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Chicago se estremece
Abr 12
Publicado originalmente en el diario El Universal
Con Dudamel al frente, la Orquesta conmovió a más de 2.521 asistentes
CHICAGO. ENVIADO ESPECIAL.- Sofía Panigada viajó cuatro horas desde Bloomington hasta Chicago. Ella, con su esposo y sus dos hijas, formaba parte del aforo de 2.521 personas que la noche del viernes se conmovieron en el Symphony Hall de Chicago frente al concierto de la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar.
Si los asistentes habían esperado meses para disfrutar del concierto -las entradas se agotaron hace casi un año-, Panigada había esperado toda la vida por un momento así: ver a quien fuera su alumno a los nueve años, Gustavo Dudamel, dirigir y estremecer a una audiencia que aplaudió incluso en los silencios entre movimientos.
Para la primera maestra de solfeo de Dudamel, la emoción no cabe en palabras: “Le dio sentido al esfuerzo que hice por estudiar, por hacer de la educación musical mi profesión. Poca gente tiene la suerte de decir que alguien tan talentoso pasó por sus clases”.
Durante el último ensayo, dos horas antes del concierto, Dudamel dejó la batuta al joven director y violinista de la Orquesta Christian Vásquez, y desde el patio de butacas pedía mas vibrato en las cuerdas, aprobaba el balance y quería que los metales no forzaran el sonido.
Los frutos quedaron a la vista de todos. Y es que la interpretación de este repertorio -siendo la primera parte el mismo que en Houston y Washington- fue distinta y también mas emotiva: una orquesta tan bien acoplada que podía darse el lujo de continuar aún cuando Dudamel quedara inmóvil, como lo mostró en el tercer movimiento de la SINFONÍA NO.4 de Tchaikovsky, cuando apenas dirigía con su mirada.
Y es que aunque se repita el repertorio, (el ballet DAPHNIS Y CHLOE de Maurice Ravel y SANTA CRUZ DE PACAIRIGUA de Evencio Castellanos) siempre es distinto. “Ensayo cada vez como si fuera la primera vez”, dijo Dudamel en Washington. “A medida que pasa la gira esa conexión con los músicos va creciendo: saben lo que quiere decir cada gesto. Cada vez nos respetamos más”. Eso explica que pueda corregir imperfecciones al instante con apenas un gesto.
Panigada recuerda que Dudamel siendo dos años menor que el resto de la clase tenía probablemente el doble de interés de aprender. Y así como Gustavo Dudamel aún recuerda clases de su maestra, ella no olvida los expresivos ojos de su alumno: muy abiertos, atentos a cada explicación. Los mismos ahora son capaces de dirigir aún sin ayuda de todo su cuerpo.
Valió la pena viajar cuatro horas para escuchar el concierto, pero también para oír la ovación de 10 minutos interrumpida para interpretar los bises: el MAMBO de Leonard Bernstein y MALAMBO del argentino Alberto Ginastera.
No son usuales las pasiones que despiertan el joven director y sus músicos, pero tampoco es obra del azar que la radio transmita sus conciertos o que un estante entero de la tienda de la Sinfónica de Chicago esté llena de los discos que ha dirigido Dudamel.
Si cada día estos jóvenes se superan a sí mismos, y este es apenas el segundo de los doce conciertos de la gira, es difícil imaginar lo que sucederá a partir de la semana próxima en Londres.
Maria Gabriela Méndez
EL UNIVERSAL
Banderas y ovaciones para Dudamel y la orquesta sinfónica juvenil de Venezuela en EE.UU.
Abr 12
Originalmente publicado en telecinco.es el 7 de abril de 2009
Agencia EFE
La orquesta sinfónica de la Juventud Venezolana Simon Bolivar, dirigida por el celebre músico Gustavo Dudamel, fue ovacionada anoche por mas de 2.400 personas en el Kennedy Center, en un concierto en el que el publico ondeó la bandera tricolor de Venezuela.

Dudamel, de 28 anos, y los jóvenes músicos también guardaban otro secreto para el final de la actuación en la solemne sala de conciertos del Kennedy Center: tras unos segundos de completa tiniebla, todos aparecieron enfundados con chaquetas con la bandera venezolana. EFE/Archivo
La orquesta, de gira por EE.UU., pronto agotó las entradas para los conciertos del pasado viernes en Houston, la noche del lunes en Washington, y el programado para Chicago, según indicó la embajada venezolana.
En el escenario, los 180 jóvenes de la orquesta ofrecieron un repertorio que incluyo “Daphnis & Chloe”, de Maurice Ravel, “Santa Cruz de Pacairigua”, una colorista composición de Evencio Castellanos, y “Rite of Spring”, de Igor Stravinsky, además de guardarse una sorpresa de “West Side Story”, de Leonard Bernstein, ante el publico que gritaba “otra! otra!
Dudamel, de 28 anos, y los jóvenes músicos también guardaban otro secreto para el final de la actuación en la solemne sala de conciertos del Kennedy Center: tras unos segundos de completa tiniebla, todos aparecieron enfundados con chaquetas con la bandera venezolana.
Cual estrellas de rock y repitiendo un popular gesto de amistad que realizaran en Los Ángeles en 2007, los músicos procedieron a lanzar las chaquetas por todos los rincones del salón.
Al menos una decenas de personas de entre el publico, también rompiendo el protocolo, comenzó a ondear la bandera venezolana y mas de alguno gritaba “Venezuela!”.
“Estoy muy contento de encontrarme de nuevo aquí con mis compañeros, desde hace 14 años que estuvimos en un lugar tan importante como éste. Es muy emocionante, es una verdadera ilusión poder representar a mi país por todo el mundo”, dijo a Efe el violinista Eduardo Salazar a la salida del concierto.
El grupo, que provino de Houston, se presentara hoy en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) y tiene previsto una parada en Chicago el próximo 10 de abril.
La sinfónica juvenil también realizará una gira por Europa la próxima semana.
Los jóvenes están acompañados por José Antonio Abreu, fundador del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela que ganó el premio Príncipe de Asturias de las Artes 2008.
Abreu, de 69 años y aclamado por la critica como un visionario de la música, tiene previsto ofrecer talleres y conferencias durante la gira.
Fuentes de la embajada explicaron que parte de la gira tiene el objetivo de promover la exquisita labor de la sinfonica juvenil, que es la máxima expresión del sistema creado en 1975 por Abreu y que instruye de forma gratuita a unos 250.000 niños y jóvenes pobres en Venezuela.
Chicago de pie
Abr 11
El concierto de anoche de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar en el Symphony Center de Chicago arrancó largas ovaciones de pie al público. A casa llena los músicos interpretaron la obra Santa Cruz de Pacairigua del venezolano Evencio Castellanos, Daphnis & Chloe de Maurice Ravel y La Sinfonía Nº 4 de Piotr Ilyitch Thaikovsky, bajo la batuta que Dudamel sostiene prácticamente con la llema de los dedos (seguir leyendo en elsistema.org)
El Ensamble de Metales de la Sinfónica Simón Bolívar tocó en la OEA
Abr 8
Como parte de la sesión especial de la Organización de los Estados Americanos con motivo del homenaje al Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, el Ensamble de Metales de la Sinfónica de la Juventud, brindó un concierto de 45 minutos, el cual quedó registrado en el video que ofrecemos a continuación, cortesía de la oficina de prensa de la OEA.
Programa:
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Gustavo Dudamel y los músicos venezolanos suscitaron fervor en el público de Washington
Abr 8
Publicado originalmente el 8-4-2009 en el diario La Jornada de México
Washington, 7 de abril.- La Orquesta Sinfónica Juvenil Simón Bolívar de Venezuela cautivó al público de Washington, con electrizantes conciertos en el Kennedy Center y en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA), así como en sus visitas efectuadas a escuelas de la ciudad.
En un recorrido que comenzó en la ciudad de Houston, continuó en Washington y concluirá en Chicago el domingo 12 de abril, la batuta del joven director Gustavo Dudamel, de 28 años, suscitó fervor en el público la noche del lunes en el Kennedy Center.
El repertorio de la famosa orquesta, compuesta por 180 jóvenes, incluyó obras como Daphnis & Chloe, de Maurice Ravel; Santa Cruz de Pacairigua, de Evencio Castellanos, y La consagración de la primavera, de Igor Stravinsky.
El concierto en el Kennedy Center concluyó con ritmos de mambo ante la interminable ovación del público, mientras los músicos –quienes vestían chamarras con los colores de la bandera venezolana– se levantaban de sus asientos y hacían coregrafías con los instrumentos.
El maestro José Antonio Abreu impartió talleres y ofreció conferencias para compartir la labor musical del Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela, del cual es artífice.
Hoy, en la OEA, donde también se presentó la orquesta venezolana, se rindió un homenaje a la labor pedagógica, social y artística del maestro Abreu.
El secretario general del organismo continental, José Miguel Insulza, expresó que la semilla sembrada por Abreu hace más de 30 años, “se convirtió en el Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela, que cuenta ahora con más de un cuarto de millón de jóvenes músicos y con más de 200 agrupaciones”
.
Insulza anunció la creación del Programa de Orquestas Juveniles para Jóvenes en Riesgo en el Caribe, nueva iniciativa promovida por el Departamento de Asuntos Culturales de la OEA y apoyada por el gobierno de China y por el Fondo Especial Multilateral del Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral.
Mucho más que estructura artística
José Antonio Abreu, quien en 1975 empezó a trabajar para formar un ensamble que permitiera a los estudiantes de música llevar a cabo prácticas en conjunto, afirmó que “la orquesta es, en efecto, mucho más que estructura artística.
“En grado sumo las orquestas juveniles e infantiles son modelo y escuela insuperable de vida social. Para jóvenes y niños hacer música juntos implica convivir entrañablemente en ánimo de perfección y afán de excelencia, en rigurosa disciplina de concertación, sincronía y armonía, interdependencia entre secciones, goces e instrumentos”
, puntualizó.
Desde 1982, con el apoyo de la OEA y de los gobiernos de los países receptores, se han creado y desarrollado sistemas de orquestas juveniles e infantiles en más de 20 naciones que siguen el modelo venezolano.
Entre ellas figuran Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Trinidad y Tobago y Uruguay.
El Sistema venezolano también inspiró a la OEA para promover la creación de la Orquesta Juvenil de las Américas, que debutó en Nueva York, en 2000, bajo la dirección del tenor hispano-mexicano Plácido Domingo, el joven director venezolano Gustavo Dudamel y Christopher Wilkinson.
Banderas y ovaciones para Dudamel y la Orquesta Sinfónica Juvenil de Venezuela
Abr 8
Publicado originalmente en Yahoo.com
7 de abril de 2009, 16h55 –
Washington, 7 abr (EFE).- La orquesta sinfónica de la Juventud Venezolana Simon Bolivar, dirigida por el celebre músico Gustavo Dudamel, fue ovacionada anoche por mas de 2.400 personas en el Kennedy Center, en un concierto en el que el publico ondeó la bandera tricolor de Venezuela.
La orquesta, de gira por EEUU, pronto agotó las entradas para los conciertos del pasado viernes en Houston, la noche del lunes en Washington, y el programado para Chicago, según indicó la embajada venezolana.
En el escenario, los 180 jóvenes de la orquesta ofrecieron un repertorio que incluyo “Daphnis & Chloe”, de Maurice Ravel, “Santa Cruz de Pacairigua”, una colorista composición de Evencio Castellanos, y “Rite of Spring”, de Igor Stravinsky, además de guardarse una sorpresa de “West Side Story”, de Leonard Bernstein, ante el publico que gritaba “otra! otra!
Dudamel, de 28 anos, y los jóvenes músicos también guardaban otro secreto para el final de la actuación en la solemne sala de conciertos del Kennedy Center: tras unos segundos de completa tiniebla, todos aparecieron enfundados con chaquetas con la bandera venezolana.
Cual estrellas de rock y repitiendo un popular gesto de amistad que realizaran en Los Ángeles en 2007, los músicos procedieron a lanzar las chaquetas por todos los rincones del salón.
Al menos una decenas de personas de entre el publico, también rompiendo el protocolo, comenzó a ondear la bandera venezolana y mas de alguno gritaba “Venezuela!”.
“Estoy muy contento de encontrarme de nuevo aquí con mis compañeros, desde hace 14 años que estuvimos en un lugar tan importante como éste. Es muy emocionante, es una verdadera ilusión poder representar a mi país por todo el mundo”, dijo a Efe el violinista Eduardo Salazar a la salida del concierto.
El grupo, que provino de Houston, se presentara hoy en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) y tiene previsto una parada en Chicago el próximo 10 de abril.
La sinfónica juvenil también realizará una gira por Europa la próxima semana.
Los jóvenes están acompañados por José Antonio Abreu, fundador del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela que ganó el premio Príncipe de Asturias de las Artes 2008.
Abreu, de 69 años y aclamado por la critica como un visionario de la música, tiene previsto ofrecer talleres y conferencias durante la gira.
Fuentes de la embajada explicaron que parte de la gira tiene el objetivo de promover la exquisita labor de la sinfonica juvenil, que es la máxima expresión del sistema creado en 1975 por Abreu y que instruye de forma gratuita a unos 250.000 niños y jóvenes pobres en Venezuela. EFE
Llegando a Washington D.C.
Abr 6
Publicado originalmente en elsistema.org el 6 de abril por Olivia Liendo
Washington D.C. – 5 de abril.-Los 215 músicos de la orquesta más los profesores, doctores, periodistas y personal técnico que los acompañamos llegamos a la ciudad de Washington D.C hace pocas horas. Hoy no hubo concierto, ni ensayo, pero la agenda de mañana (lunes) comenzará a las 6:00 am con una visita al Lincoln Memorial y al Congreso, seguido de un ensayo abierto al público, y el segundo concierto de la gira que será a las 8:00 pm.
El balance de Houston fue muy positivo. El público del Jones Hall reaccionó con euforia y el director del teatro dijo que en un momento tan desalentador como el que está atravesando Estados Unidos la presencia de la Sinfónica fue “un recordatorio de lo que está bien y de lo que es esencial” (Seguir leyendo en http://www.elsistema.org/).
Venezuela’s Famed Youth Orchestra Visits U.S.
Abr 6
Originalmente publicado en Time.com el 6 de abril de 2009
TIM PADGETT / MIAMI

Gustavo Dudamel (center) receives a standing ovation after leading the Simon Bolivar Youth Symphony Orchestra during his first appearance at Carnegie Hall in New York, November 11, 2007. Emmanuel Dunand / AFP / Getty
Venezuela is generally known for oil, shortstops, Miss Universes and, for the past decade of course, Hugo Chávez. But the South American country is now recognized as one of the world’s most dynamic vessels of classical music, thanks to a 34-year-old program that gives violins, French horns and batons to poor barrio kids and lets them interpret Handel and Tchaikovsky with a Latin verve that last year led Simon Rattle, director of the Berlin Philharmonic, to declare, “The future of classical music lies in Venezuela.”
That future’s flagship is the Simon Bolivar Youth Orchestra, which is playing three sold-out concerts in the U.S. this week, including one at the Kennedy Center in Washington, D.C., on Monday night. It’s a chance for American audiences to take in a glorious slice of Venezuela that hasn’t been politicized on either side of the Caribbean. Although his government has funded and promoted the Simon Bolivar to a much greater extent than its predecessors, President Chávez has largely refrained from brandishing the orchestra as a propaganda tool of his “21st-century socialism”; at the same time, neither his Venezuelan opposition nor Washington has tried with much force to claim the Simon Bolivar, founded in 1975, as a cultural showcase of Venezuela B.C. (Before Chávez). (Read about Chavez and Venezuela’s student opposition.)
Both sides, thankfully, are smart enough to know that the only man who can take credit for the Simon Bolivar is José Abreu, 69, an economist-turned-classical music maestro who saw, or heard, in the urban ranchos (slums) and rural outposts of Venezuela the raw material of virtuosos. Like anyone who has spent time in Caracas ranchos such as Catia or San Agustin, Abreu “perceived amidst the poverty an immense musical talent, the facility for elegant and forceful rhythms,” he told TIME in an interview over the weekend. Listening to youths play contrapunto(counterpoint) on the small, four-stringed guitar called the cuatro, for example, made him conclude they could also play Bach counterpoint on a cello.
And he was right. In 1975 he and those teens and even pre-teens formed the Simon Bolivar Youth Orchestra. It not only became a path out of the ranchos, it engendered a network of more than 100 similar youth orchestras around Venezuela that has come to be known simply as El Sistema (The System). It has served some half a million kids since the 1970s and is undoubtedly one of the most successful music education projects of its kind in the world, emulated today as far away as Scotland. It has also produced its own international superstar: conductor Gustavo Dudamel, 28, who was recently named musical director of the Los Angeles Philharmonic but is returning to lead the Simon Bolivar on this month’s tour of the U.S. and Europe. “Dudamel,” says Abreu, “is the incarnation of Venezuela’s emergence as a musical power in the world.” (Read more about Gustavo Dudamel.)
The 180-member Simon Bolivar, which played Friday in Houston and will perform in Chicago on April 10, is often credited with renewing, if not recreating, the spirit of classical music today. Whether or not it’s the world’s best youth orchestra (many European music writers say it’s still not up to the likes of Germany’s Junge Deutsche Philharmonie), few are as vibrant, as it showed in its rousing Carnegie Hall debut in 2007. Abreu describes its core personality as “energy, passion, virtuosity,” a “primordial, ardent Latin vitality combined with a high level of technical rigor.” The orchestra almost always draws on its vast Latin America repertoire — in the U.S. this week it’s playing Venezuelan composer Evencio Castellanos’ symphonic suite, Santa Cruz de Pacairigua, which uses joropo folk strains and colorful Latin rhythms in much the same way Gershwin incorporated jazz in his works — and those pieces have a knack for complementing better known music like Stravinsky’s Rite of Spring (also on the Simon Bolivar program this week).
Abreu, who founded the orchestra 24 years before Chávez came to power, was one of the first in Latin America to hit on the democratic notion that folks from the humblest backgrounds can not only appreciate but master high art — and he credits his economic training as much as his musical skills. “I was convinced,” he says, “that the way to genuinely develop a country was to develop its human capital, and that means promoting people’s talents everywhere, not just the elite.” It’s gratifying, he adds, to watch his students’ families, who are often as attuned to the value of the Sistema orchestras as any U.S. parent sending a child to Juilliard would be, buck the reputation of Venezuela’s poor as uncultured niches, or uncouth people. “They’re enchanted to see their children practicing this music at home, to see the self-esteem it gives them,” he says. “They share it with their neighbors.”
Abreu won’t say whether he thinks sharing the Simon Bolivar with the U.S. (which Chávez continues to denounce as “the empire”) can improve Caracas-Washington relations, which are at their lowest point these days. (Neither country currently has an ambassador in the other.) But he does believe that the orchestra “can’t help but promote understanding, not just between the U.S. and Venezuela but the New World and Europe,” where the Simon Bolivar will travel next week. Even if these kids can’t change the political understanding between the U.S. and Chávez — and who would want to saddle them with such a thankless task? — it’s more than enough that they’re changing our understanding of classical music.
Éxito de la Sinfónica Simón Bolívar se expandió por Houston
Abr 4
No quedó una de las 2801 butacas del Jones Hall vacía. Al final de la presentación, dirigida por Gustavo Dudamel, la proyección de una cromointerferencia sobre los músicos, creada especialmente para esa ocasión por el artista venezolano Carlos Cruz Diez, sorprendió al público asistente.
En una rutina poco usual, el público del Jones Hall -sede de la Sinfónica de Houston-, que abarrotó las entradas del concierto con dos meses de anticipación, fue testigo de la “cromointerferencia” que preparó el reconocido artista venezolano Carlos Cruz-Diez para el debut de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar en Houston, Texas (Estados Unidos). Esta fue la primera presentación de la temporada internacional 2009 que emprendieron los jóvenes músicos este viernes 03 de abril, bajo la batuta del reconocido director Gustavo Dudamel.
Desde las 7:00 de la noche comenzaba a llegar la gente dispuesta a ver lo que tanta expectativa había creado en el recinto, que abrió sus puertas por primera vez en 1966. Las 2801 butacas de la sala estaban ocupadas. La comunidad venezolana de la zona sacó sus banderas tricolores y las colocó de la manera más visible que pudo.
Antes de iniciar el concierto, el director ejecutivo de la Sinfónica de Houston, Matthew VanBesien, se dirigió al público desde el escenario (con la orquesta ya en sus atriles) y expresó la gratitud y el honor que sentía al presentar a los jóvenes quienes “se han convertido en símbolo para el mundo”.
De esta manera, VanBesien también destacó la labor que encabeza el maestro José Antonio Abreu desde hace más de tres décadas; la audiencia en pleno ovacionó de pie al creador del movimiento orquestal juvenil venezolano.
Tras el anuncio, Dudamel subió al podio, bajó su batuta y sonaron las notas de Daphnis & Chloe de Maurice Ravel, seguida de Santa Cruz de Pacairigua del compositor venezolano Evencio Castellanos. Como fin del programa retumbaron las notas de la Sinfonía N° 4 de Piort Ilyitch Tchaikovsky. Entre aplausos y ¡bravos!, que parecían no culminar, las luces de la sala se apagaron.
En breves segundos los músicos se despojaron de sus sacos y sólo mostraban sus camisas blancas, las cuales con una luz muy tenue reflejaban la proyección de la “cromointerferencia” que el destacado artista venezolano Carlos Cruz-Diez preparó para esta ocasión, con una de sus obras creadas en 1974 y adaptada con un software.
“Es una creación concebida para la orquesta y en perfecta armonía entre colores y el ritmo del Mambo. Estos muchachos despiertan una dinámica de afecto, primero por la calidad rítmica y el alto nivel musical, sumado a la juventud y alegría que no tienen otras orquestas. Todo lo que está estático se mueve, y se puede desnaturalizar, propósito final de mi trabajo: el dinamismo, crear situaciones ambiguas, que es lo que sucede con la música, evoluciona con el tiempo”, señaló Cruz-Diez luego de ver el resultado del “Ambiente Interferido”.
Seguida de la experiencia cromática, los miembros de la Sinfónica Simón Bolívar vistieron sus chaquetas tricolores e interpretaron Malambo de Alberto Ginastera. Ante la insistencia del público, nuevamente dieron vida al Mambo de la Suite West Side Story de Leonard Bernstein.
Las distintas reacciones no se hicieron esperar. Entre los asistentes se encontraba Deborah Borda, presidente de la Filarmónica de Los Ángeles, quien aseguró que ha seguido a la orquesta alrededor del mundo: “Los he oído en Caracas, Europa, Los Ángeles. Cada vez es una emoción especial. Lo que hacen conciertos como éste, es expandir el mensaje de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, que son una inspiración para el mundo. La gente en Estados Unidos está realmente interesada en el proyecto. En Los Ángeles comenzamos una Orquesta Juvenil (YOLA), que sigue la filosofía del movimiento. No se trata sólo de la actuación musical, sino del programa social que implica”.
Matthew VanBesien, director ejecutivo de la Sinfónica de Houston, expresó el inmenso honor que significaba la presencia de los músicos venezolanos dirigidos por Gustavo Dudamel, pero insistió en que “lo más importante de este evento es que lo que ocurre en Venezuela con este proyecto, es legendario. Se ha convertido realmente en un símbolo en cuanto la música académica y su enseñanza para el mundo”. Manifestó que esperan que este sea el inicio de una larga amistad entre ambas instituciones.
De la misma manera, Steven Brosvick, gerente general de la Sinfónica de Houston, dijo que en esta organización existe una larga tradición de programas educativos y actividades con la comunidad, lo que hacía particularmente importante la presencia de la orquesta cúspide del movimiento orquestal encabezado por Abreu.
Así, la presencia del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela en la ciudad texana, también se sintió en diversos espacios culturales y educativos con cuatro conciertos de cámara.
Entre estas actividades, se programaron para la tarde del sábado 04 de abril presentaciones del Ensamble de Flautas Simón Bolívar en el MECA (Consejo Multicultural de Educación a través de las Artes, por sus siglas en inglés); mientras que en la Universidad de Houston, se llevaba a cabo un Concierto Comunitario con el Trío Ávila, en el Museo del Niños se presentaba el Cuarteto de Cuerdas Épica. El Cuarteto de Trompetas Venezuela, se trasladó al Children’s Festival.
Para cerrar la visita a Houston, el Cuarteto de Cuerdas Simón Bolívar acompañó el Simposio “Contribución Social de la Música y la Pintura”, donde el maestro Abreu, junto a Gustavo Dudamel compartió ideas sobre el tema con el reconocido artista Carlos Cruz-Diez.
La gira que comenzó exitosa en Texas, tiene como próximos destinos norteamericanos las ciudades de Washington y Chicago para atravesar el océano y llegar a Inglaterra, España y Portugal
With great expectations, Venezuela’s youth orchestra tours the United States
Abr 3

Gustavo Dudamel
Publicado originalmente en People’s Weekly Word el 3/4/2009
CHICAGO — The internationally acclaimed Simón Bolívar Youth Orchestra of Venezuela is travelling throughout the United States this week performing in Washington, D.C., Chicago and Houston. The first performance will be tonight April 3 at Jones Hall for the Performing Arts in downtown Houston.
Performances in Chicago and Washington have been sold out for months. However, the orchestra members are doing free, public programs throughout Chicago. (See schedule below).
For 35 years, the orchestra has transformed the lives of more than 240,000 Venezuelan children – many from impoverished circumstances — through its free-of-charge training and musical education, opening the doors for the youth of Venezuela to become young musicians and to perform with some of the world’s best-known orchestras.
The model of education (known as El Sistema) has been so successful that it is now being replicated in other countries, including the United States. El Sistema has grown to be a Venezuelan-wide organization of 102 youth orchestras, 55 children’s orchestras and 270 music centers.
The orchestra was developed under the leadership of José Antonio Abreu, a retired economist and musician, who had a vision of creating a national system of youth orchestras in Venezuela dedicated to changing young lives through music.
Director Gustavo Dudamel, a 28-year-old phenom in the music world, is the most famous example put forward of what this system of youth orchestras has accomplished. He is passing on his enthusiasm and musical knowledge here in the United States. Dudamel was recently named Los Angeles Philharmonic music director and is starting a Los Angeles-style program for the youth of LA.
Praised recently in her congressional testimony to Congress on government funding for the arts, Linda Ronstadt pointed to Dudamel and the Los Angeles Philharmonic’s example of starting the Youth Orchestra LA
“Access to quality music education should not be only for those who can afford it. The benefits are too great,” the pop singer said.
“Today, children ages 7-16 in the urban core of Los Angeles receive free instruments, after-school music instruction and orchestra experience. The Los Angeles Philharmonic has already touched the lives of hundreds of children and their families and has plans to reach more. Imagine what can be accomplished if we support the arts, engage ‘at risk’ youth and help them succeed in school and in their lives. For ‘underserved’ families, indeed for all families, participation in music and the arts can help people reclaim and achieve the American Dream.”
The tour is being sponsored by CITGO Petroleum Corporation, the national oil company of the Bolivarian Republic of Venezuela. In a company press release it said, “Citgo remains committed to the principles of solidarity under which it gives back to the community and to the most vulnerable in society.
“The work of the orchestra is a tribute to music as a universal language and what it can accomplish in terms of bringing different peoples and nations together for the common good.”
Chicago Schedule from April 9-11, 2009:
OPEN REHEARSAL
Simón Bolívar Youth Orchestra with Gustavo Dudamel
Thursday, April 9
3:00-5:00 p.m.
Orchestra Hall at Symphony Center
220 S. Michigan Avenue, Chicago
Recommended for ages 10 and up
FREE, reservations required
Please note that space is limited and priority for reservations will be given to student groups. To reserve seats, call (312) 294-3044 or e-mail institute@cso.org.
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ORCHESTRAL SIDE-BY-SIDE WORKSHOP
Saturday, April 11
1:00 p.m.
(This event will last approximately 90 minutes)
Orchestra Hall at Symphony Center
220 S. Michigan Avenue, Chicago
FREE, tickets required
There is a $1 handling fee per ticket.
Call (312) 294-3000 to reserve tickets (limit of six tickets per
household, and is recommended for ages 8 and up).
Bernstein – Candide Overture
Mahler – Symphony No. 1 in D major “Titan”, Mvt. IV
A once in a lifetime opportunity to witness members of the Simón
Bolívar Youth Orchestra and talented young orchestral musicians from
Chicago working side-by-side under the direction of Gustavo Dudamel.
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Symposium I – Part I
Thursday, April 9, 1:00 p.m.
Grainger Ballroom at Symphony Center
220 S. Michigan Avenue, Chicago
El Sistema – Venezuela and North America
Learn all about Venezuela’s national system of music education which
provides free musical instruction for 250,000 young people annually
and now extends into other Latin American countries and Europe
The distinguished panel will discuss the origins of the program, its
implementation, growth and vision for the future and will also explore
the international response to the program and current efforts to
replicate its success in America and other countries.
Moderator:
Phil Ponce, Host, Chicago Tonight
Panelists:
José Antonio Abreu, Founder, El Sistema
Eduardo Mendez, Administrative Director, El Sistema
Mark Churchill, Dean and Artistic Director of Preparatory and
Continuing Education at New England Conservatory
FREE, reservations required
Please call (312) 294-3846
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Symposium I – Part II
Thursday, April 9, 2:30 p.m.
Grainger Ballroom at Symphony Center
220 S. Michigan Avenue, Chicago
The Technique of El Sistema
Meet and learn from master teachers of El Sistema about the methods
employed to teach young players In this hands-on session, Chicago
youth are taught by master teachers from El Sistema, offering
educators a rare opportunity to learn about the teaching strategies
employed in the Venezuelan program.
FREE, reservations required
Please call (312) 294-3846
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Events in the Community
Trumpet Ensemble, Simón Bolívar Youth Orchestra
Thursday, April 9
10:30 a.m.
Salme Harju Steinberg Fine Arts Center
5500 N. Saint Louis Avenue, Chicago
(Use campus entrance located at 3701 W. Bryn Mawr Avenue)
Northeastern Illinois University, host
FREE
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Brass Ensemble, Simón Bolívar Youth Orchestra
Thursday, April 9
7:00pm
Little Village Lawndale High School
3120 South Kostner Avenue, Chicago
The Resurrection Project and Enlace Chicago, hosts
FREE
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Chamber Orchestra, Simón Bolívar Youth Orchestra
Thursday, April 9
7:00 p.m.
Gottlieb Hall
38 South Peoria Street, Chicago
Merit School of Music, host
FREE
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Woodwind Quintet, Simón Bolívar Youth Orchestra
Thursday, April 9
7:00 p.m.
Recital Hall
802 W. Belden Avenue, Chicago
DePaul University Community Music Division, host
FREE
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String Quartet, Simón Bolívar Youth Orchestra
Saturday, April 11
11:30 a.m.
Sherwood Conservatory of Music
Columbia College Chicago, host
1312 S. Michigan Avenue, Chicago
FREE
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Chamber Orchestra, Simón Bolívar Youth Orchestra
Saturday, April 11
1:00 p.m.
Ravinia Festival, Music Institute of Chicago
Midwest Young Artists, hosts
Ravinia Park, Highland Park
Bennett Gordon Hall
FREE
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String Quartet, Simón Bolívar Youth Orchestra
Saturday, April 11
3:00 p.m.
People’s Music School, host
931 W. Eastwood Avenue
FREE
¡Comienza la Gira!
Abr 3
Para esta noche a las 20:00, en el Jones Hall del Houston Symphony, está prevista la primera actuación de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar dentro del marco de la gira que realizará durante el mes de abril de 2009 por Estados Unidos, Inglaterra, España y Portugal.
Para esta presentación está previsto que el maestro Gustavo Dudamel dirija la 4ta Sinfonía de Tchaikovsky, la suite Nº 2 de Daphnis et Chloe de Ravel y como encore, piezas de diversos autores latinoamericanos.
La orquesta actuará a casa llena ya que las entradas, no sólo para Houston sino para toda la gira, están agotadas hace varias semanas.
La próxima ciudad en recibir a los venezolanos será Washington D.C., donde ofrecerán un concierto el lunes 6 de abril y el martes 7 nuestro Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles será objeto de un homenaje por parte de la Organización de los Estados Americanos, OEA. Ambos eventos tendrán lugar en el John F. Kennedy Center.
Concierto en Chicago
Ene 6
Lugar: Chicago Symphony
Más información: Sitio web del Chicago Symphony
Programa:
Ravel, Maurice: Suite No. 2 from Daphnis and Chloe
Shostakovich, Dimitri: Symphony No. 5
Hora de Inicio: 19:30
Fecha: 10-04-2009
Concierto en Washington D.C.
Ene 6
Lugar: The Kennedy Center
Más información: Kennedy Center
Programa:
Stravinsky, Igor: La Consagración de la Primavera
Ravel, Maurice: Daphnis et Chloé
Hora de Inicio: 20:00
Fecha: 06-04-2009
Concierto en Houston
Ene 6
Lugar: Houston Symphony
Más Información: Sitio web del Houston Symphony
Programa:
Tchaikovsky: Symphony No. 4
Ravel: Daphnis and Chloe Suite No. 2
Fecha: 03-04-2009
Venezuela ‘exporta’ a EE UU su sistema de orquestas juveniles
Dic 5
El modelo de José Antonio Abreu se implantará en zonas como el Bronx
Publicado originalmente en el diario El País
JESÚS RUIZ MANTILLA (ENVIADO ESPECIAL) – Nueva York – 03/12/2008

El Maestro José Antonio Abreu - AP
El maestro José Antonio Abreu y su Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela constituyen el símbolo hacia el que todos los intérpretes, compositores, gestores culturales y educadores del mundo miran para hacer sobrevivir un género que hace años languidecía peligrosamente. El éxito de su modelo venezolano -que enseña ahora mismo a 265.000 niños y jóvenes, en su mayoría procedentes de familias sumidas en la pobreza- ha sido rotundo. Pero Abreu no se conforma con implantarlo en su país: quiere exportarlo fuera de sus fronteras. Por eso ha aprovechado el final de su gira por España y Estados Unidos para bautizar un ambicioso proyecto que se materializará a lo largo de los próximos dos años.
La máquina del idealismo encarnada en este hombre imparable comienza a recoger sus frutos a escala internacional en lo que supone toda una exportación del fenómeno a Estados Unidos. Si Europa -con la vista de directores como Claudio Abbado y Simon Rattle- miró ya hace tiempo a Venezuela como el lugar desde donde se daría nuevo vigor al legado de Bach, Mozart, Beethoven o Mahler, EE UU también ha visto en el sistema de José Antonio Abreu una piedra angular sobre la que girar. No es casual que Gustavo Dudamel, la estrella más prometedora del milagro venezolano, esté a punto de tomar, a sus 27 años, el mando de la Filarmónica de Los Ángeles.

Jóvenes Músicos del Sistema Nacional de Orquestas - Alfredo Cáliz
Desde allí, este brillante músico liderará los postulados del sistema Abreu en California, con la implantación en barrios marginales latinos de la enseñanza musical que él mamó. Pero no es el único foco donde el modelo se va a imponer. El conservatorio de New England ha pedido su asesoramiento. Omar Guerra se ha trasladado a vivir a Florida para impulsarlo allí y trabar proyectos con la New World Symphony de ese otro agitador que es Michael Wilson Thomas. En Nueva York, junto a los responsables del Carnegie Hall, Abreu empieza a poner sus semillas en Harlem y el Bronx. Ya existe toda una estrategia coordinada por Susan Siman, una de las ideólogas académicas del sistema y directora del núcleo de Montalbán (Caracas).
“Han ido surgiendo cosas por libre en Estados Unidos, pero todo ha dado lugar a una dinámica y a unos frutos crecientes. En Estados Unidos, parece que el sistema se va a extender ampliamente”, comentaba el propio Abreu el lunes por la noche en el Carnegie Hall. “Nuestra metodología en el fondo es la de todo el mundo, con una excepción importante: impulsamos la práctica orquestal desde el principio, porque crea una dinámica de superación individual y de grupo fundamental”, añade el compositor venezolano.
El creador del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela -último Príncipe de Asturias de las Artes- ha conquistado Nueva York de la mano de 100 músicos clásicos jóvenes iberoamericanos, los soldados mejor preparados para abrir esa profunda brecha idealista. El martes triunfaron en el Carnegie Hall con la Quinta de Chaikovski y el Primer concierto para piano y orquesta de Brahms. Hoy se preparan para tomar Miami.
Lo cierto es que Abreu ha encontrado en Nueva York padrinos de lujo. La hija de Leonard Bernstein, Jamie Bernstein, les introdujo ante un público entre el que había críticos neoyorquinos de referencia, músicos de la New York Philarmonic y agentes internacionales de peso. Después tuvieron tiempo de celebrarlo en casa del creador de West Side Story, donde su hija montó una fiesta por todo lo alto para agasajar a Abreu. “Cuando vi a aquellos jóvenes en un vídeo de YouTube interpretar el mambo de mi padre, sentí que él no estuviera en mis direcciones de correo electrónico para podérselo enviar”, comentaba la hija de Bernstein antes del concierto en el Carnegie Hall. “Así es como él quería que se viviera su música”, añadía.
El de Abreu y su proyecto es un camino sin retorno, una aventura que no tiene vuelta atrás. Una aventura puesta en práctica sobre el escenario por músicos entusiastas que creen sin fisuras en la filosofía de este hombre visionario e impulsor de la música como arma de transformación social. Entre ellos sobresale una amplia mayoría de jóvenes músicos procedentes sobre todo de la Joven Orquesta Nacional de España (Jonde), que ha dado un giro en sus planteamientos, según reconoce su director artístico José Luis Turina, y ha unido a su objetivo de perfeccionamiento musical las labores de compromiso.
Pablo Mielgo, de 32 años, la dirige estos días con una elegancia y un vigor admirables y Javier Perianes, nuevo talento del piano ya más que prometedor, sobresalen entre una cantera muy preparada e ilusionada con el nuevo proyecto. En el Carnegie Hall, los dos tomaron entusiasmados posesión de unos camerinos no aptos para mitómanos. “En esta habitación han calentado Gigels o Horowitz, alucinante”, comentaba Perianes. “Eso es justo lo que no debemos pensar”, le rebatía Mielgo, aunque, de pronto, recordaba: “Chaikovski estrenó aquí su Quinta sinfonía y certificó que su música gustaba más en Estados Unidos que en Rusia”.
Ambos se han colocado al frente de un grupo tan heterogéneo como vibrante que culmina hoy una gira agotadora por España -actuaron en Madrid, Huelva, Valladolid y la cárcel de Soto del Real, coordinados con el Teatro Real- y Estados Unidos. El gran núcleo lo forman músicos de entre 17 y 25 años de la Jonde, junto a intérpretes de la Simón Bolívar de Venezuela o de la New World Orchestra.
El milagro Abreu continúa tomando cuerpo. Nadie duda ya de que este hombre que comenzó su apostolado hace más de 30 años en un garaje de Caracas es hoy el gran profeta de la música clásica actual en el mundo.Los venezolanos, junto a la Jonde española, actuaron en el Carnegie Hall Gustavo Dudamel impulsará el ‘modelo Abreu’ desde Los Ángeles
Jóvenes músicos de Venezuela conquistan Estados Unidos
Nov 14
Publicado originalmente en La Jornada el 14 de noviembre de 2007
Gustavo Dudamel y la sinfónica Simón Bolívar culminaron gira triunfante por ese país
Son los artífices del cambio en el mundo de la vertiente clásica, elogia la crítica neoyorquina
El novel director de 26 años se hará cargo de la Filarmónica de Los Ángeles, en 2009
La última escala de este periplo internacional será este jueves en la ciudad de México
Nueva York, 13 de noviembre. Un joven venezolano de 26 años de edad, 160 de sus colegas y el visionario maestro de todos ellos (y miles más) han conquistado Estados Unidos.
Gustavo Dudamel culminó una gira triunfante en Estados Unidos al frente de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar en un par de conciertos en el Carnegie Hall –su debut en Nueva York. Anteriormente se presentaron en Los Ángeles, San Francisco y Boston donde, como aquí, cambiaron el mundo.
Considerado por los grandes maestros de la música clásica actual como uno de los directores más talentosos del momento, Dudamel encabezó la orquesta Simón Bolívar que impresionó tanto por su elevado nivel técnico como por la pasión y alegría que contagió a sus públicos de costa a costa, aquí. “Es el conductor más asombrosamente talentoso que jamás he visto”, afirma Sir Simon Rattle, director principal de la Filarmónica de Berlín, y con quien compartió uno de los programas en el Carnegie Hall.
Toda la sala se puso de pie
Al culminar su gira anoche en el Carnegie Hall, la orquesta Simón Bolívar se movía como el mar, a veces tranquila, a veces embravecida, al interpretar el Concierto para Orquesta de Bela Bartok bajo la batuta de Dudamel. El concierto se expresó con tal entrega y energía que la respuesta del público ante este regalo musical fue algo que casi nunca sucede entre los públicos neoyorquinos, famosos por su exigencia (a veces, más bien, por su arrogancia): la sala entera se puso de pie y ante una ovación interminable el director se vio obligado a regresar tres veces al escenario ante los “bravos” y expresiones de júbilo.
Cuando Rattle, director de la mejor orquesta del mundo, la Filarmónica de Berlín, tomó la batuta frente a los jóvenes para tocar la Sinfonía 10 de Dimitri Shostakovich, esa misma energía sacudió una de las grandes salas de la música mundial, provocando otra ovación sostenida de inmensa gratitud. Para celebrar, tocaron Mambo, de la obra West Side Story, de Leonard Bernstein, la cual interpretaron como un mambo real, con los músicos tomando turnos en hacer girar sus instrumentos, levantarse en conjunto para gritar “mambo”, mientras de repente dos violinistas empezaron a bailar, contagiando de movimiento a un público que –en este tipo de salas y actos– no suele mover las caderas. Triunfando así, levantando sus instrumentos al aire, concluyó la gira.
Los 160 músicos fueron a celebrar más tarde, según se enteró La Jornada, al Hard Rock Café de Times Square, por si alguien deseaba comprobar que son jóvenes.
Las reseñas de los conciertos en los medios estadunidenses a lo largo de la gira en ambas costas celebraron en tonos de puro éxtasis las actuaciones del joven maestro y sus colegas. “Es el show más grandioso del mundo”, afirmó el crítico cultural del Los Ángeles Times, e insistió que ese es un hecho, no una opinión: “Después de atestiguar la histeria masiva entre un público de 2 mil 200 personas y tras observar una orquesta lograr cosas que ninguna otra ha hecho de esa manera, ahora tengo la obligación de reportero de registrar los hechos: la Tierra circula el Sol; El Grande (el gran sismo que se espera ocurra en California) golpeará, tarde o temprano, a Los Ángeles; los venezolanos, bajo su conductor de 26 años, son el futuro”, afirmó Mark Swed.
El Boston Globe reportó que “olas de entusiasmo” inundaron la sala sinfónica, ante la “asombrosa energía y puro delirio de su música”.
Pero todos los críticos también reconocieron la cuna donde nacieron estos jóvenes: el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles, experimento extraordinario que se ha desarrollado durante 33 años en su país, y que ahora cuenta con un apoyo más amplio que nunca del gobierno venezolano.
Fundado en 1975 por José Antonio Abreu, el “sistema” ahora incorpora unos 250 mil jóvenes, mil 800 maestros, 246 centros educativos y 125 orquestas; Dudamel y la Orquesta Simón Bolívar son sus estrellas. Este año, el presidente Hugo Chávez anunció que incrementará el financiamiento del (sistema) para lograr incorporar un millón de participantes. Gustavo Dudamel reconoce que él es quien es hoy, gracias al sistema, y ha declarado: “no estamos buscando una meta personal, siempre es colectiva. Soy producto del sistema, y en el futuro, estaré ahí, trabajando para las próximas generaciones”, comentó al New York Times (su revista publicó un extenso y excelente reportaje sobre el maestro y el sistema hace un par de semanas).
Elaboró más sobre cómo el sistema ha rescatado a miles de jóvenes, como él, al integrarlos a una gran “familia” musical, como comentó a La Jornada en entrevista con Pablo Espinosa durante su presentación de Monterrey, a finales del mes pasado (La Jornada, 29 de octubre).
Iniciativa exportable
Para el maestro Rattle, el “sistema es la cosa más importante que está ocurriendo en la música clásica en cualquier parte del mundo”, reportó el New York Times. Su ejemplo esta inspirando a casi todos los países de América Latina, junto con algunos europeos, y ahora Estados Unidos.
Todo esto, a partir de Dudamel y la orquesta, acaba de cambiar el panorama cultural de Los Ángeles –la segunda ciudad más grande del país– donde junto con su concierto se anunció formalmente que esa urbe impulsará un proyecto de educación musical con el modelo del programa el venezolano. La Filarmónica de Los Ángeles y el alcalde Antonio Villaraigosa revelaron que esto se iniciará en una sola zona marginada, pero que el objetivo a largo plazo es otorgar un instrumento musical y un lugar en una orquesta a todo niño y joven que lo desee en esa ciudad.
Dudamel estará ahí para dar forma a la iniciativa: ha sido contratado como el próximo director musical de la Filarmónica de Los Ángeles, a partir de 2009.
A la vez, también están cambiando la música clásica aquí. Swed, el crítico de música de Los Ángeles Times, considera que estos venezolanos son gran parte del cambio en el mundo de la música clásica, y su forma particular de abordar la música, muy suyo, contiene una “amenaza al status quo”. Argumenta que los venezolanos “lo han hecho solos, no han ido a (la famosa escuela de música) Julliard, y Julliard no ha enviado a masas de instructores a ellos. No han tomado clases (…) con músicos famosos. Su éxito implica que toda la estructura de clase de la música clásica ahora está en peligro de deshacerse”.
Así, Dudamel y sus 160 colegas, y sobre todo el maestro de todos ellos, Abreu, están cambiando al mundo, como comprueba su paso por Estados Unidos. Para cualquiera en México que lo dude, podrá comprobarlo esta semana: la próxima y última escala de esta gira internacional es la ciudad de México, este 15 de noviembre, en el Palacio de Bellas Artes.
Youth Handles the Serving, in Large, Robust Portions
Nov 14
By ANTHONY TOMMASINI
Published: November 14, 2007
Publicado originalmente en The NY Times

Simon Rattle leads the Simon Bolivar Youth Orchestra of Venezuela in an encore performance of "Mambo!" - Jennifer Taylor for The New York Times
Inevitably, the Sunday afternoon concert at Carnegie Hall by the Simón Bolívar Youth Orchestra of Venezuela became an occasion to assess the work of the ensemble’s talked-about and fast-rising music director, Gustavo Dudamel, making his New York debut.
But the orchestra itself was the center of attention on Monday night in the second and final program at Carnegie Hall. The news was the technically astonishing and powerfully communicative playing of these dedicated and accomplished young musicians, who range in age, roughly, from 15 to 25.
Of course, Mr. Dudamel, just 26, who began the concert conducting Bartok’s Concerto for Orchestra, deserves enormous credit for the high level and intensity of this youth orchestra, which he has led since 1999. And the players proved that they could adapt and work with a master in the second half of the program, when Simon Rattle conducted Shostakovich’s Symphony No. 10 in E minor. Yes, amid these young Venezuelans, the youthful Mr. Rattle, all of 51, still looked like an elder statesman of music. Context is everything.

Gustavo Dudamel leads the Simon Bolivar Youth Orchestra of Venezuela in a performance at Carnegie Hall - Jennifer Taylor for The New York Times
The orchestra’s appearances were officially part of Carnegie Hall’s Berlin in Lights Festival. Mr. Rattle and members of the Berlin Philharmonic, which he directs, have been mentors to Mr. Dudamel and the Simón Bolívar orchestra. The link may have been a stretch. But who cares? The audience that awarded both performances frenzied ovations would have been there under any circumstances.
Bartok’s Concerto for Orchestra was partly fashioned to show off virtuosity. The piece brought out the best in Mr. Dudamel and his players. There are some 200 musicians in the orchestra, and most seemed to be crowded onto the stage for this performance. In climactic fortissimo passages of both scores, the sheer richness and visceral power of the sound was awesome.
Typically, the more players involved, the harder it is to play together. But these musicians perform with such discipline and well-honed precision that they can go for maximum expression and follow the lead of their impetuous conductor.
Mr. Dudamel has a keen ear for instrumental coloring and musical character. In the opening of the first movement the hazy tremolos in the high strings had an eerie allure. When the clarinet played a sultry melody over a quietly restless orchestral backdrop, the ensemble gave the music an undulant, almost Latin American tinge.
The third movement, an elegy, was transfixing and nocturnal, at once calming and unsettling. The perpetual-motion fifth movement often seems the least substantial music in the score, a toss-off, high-energy finale. But it was the highlight of this performance, played at daring tempos with rhapsodic fervor, even in the intricate fugato outbursts, where it’s easy for overlapping lines to go astray.
In Shostakovich’s daunting 10th Symphony (1953), Mr. Rattle empowered the players to take risks and play all out, leaving matters of control to him. And there was control in this formidable performance of Shostakovich’s 60-minute score. The brooding and moody first movement, with its long passages of ruminative counterpoint, unfolded with grim yet inexorable force. In the second movement — brutal, driven, full of raucous bursts of dissonance, thought by some to be a parodistic portrait of Stalin, who died while Shostakovich was composing this score — Mr. Rattle proved every bit as wild and daring as his exuberant young players.
When it ended, Mr. Rattle, with not a trace of British reserve, dived among the players and engaged in a hugfest. Not to be outdone by Mr. Dudamel, he led the orchestra in a reprise of the hit encore from Sunday afternoon, the “Mambo” from Bernstein’s “West Side Story.” Mr. Rattle kept turning to the audience to lead shouts of “mambo!” as the Venezuelan musicians played and danced their hearts out.
Berlin in Lights? I don’t think so.
Berlin in Lights festival, Nueva York
Nov 11
Gustavo Dudamel dirige la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar en el “Berlin in Lights festival”, Nueva York
Sala: Carnegie Hall, Stern Auditorium. Nueva York, Estados Unidos.
Página del programa en el sitio del Carnegie Hall
Programa:
Hector Berlioz: Le Carnaval romain Overture
Frédéric Chopin: Piano Concerto No. 2 in F Minor, Op. 21
Ludwig van Beethoven: Symphony No. 5
Arturo Márquez: Danzón No. 2
Leonard Bernstein: Mambo from West Side Story
Alberto Ginastera: Malambo from Estancia
Frédéric Chopin: Waltz in A Minor, Op. 34, No. 2 (played by Mr. Ax just before intermission)
Fecha: 11/11/2007
Berlin in Lights festival, Nueva York
Nov 10
Sir Simon Rattle dirige a la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar en el “Berlin in Lights festival” Nueva York
Sala: Carnegie Hall, Stern Auditorium. Nueva York, Estados Unidos.
Página del programa en el sitio del Carnegie Hall
Programa:
Béla Bartók: Concerto for Orchestra
Dimitri Shstakovich: Symphony No. 10
Encore:
Leonard Bernstein: Mambo from West Side Story
Fecha: 12/11/2007
Fountain of youth
Nov 9
Waves of excitement sweep Symphony Hall under baton of Gustavo Dudamel, 26
Publicado originalmente en el Boston Globe
By Jeremy Eichler
Globe Staff / November 9, 2007
Maybe it was the moment between pieces on Wednesday night when some 200 young musicians onstage simultaneously ditched their formal wear and donned bright yellow-red-and-blue jackets, transforming Symphony Hall into a riot of color. Or maybe it was when, after a triumphant night of playing, they joyously raised their instruments into the air as a full house stood for yet another ovation. Or more likely, it was from the first real climax of the opening piece, Bartok’s Concerto for Orchestra, when a wiry young conductor flicked his wrist and unleashed a massive surge of orchestral electricity. That’s when it became obvious that this was not a typical concert in Symphony Hall. This was the Simón Bolívar Youth Orchestra of Venezuela, with its shaggy-haired, newly-minted-celebrity maestro Gustavo Dudamel.
In case you haven’t heard, this youth orchestra and this conductor are the most buzzed-about pair in classical music today. And for once, it’s not the kind of buzz driven by glossy promotion or some scandalous album cover. The genuine excitement behind the SBYO and Dudamel is driven by two things: first, the astonishing energy and sheer exhilaration of their music-making, and second, the inspiring national program in Venezuela referred to simply as El Sistema, which has given instruments to poor kids across the country and placed them in a network of orchestras starting in preschool. About 250,000 kids are participating; 75 percent live below the poverty line.
The SBYO is the top orchestra of El Sistema, and its playing is something that has to be experienced live to fully grasp (the group’s two CDs on Deutsche Grammophon don’t quite cut it). That applies as well to Dudamel, who at the tender age of 26 was recently named the next music director of the Los Angeles Philharmonic. Viewed in person, his conducting has a searing intensity when called for but also a fantastic dexterity that allows him to keep this huge orchestra’s many gears on track with more success than anyone could expect. Nor did he seem to be conducting for the audience’s benefit, which can always be a concern with a conductor this physically gifted. Every gesture was organic to the music at hand.
But it’s not right to single out the conductor alone here; this orchestra plays with a spirit that is heard all too rarely, if ever, in the professional music world. Whatever passion a conductor might project from the podium can often dissipate after the first few stands of strings. With the SBYO, the vitality lofts in from the back of the sections and rises up from the floorboards (one violinist kept levitating out of his chair). The playing had a blazing heat at key moments in the Bartok and in the finale of Beethoven’s Seventh Symphony, but also remarkable clarity.
Sometimes when young musicians tear into the music they love, there is a certain scrappy quality that creeps in. Little of that here. One could quibble about a few tempo choices in the Beethoven or the pacing of certain transitions in the Bartok, but the bigger picture was so persuasive, nit-picking seems beside the point.
After intermission came a rhythmically charged traversal of Bernstein’s Symphonic Dances from “West Side Story,” and then the group really let loose in three encores: a reprise of Bernstein’s “Mambo” and works by Arturo Marquez and Alberto Ginastera. In the middle of playing, they started spinning their cellos and basses, twirling their trumpets and violins, dancing and even trying out a Fenway-style wave. Ovations followed every single piece. It was also notable that Dudamel did not take a single bow from the podium but received the applause from within his group.
Another catalyst of spontaneous ovations was José Antonio Abreu, the visionary 68-year-old Venezuelan who founded El Sistema and who preaches a gospel of “spiritual affluence.” The crowd rose at one point at the mere mention of his name. He deserves it many times over, and the empirical success of his work in Venezuela is having ripple effects that could potentially shift the prism on arts education in this country.
New England Conservatory, which presented the concert with help from the Boston Symphony Orchestra and the Celebrity Series of Boston, held a public symposium Wednesday afternoon at which Abreu spoke. He also dropped by a morning seminar in which experts from across the field were discussing the big question: What insights can be drawn from El Sistema and applied to the United States? Similar discussions are happening around the country. They are vitally important, and in the meantime, this orchestra is the best possible emissary for the cause.
Jeremy Eichler can be reached at jeichler@globe.com.
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