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Todos con Dudamel

Publicado originalmente en diariovasco.com el 22-04-09
El director venezolano Gustavo Dudamel vuelve hoy al Kursaal en el concierto del año con la orquesta que le ha encumbrado, la Simón Bolívar 
Las entradas se agotaron en horas, algo sólo comparable a otros fenómenos como el de la mezzosoprano Cecilia Bartoli, o a conciertos de otros géneros como el pop o el rock. No es habitual que la música clásica levante la expectación de espectáculos como los que ofrecieron en Donostia U2 o Bruce Springteen, o el más reciente de AC/DC en Bilbao. Pero Gustavo Dudamel se ha convertido en uno de los nombres más rentables de un mundo, el clásico, que al igual que otros, necesita de estrellas. De hecho, hoy llega a San Sebastián tras pasar como un ciclón por el Auditorio Nacional de Madrid y por Valencia.
Y credenciales no le faltan. Gustavo Dudamel reúne todos los ingredientes necesarios para conquistar a melómanos y recién iniciados. Basta buscar su nombre en youtube y ver cualquiera de sus conciertos para constatar su valía como maestro, su técnica y musicalidad y, sobre todo, su capacidad de comunicación. Las mostró en su primera y anterior visita a Donostia en octubre, con una magnífica orquesta sueca, la de Gotemburgo, que aunó pulcritud y disciplina nórdicas con un espíritu latino que surgió de las manos del director y embrujó al público. Esta tarde llega con la esperada Joven Orquesta Simón Bolívar, referencia principal del programa de la Fundación del Estado para el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela.
Con los mejores
Nacido en 1981 en Barquisimeto (Venezuela), Gustavo Dudamel se dio a conocer tras ganar el concurso Gustav Mahler en 2004. Empezó estudiando violín y en 1996 comenzó sus estudios de dirección, siendo nombrado director musical de la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar tres años después. Pero fue a raíz de ganar el citado concurso hace cinco años, cuando su carrera despegó de una forma increíble. Encontró el apoyo de los más grandes. Claudio Abbado, Daniel Barenboim y Simon Rattle se rindieron a sus pies y le animaron a dirigir con ellos. Enseguida llegó un contrato exclusivo con Deutsche Grammophon, e invitaciones para actuar en los mejores escenarios. Los BBC Proms de Londres desataron la locura. Hoy en día es director musical de la Orquesta Sinfónica de Gotemburgo, desde otoño de este año será titular de la Filarmónica de Los Angeles y cumplirá una década como líder de la Simón Bolívar. Es, en la actualidad, uno de los mejores del mundo.
Detrás de este maestro, dotado de una energía única, hay un joven que afirma preocuparse por la gente, que valora la lealtad o la perseverancia y que declara que su ocupación favorita es hacer amigos. Gabriel García Márquez o Gustavo Adolfo Becker se encuentran entre sus escritores preferidos, sin olvidar a Pablo Neruda, y destaca a Dalí como pintor. Su lema es el que aparece en El Principito de Antoine de Saint Exupery, «lo esencial es invisible a los ojos».
En su página web cita la salsa, el merengue, los boleros, los danzones, el folclore suramericano, el jazz y el rock and roll como la música que más le gusta. Prueba de su ecléctico gusto es la inclusión en sus programas de obras poco habituales en los escenarios, con una importante presencia de autores latinoamericanos. Hoy hará una demostración de esta variedad con la Suite nº 2de Daphnis et Chloé de Ravel, Santa Cruz de Pacairigua de Evencio Castellanos y la Sinfonía nº 4 en fa menor, op. 36 de Tchaikovsky.
Un sistema eficaz
José Antonio Abreu es un nombre que no puede olvidarse si se habla de la Orquesta Sinfónica de la Juvntud Venezolana Simón Bolívar. Él fue el fundador de un proyecto que le ha valido el último Premio Príncipe de Asturias. Este programa pedagógico involucra a unos 250.000 miembros a través de todo el país y cuenta con agrupaciones pre-escolares, para niños entre 4 y 6 años de edad, casi un centenar de orquestas de niños de 7 a 16 años y más de 130 juveniles formadas por instrumentistas de 16 a 20 años. A todos ellos hay que añadir una treintena de orquestas sinfónicas profesionales de adultos.
El conjunto que hoy visita el Kursaal está formado por más de 200 jóvenes con edades entre 12 y 26 años. Dentro del programa académico desarrollado por Abreu participan instituciones como la Filarmónica de Berlín o la Academia Sibelius de Finlandia y directores como Rattle o Abbado. Gustavo Dudamel dedica seis meses al año a trabajar con ellos.A día de hoy, la Simón Bolívar ha tocado en las mejores salas y festivales del mundo, desde los BBC Proms de Londres a Los Ángeles o el Carnegie Hall, además de realizar giras por toda Europa, China, Corea o Japón. Hoy por primera vez actuará en San Sebastián.
«Es un referente»
Otro director guipuzcoano que rige una orquesta de jóvenes, Juan José Ocón, comparte la opinión de Iker. «Aparte de que es grandísimo, Dudamel ha hecho un trabajo único en Venezuela. Es un talento lleno de energía y todos sus conciertos terminan con algo gigante o gracioso, como las danzas del West Side Story que circulan por youtube y que están llenas de color en todos los sentidos». Para Ocón, la fama de Dudamel y su orquesta se debe principalmente «a la unión de la emotividad propia de un conjunto de jóvenes con el nivel de la mejor orquesta profesional. Además hay un tándem genial formado por esos músicos con talento y Dudamel, que es comparable sólo a grandes maestros como Lorin Maazel. Estoy seguro de que si hubieran tocado toda la semana habrían llenado».
La donostiarra Maite Garciandía, gran aficionada a la música, también comparte su admiración por Dudamel. «Es todo pasión. Vive la música, la transmite. Para mí merece la fama que tiene precisamente por esto». Garciandía es abonada de Cultura Musical y gracias a eso ha tenido acceso a las entradas sin problemas. «Lo escuché con la Orquesta de Gotemburgo y no había visto nunca nada igual, a nórdicos tocando con tanta emoción. Por eso ahora estoy segura de que me van a contagiar su pasión».

En Madrid no se rompió el protocolo

Osvaldo Burgos

Madrid, 21 de abril de 2009.- La presencia de la Reina Sofía, la Princesa Letizia y la Princesa Irene de Grecia, requirió de un protocolo particular en el concierto de anoche en Madrid. Las chaquetas tricolor tuvieron que esperar guardadas para el concierto de esta noche en Valencia.

La Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolivar recibe el aplauso de los asistentes en la Sala Sinfónica de Auditorio Nacional en Madrid

La Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolivar recibe el aplauso de los asistentes en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional en Madrid - Foto: Osvaldo Burgos

La orquesta estuvo a la altura. Comenzaron su presentación con la Suite Nº 2 Dafnis y Cloe de Maurice Ravel. Luego llenaron la sala de sonidos venezolanos, con su indudable mezcla negra, india y española, ejecutando la suite sinfónica Santa Cruz de Pacairigua de Evencio Castellanos. El público fue muy efusivo aunque estuvo un poco contenido, quizas por la presencia real en el auditorio.

Luego del receso, los músicos venezolanos regresaron con la 4ta Sinfonía de Tchaikovsky. Es una obra que la orquesta prácticamente la ejecuta de memoria. Días antes, en una rueda de prensa en Londres, Dudamel recordaba cómo muchos de los que hoy están en la orquesta juvenil la tocaron completa cuando tenían apenas entre 10 y 12 años siendo miembros de la Orquesta Infantil de Venezuela. La han tocado muchas veces y cuando lo hacen, la sienten. Forma parte de su vida musical.

Esta vez no fue diferente, la llevan debajo de la piel. Al terminar el primer movimiento, muchas personas no pudieron contener sus aplausos, aunque los acallaron de inmediato. No obstante, la nota discordante la pusieron algunos asistentes que a pesar de su tos incontenible no abandonaron la sala. Entre el segundo y el tercer movimiento, el ataque de tos fue colectivo y el director tuvo que esperar para comenzar a tocar. Problemas del polen y la primavera.

Al terminar la sinfonía, la explosión de aplausos fue enorme. El público quedó muy complacido. Después de 6 minutos de aplausos, comenzaron el encore con el ya clásico Mambo de Bernstein y luego interpretaron el Malambo de Ginastera. Ninguno se subió a las sillas aunque sí bailaron y movieron sus instrumentos.

Concierto en Madrid

Lugar: Sala Sinfónica del Auditorio Nacional
Más información: Auditorio Nacional de la Música

Programa:
Piotr Ilich Tchaikovsky: Sinfonía No. 4
Maurice Ravel: Daphnis et Chloé
Hora de Inicio: 19:30
Fecha: 20-04-2009

El Teatro Real también se lanza al cortejo de Gustavo Dudamel

El director venezolano, que mañana recibirá el Premio Príncipe de Asturias, aplaza a un futuro indeterminado su deseado desembarco en Madrid

ANTONIO LUCAS. Enviado especial

Publicado originalmente en el diario español El Mundo

OVIEDO. – Brinca, se incorpora, maneja la batuta como un finísimo bisturí con el que abrir la música hasta llegar a su centro, a su secreto. El director de orquesta Gustavo Dudamel, el más brillante de los centenares de miles de jóvenes que se han educado en el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, remataba el ensayo previo al concierto que ofreció ayer en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo como clausura de la XVII Semana de la Música de la capital asturiana. Todo era movimiento, espasmos, sonrisas, repeticiones, hallazgos.

Con las manos, ordenaba la Sinfonía nº 2 en Do menor de Mahler, conocida como Resurrección. Una pieza compleja y poderosa que interpretaban según sus pautas 180 músicos de entre 14 y 29 años, los que dan cuerpo a la joya del proyecto: la Orquesta Simón Bolívar, de donde salió Dudamel proyectado a la cima de la música clásica, que lo ha acogido como una de sus grandes revelaciones.

Esta iniciativa de orquestas jóvenes, creadas por el maestro José Antonio Abreu y que suma 30 años de aventura, ha sido galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Y, como ejemplo de su trayectoria, Dudamel, de 27 años, se puso una vez más al frente de la formación.

«Es un gran honor recibir el galardón. Pero, sobre todo, supone un enorme impulso a este proyecto de Venezuela, que ahora se exporta a todo el mundo», explicó. Y es que el objetivo de Abreu es crear una red mundial de orquestas de jóvenes, que va a empezar a confeccionarse tras la Cumbre Iberoamericana de El Salvador, que se celebrará entre los próximos días 29 y el 31.

Dudamel se ha convertido en referencia internacional de la nueva camada de directores de la premier league musical. Y se mueve por el mundo como un ciclón. Entre sus padrinos, destacan Claudio Abbado y Simon Rattle. Y, entre las orquestas, ha colaborado con la Filarmónica de Viena, la de Gotemburgo y ahora ha firmado como titular de la de Los Angeles, donde estará a partir de 2009. No le queda tiempo para mucho más, pero no da la espalda a los gestos de complicidad que desde el Teatro Real de Madrid ha recibido. «Ahora mismo no puedo asumir más compromisos, pero me encantaría estar un día en el Real. Es una referencia por su tradición y sus muchas posibilidades. De momento, habrá que esperar. Esas cosas hay que pensarlas bien. No puedo decir sí o no. Veremos qué dicta el tiempo», afirma con la cautela del que no quiere cerrar la puerta.

Y, por encima de todo, la música como herramienta pedagógica: «El pueblo necesita cultura. Es la forma de no perder sensibilidad ni el sentimiento de comunidad. Nosotros, desde El Sistema [como se conoce a la red de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela] creamos ciudadanos a través de la música, para la música».

La elección de la Resurrección de Mahler para el concierto de Oviedo es un mensaje de admiración al maestro Abreu, que asistía al ensayo sentado en primera fila. «La mejor versión de esta sinfonía se la he escuchado a él, por eso la elegí para una ocasión tan especial como la que aquí estamos viviendo. La obra tiene un mensaje de fe, de esperanza. Y la de esta noche [por ayer] no es una actuación más, sino que la entiendo como el nacimiento de un nuevo momento en el mundo; por eso se lo hemos dedicado al maestro», apuntó.

Y, unos minutos después, regresa al ensayo. Toma la batuta como lo hacía su admirado Leonard Bernstein, con la delicadeza con la que se toma un fino puñal. Brinca de nuevo, se incorpora sobre el estribo de la silla, agita la melena para dar paso a las tubas, con una mano a los violines, con un hombro a los metales… Y la música se va fundiendo en él como una experiencia física.

Gustavo Dudamel: “Me encantaría dirigir la orquesta del Teatro Real”

Publicado originalmente en el diario El País

El músico dedica una espectacular y sobrecogedora segunda sinfonía de Mahler a los premiados con el Príncipe de Asturias y bromea acerca de su futuro

JESÚS RUIZ MANTILLA – Oviedo – 24/10/2008

Gustavo Dudamel dirige un ensayo de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar - Paco Paredes

 

La música de la Sinfónica Simón Bolívar explotó ayer en Oviedo como homenaje a todos los premiados con el Príncipe de Asturias de este año. La que hoy por hoy puede ser la orquesta más dinámica, fresca y enérgica del mundo clásico iluminó con la Sinfonía número 2 de Gustav Mahler, dirigida por ese prodigio que es Gustavo Dudamel, el preludio de una fiesta que concluye esta tarde con la entrega de los galardones en el teatro Campoamor.

Casi todos ellos, presentes junto a don Felipe y doña Letizia en el Auditorio, agradecieron el gesto de ver a 180 jóvenes venezolanos, salidos del sistema de orquestas creado hace casi 40 años por José Antonio Abreu. Ante 2.000 personas, ataviados con la bandera de Venezuela, ofrecieron un concierto sobrecogedor y bordaron las notas de una sinfonía grandiosa. “Es nuestro regalo, sobre todo para el maestro Abreu, a quien una vez le oí la mejor versión que he escuchado nunca de esta pieza”, contaba Dudamel, de 27 años, antes de ponerse en mangas de camisa a dirigir un ensayo.

El concierto había creado una expectación enorme que fue recompensada con el público puesto en pie y el regalo final de la interpretación del himno de Asturias. Las entradas se agotaron hace meses y la poderosa magia musical que despiden estos jóvenes demostró por qué la organización de Abreu, que enseña hoy música a 265.000 venezolanos, merece como pocos el Premio de las Artes. La devoción que sienten los chicos por su figura es grande: “Además, esta sinfonía tiene un hondo significado, es la Resurrección, lleva un gran mensaje humanístico de fe y esperanza. El maestro se la merece, nos dio la vida”, comentó Dudamel.

Una vida, en su caso, de auténtica estrella de la música mundial y que le llevará de gira por España la próxima semana. A Dudamel se le ve hoy como auténtico resucitador de un género, el sinfónico sobre todo, que languidece en el mundo occidental y crece en otras latitudes. Tanto que resulta un nombre codiciado para dirigir orquestas y teatros de ópera en Estados Unidos y Europa.

De hecho, como el británico Daniel Harding, de 33 años, también ha sido tanteado por el Teatro Real de Madrid para sustituir a Jesús López Cobos en 2010. Fue algo a lo que Dudamel, ayer, en Oviedo, no cerró la puerta. “Por el momento, ando fuera de juego por tantos compromisos. En 2009 empiezo en la Filarmónica de Los Ángeles, sigo en la Simón Bolívar y también tengo la de Gotemburgo, en Suecia. Mi problema es el tiempo, veremos qué dice el tiempo, pero me encantaría ir a Madrid. Ahora no puedo decir sí o no, es un proceso que debemos estudiar”, anunció antes de subirse al podio.

La alegría del director era explosiva. Viajó a Oviedo para estar un solo día junto a los suyos, ofrecer el concierto y marcharse. Allí le esperaban sus compañeros de infancia y juventud en la música. También su padre y su hermano, y sobre todo Abreu, que le agradeció el regalo. El compromiso de este talento joven con las orquestas de su país es irrompible: “Ahora quiero ayudar al maestro en su sueño de crear un sistema de orquestas mundial con su método”. Un sueño que continuará en la próxima cumbre iberoamericana en la que será presentada la primera orquesta de ese ámbito impulsada por Abreu.

El germen se expande. El sueño crece y ya se ha copiado en 23 países iberoamericanos, además de otros europeos y asiáticos. No es una cuestión exclusivamente artística la que persiguen: “El sistema trata de formar ciudadanos conscientes de sus deberes con la sociedad. Para eso sirve la música. Sensibiliza la vida en comunidad”, afirma Dudamel.

Divino tesoro

CARLOS GOMEZ AMAT

Publicado originalmente en el diario español El Mundo

Intérpretes: Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar./ Director: Gustavo Dudamel./ Obras de Stravinski y Chaikovski./ Escenario: Auditorio Nacional./ Fecha: 27 de enero.

Calificación: ***

MADRID.- Una voz que venía, desde el otro lado del Atlántico, a renovar la poesía en lengua española, nos habló de la juventud como un divino tesoro. Y lo es, efectivamente, cuando va acompañada del impulso vital y de la alegría. No cuando sus guardianes son la miseria y la sombra. Estos jóvenes venezolanos -algunos niños- nos confirman ese resplandor juvenil que ilumina lo que se plantea con inteligencia y visión de futuro. Un ejemplo de esas virtudes es el ejemplar Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, que puede servir de guía para todo el mundo. Se debe al esfuerzo del benemérito José Antonio Abreu, compositor, clavicembalista, director y economista.

La Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar es una espléndida realidad que, en esta ocasión, ha obtenido un éxito ruidoso, desbordado y sincerísimo. El nutrido conjunto, un verdadero ejército sonoro conducido por el entusiasmo, nos muestra lo que se puede hacer cuando la música, como primerísimo elemento cultural, se pone al servicio de una acción social. Los jóvenes venezolanos, redimidos de todo mal, se entregan a su labor y nos convencen. Una gran parte de su triunfo se debe al también joven director -fruto del mismo movimiento- llamado Gustavo Dudamel, que está haciendo una gran carrera internacional, gracias a su técnica impecable, su gesto preciso y su amor apasionado al arte que llena su vida.

Quizá por buscar el deslumbramiento inicial, se falta el respeto al orden cronológico y se comienza con La consagración de la primavera, para ofrecer luego la Quinta de Chaikovski. Arrollador Stravinski. Qué joven se conserva Stravinski ante unos vanguardistas que llegaron después y que se han hecho viejecitos. Luego, la emocionada corriente romántica de Chaikovski, transmitida con fidelidad y convicción. Solamente, como pequeña solicitud, le pediría al estupendo trompa solista que no diga su parte como silabeando, que deje fluir la melodía. Ya lo he dicho: un sonoro triunfo y, como luminoso regalo, la breve fiesta de todos con bulliciosa participación visual.

Deseamos que vuelvan Dudamel y los suyos. Que sigan con su eficaz lección de lo que se puede hacer con la música, no sólo en lo artístico, sino en el beneficio de la sociedad. Dominan el repertorio y lo demuestran. Sólo falta que se empeñen en difundir la música de su hermoso país y todo su mágico continente. Es un deber sagrado. Que no sigan el ejemplo de un excelente pianista español que lo que quiere es ir a Varsovia a tocar Chopin. Debemos cuidar los grandes campos del arte universal, pero también nuestros huertos, aunque a algunos intérpretes equivocados les parezcan modestos. No lo son.

Volved pronto, compañeros

J. Á. VELA DEL CAMPO 28/01/2008

Publicado originalmente en el diario El País

En clima de apoteosis culminó ayer en el Auditorio Nacional de Madrid la gira por España de la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar dirigida por Gustavo Dudamel. Asistieron al concierto la hermana del Rey, doña Pilar de Borbón, y su hija, Simoneta Gómez Acebo, un gesto que va a tener sin duda una gran resonancia popular en Venezuela.

Venían los músicos de Zaragoza, donde pusieron en pie una primorosa versión de la Séptima, de Beethoven. En Madrid comenzaron con La consagración de la primavera, de Straviski. De cortar la respiración. Fue una versión de una fuerza rítmica escalofriante, empastada al límite y con un sentido estructural sin fisuras. Dudamel controló hasta el más mínimo detalle de las matizaciones y contrastes, pero además infundió una energía salvaje al conjunto. La orquesta respondió con una concentración, unidad y técnica admirables. Después revalidaron su maestría en Chaikovski. Es hasta justificable que se rompiera el protocolo de silencio tras el segundo movimiento de la Quinta, dada la hermosura de su realización. El mambo de propina encendió a la sala.

La gira por Oviedo, Valladolid, Zaragoza y Madrid de Dudamel y sus músicos ha sido un acontecimiento. La música recupera con ellos una alegría de vivir irresistible. Que tanta belleza salga de un proyecto social es algo para pensar muy seriamente. José Antonio Abreu, fundador del Sistema de orquestas infantiles y juveniles, nos ha dado una lección impagable. Por favor, volved pronto, compañeros.

Concierto en Madrid

Gustavo Dudamel dirige la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar

Sala: Auditorio Nacional de Madrid. España.

Programa:
Igor Stravinski: La Consagración de la Primavera
Piotr Ilich Tchaikovsky: Sinfonía Nº 5
Encore:
Leonard Bernstein: West Side Story – Mambo

Fecha: 27/01/2008