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Pura locura, puro disfrute
Abr 27
Publicado originalmente en el diariovasco.com el 23-04-09
María José Cano

Dudamel quiso ceder el protagonismo a sus músicos
Fue una locura de principio a fin, un absoluto disfrute. La visita de la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar a Donostia se convirtió en una firme demostración de que la música está hecha para comunicarse, para vibrar, para soñar, y es casi imposible imaginar un tándem mejor que el formado por Gustavo Dudamel y su conjunto para conseguirlo. Por eso, el encuentro de ayer fue un torbellino que atrapó y embriagó a todo el auditorio en una deliciosa locura. El cocktail que lo hizo posible fue claro y evidente. Un maestro con grandes ideas, generoso y volcado en una agrupación capaz, dúctil y entregada unidos por la energía de la juventud y el amor por la música.
El programa que permitió percibir todas estas sensaciones fue casi lo de menos. Habrá quizá también quien se permita decir que la lectura que realizaron del Daphnis et Chloé que abrió el concierto no resultó totalmente adecuada. Probablemente no fue perfecta, sobre todo en su Amanecer inicial. Pero no importó. La orquesta se mostró todo lo seductora que Ravel impone en su partitura y fue a más hasta llegar a una Danza final apoteósica en la que Dudamel dejó muy claro su dominio de los reguladores con unos crescendo de cortar la respiración y una flexibilización del tempo absolutamente arrolladora.
Como era de esperar, la agrupación venezolana brilló de forma especial en Santa Cruz de Pacairigua de Castellanos, una obra llena de la misma energía que sus intérpretes. Todo el ritmo, el color, el mosaico de temas, las superposiciones de éstos y en definitiva, todo el sentido de la obra, llegó sin ninguna fisura. El director, muy distinto a su anterior concierto en octubre con la Orquesta de Gotemburgo -esta vez quiso dar todo el protagonismo a sus chicos- les dejó tocar a placer y les brindó los aplausos del público que ya se había rendido al ciclón.
Es fácil suponer cómo sonó la Cuarta de Tchaikovksy, una sinfonía que habla del destino, pero que finaliza con el cuadro de una fiesta popular. Dudamel buscó los silencios, estrujó los tutti y unos pianissimos impensables para una orquesta de más de 130 músicos creando un inimaginable clímax que sólo se rompió con un fuerte ¡bravo! lanzado por el público del Kursaal al unísono.
La mayoría de los asistentes se dejó las manos en una fuerte ovación, ya en pie, hasta arrancar la propina que circula por Youtube, un mambo tocado y bailado en una pura locura.
Todos con Dudamel
Abr 23
En Madrid no se rompió el protocolo
Abr 21
Osvaldo Burgos
Madrid, 21 de abril de 2009.- La presencia de la Reina Sofía, la Princesa Letizia y la Princesa Irene de Grecia, requirió de un protocolo particular en el concierto de anoche en Madrid. Las chaquetas tricolor tuvieron que esperar guardadas para el concierto de esta noche en Valencia.

La Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolivar recibe el aplauso de los asistentes en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional en Madrid - Foto: Osvaldo Burgos
La orquesta estuvo a la altura. Comenzaron su presentación con la Suite Nº 2 Dafnis y Cloe de Maurice Ravel. Luego llenaron la sala de sonidos venezolanos, con su indudable mezcla negra, india y española, ejecutando la suite sinfónica Santa Cruz de Pacairigua de Evencio Castellanos. El público fue muy efusivo aunque estuvo un poco contenido, quizas por la presencia real en el auditorio.
Luego del receso, los músicos venezolanos regresaron con la 4ta Sinfonía de Tchaikovsky. Es una obra que la orquesta prácticamente la ejecuta de memoria. Días antes, en una rueda de prensa en Londres, Dudamel recordaba cómo muchos de los que hoy están en la orquesta juvenil la tocaron completa cuando tenían apenas entre 10 y 12 años siendo miembros de la Orquesta Infantil de Venezuela. La han tocado muchas veces y cuando lo hacen, la sienten. Forma parte de su vida musical.
Esta vez no fue diferente, la llevan debajo de la piel. Al terminar el primer movimiento, muchas personas no pudieron contener sus aplausos, aunque los acallaron de inmediato. No obstante, la nota discordante la pusieron algunos asistentes que a pesar de su tos incontenible no abandonaron la sala. Entre el segundo y el tercer movimiento, el ataque de tos fue colectivo y el director tuvo que esperar para comenzar a tocar. Problemas del polen y la primavera.
Al terminar la sinfonía, la explosión de aplausos fue enorme. El público quedó muy complacido. Después de 6 minutos de aplausos, comenzaron el encore con el ya clásico Mambo de Bernstein y luego interpretaron el Malambo de Ginastera. Ninguno se subió a las sillas aunque sí bailaron y movieron sus instrumentos.
Concierto en San Sebastian, España
Ene 7
Lugar: Sala Kursaal. San Sebastián, País Vasco.
Más información: Sala Kursaal
Programa:
Por definir
Hora de Inicio: 20:00
Fecha: 22-04-2009
Concierto en Valencia, España
Ene 7
Lugar: Palau de la Música
Más información: Palau de la Música de Valencia
Programa:
Dimitri Shostakóvich: Sinfonía nº 5 en re menor, op. 47.
Repertorio latinoamericano
Hora de Inicio: 20:15
Fecha: 21-04-2009
Concierto en Madrid
Ene 7
Lugar: Sala Sinfónica del Auditorio Nacional
Más información: Auditorio Nacional de la Música
Programa:
Piotr Ilich Tchaikovsky: Sinfonía No. 4
Maurice Ravel: Daphnis et Chloé
Hora de Inicio: 19:30
Fecha: 20-04-2009
Venezuela ‘exporta’ a EE UU su sistema de orquestas juveniles
Dic 5
El modelo de José Antonio Abreu se implantará en zonas como el Bronx
Publicado originalmente en el diario El País
JESÚS RUIZ MANTILLA (ENVIADO ESPECIAL) – Nueva York – 03/12/2008

El Maestro José Antonio Abreu - AP
El maestro José Antonio Abreu y su Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela constituyen el símbolo hacia el que todos los intérpretes, compositores, gestores culturales y educadores del mundo miran para hacer sobrevivir un género que hace años languidecía peligrosamente. El éxito de su modelo venezolano -que enseña ahora mismo a 265.000 niños y jóvenes, en su mayoría procedentes de familias sumidas en la pobreza- ha sido rotundo. Pero Abreu no se conforma con implantarlo en su país: quiere exportarlo fuera de sus fronteras. Por eso ha aprovechado el final de su gira por España y Estados Unidos para bautizar un ambicioso proyecto que se materializará a lo largo de los próximos dos años.
La máquina del idealismo encarnada en este hombre imparable comienza a recoger sus frutos a escala internacional en lo que supone toda una exportación del fenómeno a Estados Unidos. Si Europa -con la vista de directores como Claudio Abbado y Simon Rattle- miró ya hace tiempo a Venezuela como el lugar desde donde se daría nuevo vigor al legado de Bach, Mozart, Beethoven o Mahler, EE UU también ha visto en el sistema de José Antonio Abreu una piedra angular sobre la que girar. No es casual que Gustavo Dudamel, la estrella más prometedora del milagro venezolano, esté a punto de tomar, a sus 27 años, el mando de la Filarmónica de Los Ángeles.

Jóvenes Músicos del Sistema Nacional de Orquestas - Alfredo Cáliz
Desde allí, este brillante músico liderará los postulados del sistema Abreu en California, con la implantación en barrios marginales latinos de la enseñanza musical que él mamó. Pero no es el único foco donde el modelo se va a imponer. El conservatorio de New England ha pedido su asesoramiento. Omar Guerra se ha trasladado a vivir a Florida para impulsarlo allí y trabar proyectos con la New World Symphony de ese otro agitador que es Michael Wilson Thomas. En Nueva York, junto a los responsables del Carnegie Hall, Abreu empieza a poner sus semillas en Harlem y el Bronx. Ya existe toda una estrategia coordinada por Susan Siman, una de las ideólogas académicas del sistema y directora del núcleo de Montalbán (Caracas).
“Han ido surgiendo cosas por libre en Estados Unidos, pero todo ha dado lugar a una dinámica y a unos frutos crecientes. En Estados Unidos, parece que el sistema se va a extender ampliamente”, comentaba el propio Abreu el lunes por la noche en el Carnegie Hall. “Nuestra metodología en el fondo es la de todo el mundo, con una excepción importante: impulsamos la práctica orquestal desde el principio, porque crea una dinámica de superación individual y de grupo fundamental”, añade el compositor venezolano.
El creador del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela -último Príncipe de Asturias de las Artes- ha conquistado Nueva York de la mano de 100 músicos clásicos jóvenes iberoamericanos, los soldados mejor preparados para abrir esa profunda brecha idealista. El martes triunfaron en el Carnegie Hall con la Quinta de Chaikovski y el Primer concierto para piano y orquesta de Brahms. Hoy se preparan para tomar Miami.
Lo cierto es que Abreu ha encontrado en Nueva York padrinos de lujo. La hija de Leonard Bernstein, Jamie Bernstein, les introdujo ante un público entre el que había críticos neoyorquinos de referencia, músicos de la New York Philarmonic y agentes internacionales de peso. Después tuvieron tiempo de celebrarlo en casa del creador de West Side Story, donde su hija montó una fiesta por todo lo alto para agasajar a Abreu. “Cuando vi a aquellos jóvenes en un vídeo de YouTube interpretar el mambo de mi padre, sentí que él no estuviera en mis direcciones de correo electrónico para podérselo enviar”, comentaba la hija de Bernstein antes del concierto en el Carnegie Hall. “Así es como él quería que se viviera su música”, añadía.
El de Abreu y su proyecto es un camino sin retorno, una aventura que no tiene vuelta atrás. Una aventura puesta en práctica sobre el escenario por músicos entusiastas que creen sin fisuras en la filosofía de este hombre visionario e impulsor de la música como arma de transformación social. Entre ellos sobresale una amplia mayoría de jóvenes músicos procedentes sobre todo de la Joven Orquesta Nacional de España (Jonde), que ha dado un giro en sus planteamientos, según reconoce su director artístico José Luis Turina, y ha unido a su objetivo de perfeccionamiento musical las labores de compromiso.
Pablo Mielgo, de 32 años, la dirige estos días con una elegancia y un vigor admirables y Javier Perianes, nuevo talento del piano ya más que prometedor, sobresalen entre una cantera muy preparada e ilusionada con el nuevo proyecto. En el Carnegie Hall, los dos tomaron entusiasmados posesión de unos camerinos no aptos para mitómanos. “En esta habitación han calentado Gigels o Horowitz, alucinante”, comentaba Perianes. “Eso es justo lo que no debemos pensar”, le rebatía Mielgo, aunque, de pronto, recordaba: “Chaikovski estrenó aquí su Quinta sinfonía y certificó que su música gustaba más en Estados Unidos que en Rusia”.
Ambos se han colocado al frente de un grupo tan heterogéneo como vibrante que culmina hoy una gira agotadora por España -actuaron en Madrid, Huelva, Valladolid y la cárcel de Soto del Real, coordinados con el Teatro Real- y Estados Unidos. El gran núcleo lo forman músicos de entre 17 y 25 años de la Jonde, junto a intérpretes de la Simón Bolívar de Venezuela o de la New World Orchestra.
El milagro Abreu continúa tomando cuerpo. Nadie duda ya de que este hombre que comenzó su apostolado hace más de 30 años en un garaje de Caracas es hoy el gran profeta de la música clásica actual en el mundo.Los venezolanos, junto a la Jonde española, actuaron en el Carnegie Hall Gustavo Dudamel impulsará el ‘modelo Abreu’ desde Los Ángeles
Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2008
Nov 30
El Sistema Nacional de Orquestas juveniles e infantiles de Venezuela fue reconocido con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en su edición del 2008 el pasado 24 de octubre.
Agradecemos a A. Jaimes y a D. Valero por facilitarnos este material audiovisual.
Gustavo Dudamel: “Me encantaría dirigir la orquesta del Teatro Real”
Oct 24
Publicado originalmente en el diario El País
El músico dedica una espectacular y sobrecogedora segunda sinfonía de Mahler a los premiados con el Príncipe de Asturias y bromea acerca de su futuro
JESÚS RUIZ MANTILLA – Oviedo – 24/10/2008

Gustavo Dudamel dirige un ensayo de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar - Paco Paredes
La música de la Sinfónica Simón Bolívar explotó ayer en Oviedo como homenaje a todos los premiados con el Príncipe de Asturias de este año. La que hoy por hoy puede ser la orquesta más dinámica, fresca y enérgica del mundo clásico iluminó con la Sinfonía número 2 de Gustav Mahler, dirigida por ese prodigio que es Gustavo Dudamel, el preludio de una fiesta que concluye esta tarde con la entrega de los galardones en el teatro Campoamor.
Casi todos ellos, presentes junto a don Felipe y doña Letizia en el Auditorio, agradecieron el gesto de ver a 180 jóvenes venezolanos, salidos del sistema de orquestas creado hace casi 40 años por José Antonio Abreu. Ante 2.000 personas, ataviados con la bandera de Venezuela, ofrecieron un concierto sobrecogedor y bordaron las notas de una sinfonía grandiosa. “Es nuestro regalo, sobre todo para el maestro Abreu, a quien una vez le oí la mejor versión que he escuchado nunca de esta pieza”, contaba Dudamel, de 27 años, antes de ponerse en mangas de camisa a dirigir un ensayo.
El concierto había creado una expectación enorme que fue recompensada con el público puesto en pie y el regalo final de la interpretación del himno de Asturias. Las entradas se agotaron hace meses y la poderosa magia musical que despiden estos jóvenes demostró por qué la organización de Abreu, que enseña hoy música a 265.000 venezolanos, merece como pocos el Premio de las Artes. La devoción que sienten los chicos por su figura es grande: “Además, esta sinfonía tiene un hondo significado, es la Resurrección, lleva un gran mensaje humanístico de fe y esperanza. El maestro se la merece, nos dio la vida”, comentó Dudamel.
Una vida, en su caso, de auténtica estrella de la música mundial y que le llevará de gira por España la próxima semana. A Dudamel se le ve hoy como auténtico resucitador de un género, el sinfónico sobre todo, que languidece en el mundo occidental y crece en otras latitudes. Tanto que resulta un nombre codiciado para dirigir orquestas y teatros de ópera en Estados Unidos y Europa.
De hecho, como el británico Daniel Harding, de 33 años, también ha sido tanteado por el Teatro Real de Madrid para sustituir a Jesús López Cobos en 2010. Fue algo a lo que Dudamel, ayer, en Oviedo, no cerró la puerta. “Por el momento, ando fuera de juego por tantos compromisos. En 2009 empiezo en la Filarmónica de Los Ángeles, sigo en la Simón Bolívar y también tengo la de Gotemburgo, en Suecia. Mi problema es el tiempo, veremos qué dice el tiempo, pero me encantaría ir a Madrid. Ahora no puedo decir sí o no, es un proceso que debemos estudiar”, anunció antes de subirse al podio.
La alegría del director era explosiva. Viajó a Oviedo para estar un solo día junto a los suyos, ofrecer el concierto y marcharse. Allí le esperaban sus compañeros de infancia y juventud en la música. También su padre y su hermano, y sobre todo Abreu, que le agradeció el regalo. El compromiso de este talento joven con las orquestas de su país es irrompible: “Ahora quiero ayudar al maestro en su sueño de crear un sistema de orquestas mundial con su método”. Un sueño que continuará en la próxima cumbre iberoamericana en la que será presentada la primera orquesta de ese ámbito impulsada por Abreu.
El germen se expande. El sueño crece y ya se ha copiado en 23 países iberoamericanos, además de otros europeos y asiáticos. No es una cuestión exclusivamente artística la que persiguen: “El sistema trata de formar ciudadanos conscientes de sus deberes con la sociedad. Para eso sirve la música. Sensibiliza la vida en comunidad”, afirma Dudamel.
Cierre de la Semana de la Música en Oviedo
Oct 24
Diego Matheuz dirige a la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar como cierre de la Semana de la Música en Oviedo luego de la entrega de los Premios Príncipe de Asturias.
Sala:
Auditorio Príncipe Felipe. Oviedo, España
Programa:
Piotr Ilyitch Tchaikovsky: Sinfonía N° 5
Evencio Castellanos: Santa Cruz de Pacairigua
Arturo Márquez: Danzón N° 2 de
Leonard Bernstein: Mambo de la suite West Side Story
Alberto Ginastera: Malambo del ballet La Estancia
Fecha: 25/10/2008
Concierto de Gala de los Premios Príncipe de Asturias
Oct 22
Gustavo Dudamel dirije a la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, y la Coro de la Fundación Príncipe de Asturias con la participación de las solistas Magda Nieves (soprano) y Hadar Halevy (mezzosoprano).
Sala: Auditorio Príncipe Felipe, Oviedo.
Programa:
Sinfonía Nº2 de Gustav Mahler (Resurrección)
Fecha: 23/10/2008
Abreu y la música como tabla de salvación
Oct 22
ANTONIO LUCAS. Enviado especial
Publicado originalmente en el diario español El Mundo
OVIEDO. – El esqueleto breve y frágil de José Antonio Abreu (Valera, Venezuela, 1939) es una estructura que no advierte de la fuerza de su propietario. Aparece Abreu con maneras de galápago y, al minuto, desata un discurso firme, casi titánico, con la música y el Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela como eje.
Abreu es economista (con master en rendimiento del petróleo), y organista, y compositor. Pero, sobre todo, es el creador e impulsor de la red pedagógica que estableció Venezuela hace 37 años para propiciar con la música la reinserción de los adolescentes socialmente más desfavorecidos. «Las orquestas han terminado siendo un orgullo para los barrios, las aldeas, los pueblos en los que están. Todo el entorno comunitario y vecinal se ha integrado en este fenómeno que tiene para nosotros un objetivo claro: potenciar la educación», afirmó ayer en uno de los salones del Hotel Reconquista de Oviedo.
El próximo viernes, Abreu recibirá el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Un galardón que se suma en este año al prestigioso Premio Yehudi Menuhin y que él entiende como estímulo necesario y generoso para seguir ensanchando el largo proyecto de las Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela. «La música rescata a todos esos muchachos con situaciones muy adversas en sus vidas. Los redime y los convierte en alguien necesario para todos», explica. «Además, la pedagogía también está a cargo de nuestros jóvenes, que muestran una muy profunda vocación… digamos apostólica».
Casi 300.000 niños y jóvenes, repartidos en 170 formaciones, dan cuerpo a este programa que se conoce en Venezuela como El Sistema. «Nuestro objetivo es crecer hasta el millón de alumnos y docentes». De entre todos ellos sobresale el violinista y director de orquesta Gustavo Dudamel, de 27 años, designado en 1999 como responsable de la Sinfónica Simón Bolívar. Una agrupación que cuenta entre sus filas con 240 músicos de entre 14 y 29 años. «Dudamel es un chico de un excepcional talento. Con gran capacidad de estudio. Y, a pesar de su vertiginosa trayectoria internacional, no ha perdido en absoluto el contacto con Venezuela. Su estela está generando una serie de nuevos directores y músicos que lo siguen y lo asisten. Es un ejemplo excelente». Y, de hecho, su presencia al frente de la Simón Bolívar -que mañana ofrecerá un concierto-, suena ya como uno de los actos más esperados de la XVII Semana de la Música de Oviedo.
Abreu no duda al hablar. Tiene una rotundidad de flaco que ha librado muchas batallas por hacer de la música un ingrediente social imprescindible, una estrategia de crecimiento. «Ante todo, están las prioridades sociales», dice al ser consultado sobre cómo la crisis global podría hacer flaquear el proyecto. «Estamos implantados en 10 provincias de nuestro país y terminaremos llegando a todas. Contamos con la complicidad de la sociedad civil y el decidido apoyo del gobierno».
En el esfuerzo de sacar adelante esta iniciativa, destaca la colaboración de España a través de la Escuela Superior de Música Reina Sofía, que dirige Paloma O’Shea. El próximo objetivo del infatigable José Antonio Abreu es poner en marcha la Orquesta Juvenil Iberoamericana, arrancando un compromiso firme de los jefes de Estado.
Noche mágica
Ene 29
CARLOS GALLEGO BRIZUELA – Valladolid – 29/01/2008
Publicado originalmente en el diario El País
Lo que vimos el viernes en Valladolid fue mucho más que un concierto. Los jovencísimos intérpretes de la venezolana Orquesta Simón Bolívar tocaban casi de memoria, sin apenas consultar sus partituras, con una perfección asombrosa. Fue una noche mágica que terminó con una explosión de entusiasmo y de alegría en la que participamos todos cuando nos regalaron las danzas de Bernstein y se levantaban coreando el mambo, izando sus instrumentos y bailando entre ellos.
Pero, por encima de todo, fue la celebración de la fe en la condición humana, la misma que demostró a través de esos muchachos su capacidad para modificar la trayectoria de unas vidas condenadas a la ignominia de la pobreza, de la delincuencia y del hambre, llevándolos hasta los territorios de la dignidad y de la esperanza. Y fue también el desenmascaramiento de la mentira de la razón económica vigente, cuyas brumas de fatalidad tras la que progresan la barbarie y la injusticia fue disolviendo Gustavo Dudamel con los mágicos movimientos de su maravillosa batuta.
Divino tesoro
Ene 29
CARLOS GOMEZ AMAT
Publicado originalmente en el diario español El Mundo
Intérpretes: Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar./ Director: Gustavo Dudamel./ Obras de Stravinski y Chaikovski./ Escenario: Auditorio Nacional./ Fecha: 27 de enero.
Calificación: ***
MADRID.- Una voz que venía, desde el otro lado del Atlántico, a renovar la poesía en lengua española, nos habló de la juventud como un divino tesoro. Y lo es, efectivamente, cuando va acompañada del impulso vital y de la alegría. No cuando sus guardianes son la miseria y la sombra. Estos jóvenes venezolanos -algunos niños- nos confirman ese resplandor juvenil que ilumina lo que se plantea con inteligencia y visión de futuro. Un ejemplo de esas virtudes es el ejemplar Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, que puede servir de guía para todo el mundo. Se debe al esfuerzo del benemérito José Antonio Abreu, compositor, clavicembalista, director y economista.
La Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar es una espléndida realidad que, en esta ocasión, ha obtenido un éxito ruidoso, desbordado y sincerísimo. El nutrido conjunto, un verdadero ejército sonoro conducido por el entusiasmo, nos muestra lo que se puede hacer cuando la música, como primerísimo elemento cultural, se pone al servicio de una acción social. Los jóvenes venezolanos, redimidos de todo mal, se entregan a su labor y nos convencen. Una gran parte de su triunfo se debe al también joven director -fruto del mismo movimiento- llamado Gustavo Dudamel, que está haciendo una gran carrera internacional, gracias a su técnica impecable, su gesto preciso y su amor apasionado al arte que llena su vida.
Quizá por buscar el deslumbramiento inicial, se falta el respeto al orden cronológico y se comienza con La consagración de la primavera, para ofrecer luego la Quinta de Chaikovski. Arrollador Stravinski. Qué joven se conserva Stravinski ante unos vanguardistas que llegaron después y que se han hecho viejecitos. Luego, la emocionada corriente romántica de Chaikovski, transmitida con fidelidad y convicción. Solamente, como pequeña solicitud, le pediría al estupendo trompa solista que no diga su parte como silabeando, que deje fluir la melodía. Ya lo he dicho: un sonoro triunfo y, como luminoso regalo, la breve fiesta de todos con bulliciosa participación visual.
Deseamos que vuelvan Dudamel y los suyos. Que sigan con su eficaz lección de lo que se puede hacer con la música, no sólo en lo artístico, sino en el beneficio de la sociedad. Dominan el repertorio y lo demuestran. Sólo falta que se empeñen en difundir la música de su hermoso país y todo su mágico continente. Es un deber sagrado. Que no sigan el ejemplo de un excelente pianista español que lo que quiere es ir a Varsovia a tocar Chopin. Debemos cuidar los grandes campos del arte universal, pero también nuestros huertos, aunque a algunos intérpretes equivocados les parezcan modestos. No lo son.
Volved pronto, compañeros
Ene 28
J. Á. VELA DEL CAMPO 28/01/2008
Publicado originalmente en el diario El País
En clima de apoteosis culminó ayer en el Auditorio Nacional de Madrid la gira por España de la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar dirigida por Gustavo Dudamel. Asistieron al concierto la hermana del Rey, doña Pilar de Borbón, y su hija, Simoneta Gómez Acebo, un gesto que va a tener sin duda una gran resonancia popular en Venezuela.
Venían los músicos de Zaragoza, donde pusieron en pie una primorosa versión de la Séptima, de Beethoven. En Madrid comenzaron con La consagración de la primavera, de Straviski. De cortar la respiración. Fue una versión de una fuerza rítmica escalofriante, empastada al límite y con un sentido estructural sin fisuras. Dudamel controló hasta el más mínimo detalle de las matizaciones y contrastes, pero además infundió una energía salvaje al conjunto. La orquesta respondió con una concentración, unidad y técnica admirables. Después revalidaron su maestría en Chaikovski. Es hasta justificable que se rompiera el protocolo de silencio tras el segundo movimiento de la Quinta, dada la hermosura de su realización. El mambo de propina encendió a la sala.
La gira por Oviedo, Valladolid, Zaragoza y Madrid de Dudamel y sus músicos ha sido un acontecimiento. La música recupera con ellos una alegría de vivir irresistible. Que tanta belleza salga de un proyecto social es algo para pensar muy seriamente. José Antonio Abreu, fundador del Sistema de orquestas infantiles y juveniles, nos ha dado una lección impagable. Por favor, volved pronto, compañeros.
Concierto en Madrid
Ene 26
Gustavo Dudamel dirige la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar
Sala: Auditorio Nacional de Madrid. España.
Programa:
Igor Stravinski: La Consagración de la Primavera
Piotr Ilich Tchaikovsky: Sinfonía Nº 5
Encore:
Leonard Bernstein: West Side Story – Mambo
Fecha: 27/01/2008


