. Toma la batuta como lo hacía su admirado Leonard Bernstein, con la delicadeza con la que se toma un fino puñal. Brinca de nuevo, se incorpora sobre el estribo de la silla, agita la melena para dar paso a las tubas, con una mano a los violines, con un hombro a los metales… Y la música se va fundiendo en él como una experiencia física.

Gustavo Dudamel: “Me encantaría dirigir la orquesta del Teatro Real”

Publicado originalmente en el diario El País

El músico dedica una espectacular y sobrecogedora segunda sinfonía de Mahler a los premiados con el Príncipe de Asturias y bromea acerca de su futuro

JESÚS RUIZ MANTILLA – Oviedo – 24/10/2008

Gustavo Dudamel dirige un ensayo de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar - Paco Paredes

 

La música de la Sinfónica Simón Bolívar explotó ayer en Oviedo como homenaje a todos los premiados con el Príncipe de Asturias de este año. La que hoy por hoy puede ser la orquesta más dinámica, fresca y enérgica del mundo clásico iluminó con la Sinfonía número 2 de Gustav Mahler, dirigida por ese prodigio que es Gustavo Dudamel, el preludio de una fiesta que concluye esta tarde con la entrega de los galardones en el teatro Campoamor.

Casi todos ellos, presentes junto a don Felipe y doña Letizia en el Auditorio, agradecieron el gesto de ver a 180 jóvenes venezolanos, salidos del sistema de orquestas creado hace casi 40 años por José Antonio Abreu. Ante 2.000 personas, ataviados con la bandera de Venezuela, ofrecieron un concierto sobrecogedor y bordaron las notas de una sinfonía grandiosa. “Es nuestro regalo, sobre todo para el maestro Abreu, a quien una vez le oí la mejor versión que he escuchado nunca de esta pieza”, contaba Dudamel, de 27 años, antes de ponerse en mangas de camisa a dirigir un ensayo.

El concierto había creado una expectación enorme que fue recompensada con el público puesto en pie y el regalo final de la interpretación del himno de Asturias. Las entradas se agotaron hace meses y la poderosa magia musical que despiden estos jóvenes demostró por qué la organización de Abreu, que enseña hoy música a 265.000 venezolanos, merece como pocos el Premio de las Artes. La devoción que sienten los chicos por su figura es grande: “Además, esta sinfonía tiene un hondo significado, es la Resurrección, lleva un gran mensaje humanístico de fe y esperanza. El maestro se la merece, nos dio la vida”, comentó Dudamel.

Una vida, en su caso, de auténtica estrella de la música mundial y que le llevará de gira por España la próxima semana. A Dudamel se le ve hoy como auténtico resucitador de un género, el sinfónico sobre todo, que languidece en el mundo occidental y crece en otras latitudes. Tanto que resulta un nombre codiciado para dirigir orquestas y teatros de ópera en Estados Unidos y Europa.

De hecho, como el británico Daniel Harding, de 33 años, también ha sido tanteado por el Teatro Real de Madrid para sustituir a Jesús López Cobos en 2010. Fue algo a lo que Dudamel, ayer, en Oviedo, no cerró la puerta. “Por el momento, ando fuera de juego por tantos compromisos. En 2009 empiezo en la Filarmónica de Los Ángeles, sigo en la Simón Bolívar y también tengo la de Gotemburgo, en Suecia. Mi problema es el tiempo, veremos qué dice el tiempo, pero me encantaría ir a Madrid. Ahora no puedo decir sí o no, es un proceso que debemos estudiar”, anunció antes de subirse al podio.

La alegría del director era explosiva. Viajó a Oviedo para estar un solo día junto a los suyos, ofrecer el concierto y marcharse. Allí le esperaban sus compañeros de infancia y juventud en la música. También su padre y su hermano, y sobre todo Abreu, que le agradeció el regalo. El compromiso de este talento joven con las orquestas de su país es irrompible: “Ahora quiero ayudar al maestro en su sueño de crear un sistema de orquestas mundial con su método”. Un sueño que continuará en la próxima cumbre iberoamericana en la que será presentada la primera orquesta de ese ámbito impulsada por Abreu.

El germen se expande. El sueño crece y ya se ha copiado en 23 países iberoamericanos, además de otros europeos y asiáticos. No es una cuestión exclusivamente artística la que persiguen: “El sistema trata de formar ciudadanos conscientes de sus deberes con la sociedad. Para eso sirve la música. Sensibiliza la vida en comunidad”, afirma Dudamel.

Homenaje a la orquesta salvadora de niños

El Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela que creó José Antonio Abreu, galardonado en la categoría de Artes

DARIO PRIETO / SALUD HDEZ. MORA

Publicado originalmente en el diario español El Mundo

MADRID / BOGOTA.- La orquesta como símbolo de orden y concierto… social. Eso es lo que ha reconocido el jurado del Premio Príncipe de Asturias de las Artes al conceder el galardón de este año al Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela (FESNOJIV), creado por el economista y compositor venezolano José Antonio Abreu.

Conocido como El Sistema, el proyecto de Abreu ha ido creciendo durante tres décadas hasta convertirse en un enorme entramado por el que han pasado cerca de 600.000 niños y jóvenes, la mayoría de los cuales fueron rescatados de entornos pobres o problemáticos. Su éxito no sólo se mide en términos de cantidad: Gustavo Dudamel, jovencísimo (27 años) director de orquesta aclamado en todo el mundo (en abril de 2007 fue contratado como director musical de la Filarmónica de Los Angeles) es uno de los 600.000 hijos del Sistema.

Desde Venezuela, Abreu celebraba ayer la noticia con serenidad. En declaraciones a EL MUNDO, el creador de las Orquestas dijo que el premio reafirma «el compromiso profundo de seguir con el servicio de la infancia de Venezuela y de Iberoamérica».

Serenidad entreverada de convicciones sobre el poder salvador de la música. Y no importa si suena a idealismo. «Cuando creé este proyecto, estaba seguro de que iba a llegar a este punto. Me movía una vocación muy fuerte, el deseo de que todos los niños pudiesen acceder a la educación que, gracias a Dios, tuve yo».

Mencionando a Heidegger, entre otros pensadores, Abreu defiende la educación artística «como algo prioritario y no periférico», especialmente «en los países con elevados índices de pobreza». Para el creador de este proyecto, «la práctica orquestal multiplica las posibilidades de inclusión social; al recibir un insrumento y una educación musical de manos del maestro, el niño pasa a tener la gloriosa condición de artista. De este modo, la pobreza material se transforma en una riqueza espiritual y en una vida mejor».

También destacó la importancia de figuras como Dudamel, su alumno más aventajado, que sigue ligado al Sistema como director de su joya, la Orquesta Simón Bolívar. Pese a sus compromisos internacionales, Dudamel ha manifestado su deseo de permanecer en su país. «Lo importante es crear un modelo para la juventud y ver que es factible llegar lejos. Desde que conocí a Gustavo, de niño, supe que su destino era de amplios horizontes».

El músico Paquito D’Rivera, impresionado por la genialidad de Dudamel, les escribía a ambos hace dos años tras un concierto del joven director en Nueva York. «Además de talentoso, Dudamel es muy joven, generoso y carismático. Su juventud aún permite cometer errores políticos que por ella son todavía excusables. No así es el caso de usted, maestro Abreu… con su incomprensible parcialidad hacia un político tan torpe y grosero como Chávez, tanto ha herido y decepcionado a quienes admiramos su noble labor de educador».

Aunque la labor de José Antonio Abreu es reconocida y admirada en todo el mundo, algunos critican su cercanía a Hugo Chávez en un momento de clara división ideológica en Sudamérica. «Dejemos de lado la política y consideremos que el gran aporte de Abreu es que consiguió comprometer al Estado venezolano, por encima de las ideologías, con la cultura. No podemos seguir descalificando lo bueno por razones políticas», señala el crítico musical colombiano, Fernando Toledo. «Su aporte es enorme; consiguió que la cultura musical en Venezuela no sea algo lateral sino central. Hay 37 orquestas sinfónicas, una proeza en estos países».

A juzgar por la colaboración que le prestaron todos los gobiernos, fueran del signo que fueran, durante la larga trayectoria de sus orquestas para los más jóvenes, es evidente que su único interés fue seguir alimentando su sueño de robarle hijos al hambre y la miseria. Durante años hizo antesala a los diputados cada vez que discutían los Presupuestos, de izquierdas o de derechas, con infinita paciencia. También en sus primeros años ignoró el desprecio de la clase intelectual que no le aceptó fácilmente.

Para Abreu, las connotaciones políticas son futesas al lado de la vocación espiritual. «La orquesta», explicó el maestro, «es como una pequeña Venezuela. Pero, como artista, mi sueño es que no sólo Venezuela, sino cualquier país del mundo, fuese como una orquesta gigantesca, en la que todos estuviésemos trabajando en concierto y armonía».

Los rostros felices de la orquesta

Han crecido con Gustavo Dudamel, lo han acompañado en deslumbrantes giras por el planeta y, desde su juventud, han deslumbrado al mundo en conciertos en España, Inglaterra o Alemania. Los jóvenes de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar han saboreado la gloria en equipo, bajo la batuta del estelar director, pero pocas veces las luces se centran en sus rostros particulares. Aquí, varios de ellos se ponen de pie y cuentan parte de su historia personal, que refleja los logros compartidos.

Los rostros felices de la orquesta - Foto: Luis Cobelo

Los rostros felices de la orquesta - Foto: Luis Cobelo

 

Conozca a los “muchachos” de Dudamel, esos que lo han acompañado por el mundo deslumbrando a todos con su música.

Publicado originalmente en la revista  “Todo en Domingo” del diario El Nacional el 04/05/2008

Texto: LOPE GUTIÉRREZ-RUIZ  Fotos: LUIS COBELO

Lo más parecido que puede existir al ensayo de una orquesta es un salón de clases. Un salón donde conviven los exámenes y los recesos, la escucha atenta a los detalles y la guerra de taquitos apenas lo permite una pausa. O por lo menos así son los ensayos que dirige Gustavo Dudamel, quizás el director de orquesta más nombrado estos días en el mundo, venezolano y omnipresente en los medios. Los ensayos de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, que Dudamel dirige combinan la seriedad de docenas de músicos de altísimo nivel, con más de una década de experiencias compartidas: hablamos –por si no queda claro– de más de 10 años conociéndose y logrando metas juntos, de personas que empezaron su camino dentro del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles en la adolescencia o en la infancia, y que juntos han logrado metas impresionantes, incluyendo la increíble trayectoria de Dudamel.

Vanessa Matamoros - Foto: Luis Cobela

Vanessa Matamoros - Foto: Luis Cobelo

“Pues yo creo que todos tenemos historias distintas”, comenta Vanessa Matamoros mientras descansa de un ensayo de seis horas. Ella es la única mujer contrabajista de esta orquesta sinfónica juvenil, y es apenas un poco más grande que el instrumento que toca. “La primera vez que tuve algo que ver con el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles fue a los 12 años de edad, cuando vi un programa de televisión y le pedí a mi madre que me acercara al núcleo más cercano que teníamos de casa. No tenía ni idea de que había gente que estaba estudiando música desde los cuatro años de edad”. Para muchos estándares, Matamoros ya estaba mayor para empezar su interés por el mundo de la música, pero esto sólo demuestra lo distinto de todos los perfiles de los músicos de esta orquesta y la capacidad de logro cuando persiste el esfuerzo. “Soy de San José del Ávila, empecé en la sede del sistema de Parque Central y hoy día soy miembro de la Orquesta Sinfónica, tengo 22 años”, agrega. No hace falta que diga mucho más, basta con ver algunas de sus presentaciones con la orquesta para entender el alcance del esfuerzo: Argentina, Brasil, Alemania, Francia, Suiza y otro montón de países más han sido testigos del éxito de un sistema educativo único en el mundo, rico en sus diferencias.

Katherine Rivas - Foto: Luis Cobelo

Katherine Rivas - Foto: Luis Cobelo

“La primera vez que tuve un instrumento en mis manos fue a los cuatro años”, comenta en contraste Katherine Rivas, aprovechando también el descanso de la orquesta. “Mi madre nos tomó a mí y a mis hermanos y formó una pequeña orquesta de flauta en Puerto La Cruz. Desde allí empecé a tocar hasta llegar, a los 12 años, a la Orquesta Nacional Infantil de Venezuela. Nunca se me olvidará el momento en que entré a la sala de ensayos de esa orquesta por primera vez. Era apenas una niña rodeada por 200 niños iguales a mí, todos con sus instrumentos y nerviosos. Fue un momento maravilloso, que me cambió la vida”, finaliza Kathy. De esa primera orquesta sobreviven numerosas amistades y compañeros de la orquesta actual, los más notables quizás sean el mismo Dudamel y el contrabajista Edicson Ruiz.

Leswi Pantoja - Foto: Luis Cobelo

Leswi Pantoja - Foto: Luis Cobelo

Si en los logros –y el esfuerzo– de Vanessa y Katherine se refleja el carácter ordenado y perseverante de los miembros de la orquesta, en la risa y tranquilidad de Leswi Pantoja, se expresa el otro aspecto que los mantiene unidos y trabajando constantemente en metas más ambiciosas: su camaradería.

Leswi es uno de los miembros con mayor antigüedad dentro del sistema y dentro de la orquesta actual. Es de Guatire, bonachón y para sorpresa de muchos, un verdadero multitasker: “Cuando nos lo permiten los ensayos, me junto con unos cuantos de los integrantes de la orquesta en un grupo de salsa que tenemos: Salsa Sinfónica. Es bien bueno”, comenta riéndose y nadie lo duda. Allí Leswi no toca la tuba, instrumento enorme y difícil de interpretar fuera de los ámbitos académicos, sino el bajo, mucho más salsero. “En la orquesta puedes encontrar gente completamente distinta y eso es quizás lo mejor que tiene: gente como yo, a quien le gusta la salsa, gente que sólo escucha música clásica, que viene de un origen humilde, que viene de una familia acomodada, todos estamos aquí juntos y lo que nos une es el compromiso, las ganas de echar pa’lante”, suelta entre risas. Termina el comentario y parte trotando con su tuba, listo para volver a su puesto tras el atril. De un bolsillo en el pantalón de Gustavo Dudamel guinda un par de audífonos de iPod. Y es obvio que en esta orquesta todos son fanáticos empedernidos de la música, sin importar el género.

Jhoana Sierralta - Foto: Luis Cobelo

Jhoana Sierralta - Foto: Luis Cobelo

Pero Lewsi no es el único de los miembros de la orquesta con más de una ocupación en su calendario, y mucho menos el único con una segunda ocupación relacionada con la música: “Junto con los ensayos de la orquesta, estoy estudiando en el Instituto Universitario de Estudios Musicales y también Comunicación Social en la Universidad Santa María. Estudio Comunicación porque me gustaría trabajar en las relaciones públicas del Sistema Nacional de Orquesta Juveniles. Toda mi vida ha estado vinculada con la música gracias al sistema y me gustaría ayudar de vuelta. Sé que puedo hacer mucho más que sólo tocar”, dice Jhoana Sierralta, violinista. Ella ha sido partícipe de varios de los momentos más importantes de la orquesta en los últimos años y guarda consigo un recuerdo entrañable: la primera vez que Dudamel dirigió una orquesta. “Estábamos descansando de un ensayo, cuando el maestro José Antonio Abreu, quien nos estaba dirigiendo en ese momento, levantó la voz y pidió que alguien afinara la sección de maderas de la orquesta. Como ninguno de nosotros se ofreció por pena, él llamó a Gustavo y le dijo que lo hiciera. Recuerdo que tenía la camisa por fuera y le faltaba un zapato, pero se paró y lo hizo y, bueno, lo demás es historia”. Fruto del trabajo en conjunto, tanto Dudamel como Edicson Ruiz y otros músicos de esta generación han afirmado que buena parte del éxito de su trabajo se debe al equipo con el que crecieron, a la gente con la que trabajaron en Venezuela, que sigue trabajando aquí. Y que puede ser vista, y escuchada, todas las semanas.

El Concertino, Alejandro Carreño - Foto: Luis Cobelo

El Concertino, Alejandro Carreño - Foto: Luis Cobelo

“Tocamos todas las semanas ante el público. Ensayamos muchísimo y creo que allí reside el éxito de nuestro esfuerzo: en el sistema de enseñanza musical que existe en Venezuela y, además, en el tiempo enorme que destinamos a los ensayos”, agrega Alejandro Carreño, uno de los personajes más particulares de la orquesta, pues es el concertino, nombre con el que también se le conoce al primer violín de una orquesta. Si alguien conoce de cerca el potencial del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles de Venezuela es él, pues durante años compartió el atril junto con Dudamel, quien también era primer violinista; aparte de descender de una familia de músicos con vocación hacia la enseñanza, particularmente dentro del Sistema de Orquestas Nacionales. “Venezuela tiene cerca de 300.000 estudiantes que todos los días tienen acceso a un instrumento musical y que pueden lograr un futuro tan o más grande que el de Dudamel, gracias a las ganas y al esfuerzo”, añade. Él es quien hoy día se sienta más cerca de Dudamel en la orquesta, quien ha sido testigo de cómo el joven director, sin poder estar en Venezuela buena parte del tiempo, mantiene una orquesta de clase mundial y participa, de una forma u otra, en la toma de decisiones, los ensayos y las giras de los muchachos, como Dudamel los llama cariñosamente en los ensayos. Alejandro, como muchos otros miembros de la orquesta, sabe que Dudamel y la orquesta son uno, y que por eso, para entender ese acto maravilloso que significa hacer música juntos, muchas veces hace falta más que centrarse en el director. Hace falta mirar a su alrededor y descubrir que junto a él están sus amigos de la adolescencia, todavía confiando en él, confiando en ellos mismos y en el trabajo que sólo pueden hacer todos juntos. Todos ellos muy distintos entre sí. En la diversidad reposa la riqueza.

Noche mágica

CARLOS GALLEGO BRIZUELA – Valladolid – 29/01/2008

Publicado originalmente en el diario El País

Lo que vimos el viernes en Valladolid fue mucho más que un concierto. Los jovencísimos intérpretes de la venezolana Orquesta Simón Bolívar tocaban casi de memoria, sin apenas consultar sus partituras, con una perfección asombrosa. Fue una noche mágica que terminó con una explosión de entusiasmo y de alegría en la que participamos todos cuando nos regalaron las danzas de Bernstein y se levantaban coreando el mambo, izando sus instrumentos y bailando entre ellos.

Pero, por encima de todo, fue la celebración de la fe en la condición humana, la misma que demostró a través de esos muchachos su capacidad para modificar la trayectoria de unas vidas condenadas a la ignominia de la pobreza, de la delincuencia y del hambre, llevándolos hasta los territorios de la dignidad y de la esperanza. Y fue también el desenmascaramiento de la mentira de la razón económica vigente, cuyas brumas de fatalidad tras la que progresan la barbarie y la injusticia fue disolviendo Gustavo Dudamel con los mágicos movimientos de su maravillosa batuta.

Divino tesoro

CARLOS GOMEZ AMAT

Publicado originalmente en el diario español El Mundo

Intérpretes: Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar./ Director: Gustavo Dudamel./ Obras de Stravinski y Chaikovski./ Escenario: Auditorio Nacional./ Fecha: 27 de enero.

Calificación: ***

MADRID.- Una voz que venía, desde el otro lado del Atlántico, a renovar la poesía en lengua española, nos habló de la juventud como un divino tesoro. Y lo es, efectivamente, cuando va acompañada del impulso vital y de la alegría. No cuando sus guardianes son la miseria y la sombra. Estos jóvenes venezolanos -algunos niños- nos confirman ese resplandor juvenil que ilumina lo que se plantea con inteligencia y visión de futuro. Un ejemplo de esas virtudes es el ejemplar Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, que puede servir de guía para todo el mundo. Se debe al esfuerzo del benemérito José Antonio Abreu, compositor, clavicembalista, director y economista.

La Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar es una espléndida realidad que, en esta ocasión, ha obtenido un éxito ruidoso, desbordado y sincerísimo. El nutrido conjunto, un verdadero ejército sonoro conducido por el entusiasmo, nos muestra lo que se puede hacer cuando la música, como primerísimo elemento cultural, se pone al servicio de una acción social. Los jóvenes venezolanos, redimidos de todo mal, se entregan a su labor y nos convencen. Una gran parte de su triunfo se debe al también joven director -fruto del mismo movimiento- llamado Gustavo Dudamel, que está haciendo una gran carrera internacional, gracias a su técnica impecable, su gesto preciso y su amor apasionado al arte que llena su vida.

Quizá por buscar el deslumbramiento inicial, se falta el respeto al orden cronológico y se comienza con La consagración de la primavera, para ofrecer luego la Quinta de Chaikovski. Arrollador Stravinski. Qué joven se conserva Stravinski ante unos vanguardistas que llegaron después y que se han hecho viejecitos. Luego, la emocionada corriente romántica de Chaikovski, transmitida con fidelidad y convicción. Solamente, como pequeña solicitud, le pediría al estupendo trompa solista que no diga su parte como silabeando, que deje fluir la melodía. Ya lo he dicho: un sonoro triunfo y, como luminoso regalo, la breve fiesta de todos con bulliciosa participación visual.

Deseamos que vuelvan Dudamel y los suyos. Que sigan con su eficaz lección de lo que se puede hacer con la música, no sólo en lo artístico, sino en el beneficio de la sociedad. Dominan el repertorio y lo demuestran. Sólo falta que se empeñen en difundir la música de su hermoso país y todo su mágico continente. Es un deber sagrado. Que no sigan el ejemplo de un excelente pianista español que lo que quiere es ir a Varsovia a tocar Chopin. Debemos cuidar los grandes campos del arte universal, pero también nuestros huertos, aunque a algunos intérpretes equivocados les parezcan modestos. No lo son.