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Pura locura, puro disfrute

Publicado originalmente en el diariovasco.com el 23-04-09

María José Cano

Dudamel quiso ceder el protagonismo a sus músicos

Dudamel quiso ceder el protagonismo a sus músicos

Fue una locura de principio a fin, un absoluto disfrute. La visita de la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar a Donostia se convirtió en una firme demostración de que la música está hecha para comunicarse, para vibrar, para soñar, y es casi imposible imaginar un tándem mejor que el formado por Gustavo Dudamel y su conjunto para conseguirlo. Por eso, el encuentro de ayer fue un torbellino que atrapó y embriagó a todo el auditorio en una deliciosa locura. El cocktail que lo hizo posible fue claro y evidente. Un maestro con grandes ideas, generoso y volcado en una agrupación capaz, dúctil y entregada unidos por la energía de la juventud y el amor por la música.
El programa que permitió percibir todas estas sensaciones fue casi lo de menos. Habrá quizá también quien se permita decir que la lectura que realizaron del Daphnis et Chloé que abrió el concierto no resultó totalmente adecuada. Probablemente no fue perfecta, sobre todo en su Amanecer inicial. Pero no importó. La orquesta se mostró todo lo seductora que Ravel impone en su partitura y fue a más hasta llegar a una Danza final apoteósica en la que Dudamel dejó muy claro su dominio de los reguladores con unos crescendo de cortar la respiración y una flexibilización del tempo absolutamente arrolladora.
Como era de esperar, la agrupación venezolana brilló de forma especial en Santa Cruz de Pacairigua de Castellanos, una obra llena de la misma energía que sus intérpretes. Todo el ritmo, el color, el mosaico de temas, las superposiciones de éstos y en definitiva, todo el sentido de la obra, llegó sin ninguna fisura. El director, muy distinto a su anterior concierto en octubre con la Orquesta de Gotemburgo -esta vez quiso dar todo el protagonismo a sus chicos- les dejó tocar a placer y les brindó los aplausos del público que ya se había rendido al ciclón.
Es fácil suponer cómo sonó la Cuarta de Tchaikovksy, una sinfonía que habla del destino, pero que finaliza con el cuadro de una fiesta popular. Dudamel buscó los silencios, estrujó los tutti y unos pianissimos impensables para una orquesta de más de 130 músicos creando un inimaginable clímax que sólo se rompió con un fuerte ¡bravo! lanzado por el público del Kursaal al unísono.
La mayoría de los asistentes se dejó las manos en una fuerte ovación, ya en pie, hasta arrancar la propina que circula por Youtube, un mambo tocado y bailado en una pura locura.

Gustavo Dudamel y la Simón Bolívar cautivan al Auditori con obras latinoamericanas y Chaikovski

Publicado originalmente en elperiodico.com de Barcelona el 25 de abril de 2009
CÉSAR LÓPEZ ROSELL
BARCELONA

Exaltación de la música desde el sentimiento. Proyección del espíritu del sistema creado por José Antonio Abreu en Venezuela. Intérpretes que desarrollan con energía juvenil toda la creatividad forjada desde un trabajo de base, del que la Orquesta Simón Bolívar es la punta del iceberg. La formación, magistralmente dirigida por el carismático Gustavo Dudamel surgido de la misma cantera, exhibió el jueves en el Auditori todo un despliegue de garra, talento y fuerza sonora.
Una fiesta, un delirio, una clamorosa celebración compartida por el público más entusiasmado que hemos visto en los últimos años. Y también una reflexión sobre cómo renovar los conciertos de la clásica para atraer nuevos adeptos, ya que Dudamel y los suyos dieron una lección de cómo comunicar la música.
El director fue recibido casi como una estrella del pop. Banderas venezolanas y la presencia de jóvenes espectadores, que no dudaban en romper el ritual de la clásica aplaudiendo durante las pausas de los movimientos, crearon una atmósfera diferente. Pero el silencio emocionante con el que se siguió el repertorio no deja lugar a dudas sobre el impacto que provocó la interpretación de las obras ofrecidas.
La primera parte tuvo color latino. Piezas cortas, pero de gran intensidad. Sensemayá (Canto para matar una culebra) del mexicano Silvestre Revueltas, inspirada en el poema de Nicolás Guillén sobre los ritos de los negros en Cuba, nos trasladó como en un bolero raveliano a los ritmos de los rituales afroamericanos. 
Siguió la paisajística Mediodía en el llano, suite de Antonio Estévez con la soledad de fondo, ySanta Cruz de Pacaraigua, de Evencio Castellanos
–ambos venezolanos–, un poema sinfónico repleto de resonancias folclóricas que consiguió poner de pie al público, antes de llegar a la Cuarta de Chaikovski. Esta sinfonía sobre los imperativos del destino que acaba, como el concierto, con una fiesta popular fue interpretada con gran fuerza y delicada sutileza en el pizzicato.
Música popular con dos bises de locura. Especialmente el dedicado al mambo, con los músicos bailando sobre el escenario y jugando con los instrumentos. Delirio total en una platea que casi se viene abajo.

Simon Bolivar Orchestra: review

The Simon Bolivar Orchestra start their five-day residency at the Southbank Centre. They are irresitable.
By Paul Gent 

Publicado originalmente en telegraph.co.uk el 15-04-09

Expectations could hardly have been higher. The last time this remarkable orchestra came to Britain, for the Proms in 2007, they set the Albert Hall alight with their infectious joy, exuberant antics and unbridled enthusiasm for making music.
The orchestra is the product of a 34-year-old project run by the Venezuelan government called El Sistema, which gives every girl and boy, however poor, the chance to have free music tuition and an instrument. This evening’s young conductor, Gustavo Dudamel — one of the most sought-after in the world — was also a product of this widely hailed system, and there has been much talk of Britain copying it.
The programme for last night’s concert, the start of a five-day residency for the orchestra at the Southbank Centre, seemed designed to dampen any hopes of a fiesta atmosphere, however, consisting as it did of Bartok’s Concerto for Orchestra, written during the Second World War, and Tchaikovsky’s Fourth Symphony, famous for its gloomy obsession with Fate.
The Bartok turned out to suit the orchestra just fine, with its demands for both discipline and individualistic flair. The massed strings (I’ve rarely seen the Festival Hall stage so full) had a laser-like intensity and the woodwind a delightfully cocky jauntiness in the duets of the second movement.
The Tchaikovsky, too, turned into a showcase for the orchestra’s many virtues — a hypersensitivity to rhythm, an overwhelming sound in the climaxes and above all a ceaseless energy coming off the stage in waves.
I’ll find it hard to forget the clarinet and bassoon swaying in perfect unison in the first movement; or indeed Dudamel’s curly hair turning into a blur of frenetic excitement at the end.
But after an essentially sombre, if exciting, concert, I suspect we were all hoping for some colour in the encores, and boy did we get it. The hall suddenly went dark, the orchestra put on red, yellow and blue jackets and the place went wild. As the youngsters launched into the first of two encores, we were no longer in a damp, grey London but in a raucous Latin America of the spirit.
As they played the explosive rhythms first of Ginastera’s ‘Estancia’, then of Bernstein’s ‘West Side Story’, they stood up, danced around and threw their instruments in the air. They had clearly done it many times before, but the pleasure they took in it was palpable. Finally they threw their jackets into the audience, who were by then giving them a standing ovation.
Corny, but irresistible.

Banderas y ovaciones para Dudamel y la orquesta sinfónica juvenil de Venezuela en EE.UU.

Originalmente publicado en telecinco.es el 7 de abril de 2009

Agencia EFE

La orquesta sinfónica de la Juventud Venezolana Simon Bolivar, dirigida por el celebre músico Gustavo Dudamel, fue ovacionada anoche por mas de 2.400 personas en el Kennedy Center, en un concierto en el que el publico ondeó la bandera tricolor de Venezuela.

Dudamel, de 28 anos, y los jóvenes músicos también guardaban otro secreto para el final de la actuación en la solemne sala de conciertos del Kennedy Center: tras unos segundos de completa tiniebla, todos aparecieron enfundados con chaquetas con la bandera venezolana. EFE/Archivo

Dudamel, de 28 anos, y los jóvenes músicos también guardaban otro secreto para el final de la actuación en la solemne sala de conciertos del Kennedy Center: tras unos segundos de completa tiniebla, todos aparecieron enfundados con chaquetas con la bandera venezolana. EFE/Archivo

 

 

 

La orquesta, de gira por EE.UU., pronto agotó las entradas para los conciertos del pasado viernes en Houston, la noche del lunes en Washington, y el programado para Chicago, según indicó la embajada venezolana.

En el escenario, los 180 jóvenes de la orquesta ofrecieron un repertorio que incluyo “Daphnis & Chloe”, de Maurice Ravel, “Santa Cruz de Pacairigua”, una colorista composición de Evencio Castellanos, y “Rite of Spring”, de Igor Stravinsky, además de guardarse una sorpresa de “West Side Story”, de Leonard Bernstein, ante el publico que gritaba “otra! otra!

Dudamel, de 28 anos, y los jóvenes músicos también guardaban otro secreto para el final de la actuación en la solemne sala de conciertos del Kennedy Center: tras unos segundos de completa tiniebla, todos aparecieron enfundados con chaquetas con la bandera venezolana.

Cual estrellas de rock y repitiendo un popular gesto de amistad que realizaran en Los Ángeles en 2007, los músicos procedieron a lanzar las chaquetas por todos los rincones del salón.

Al menos una decenas de personas de entre el publico, también rompiendo el protocolo, comenzó a ondear la bandera venezolana y mas de alguno gritaba “Venezuela!”.

“Estoy muy contento de encontrarme de nuevo aquí con mis compañeros, desde hace 14 años que estuvimos en un lugar tan importante como éste. Es muy emocionante, es una verdadera ilusión poder representar a mi país por todo el mundo”, dijo a Efe el violinista Eduardo Salazar a la salida del concierto.

El grupo, que provino de Houston, se presentara hoy en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) y tiene previsto una parada en Chicago el próximo 10 de abril.

La sinfónica juvenil también realizará una gira por Europa la próxima semana.

Los jóvenes están acompañados por José Antonio Abreu, fundador del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela que ganó el premio Príncipe de Asturias de las Artes 2008.

Abreu, de 69 años y aclamado por la critica como un visionario de la música, tiene previsto ofrecer talleres y conferencias durante la gira.

Fuentes de la embajada explicaron que parte de la gira tiene el objetivo de promover la exquisita labor de la sinfonica juvenil, que es la máxima expresión del sistema creado en 1975 por Abreu y que instruye de forma gratuita a unos 250.000 niños y jóvenes pobres en Venezuela.

Gustavo Dudamel y los músicos venezolanos suscitaron fervor en el público de Washington

Publicado originalmente el 8-4-2009 en el diario La Jornada de México

Washington, 7 de abril.- La Orquesta Sinfónica Juvenil Simón Bolívar de Venezuela cautivó al público de Washington, con electrizantes conciertos en el Kennedy Center y en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA), así como en sus visitas efectuadas a escuelas de la ciudad.

En un recorrido que comenzó en la ciudad de Houston, continuó en Washington y concluirá en Chicago el domingo 12 de abril, la batuta del joven director Gustavo Dudamel, de 28 años, suscitó fervor en el público la noche del lunes en el Kennedy Center.

El repertorio de la famosa orquesta, compuesta por 180 jóvenes, incluyó obras como Daphnis & Chloe, de Maurice Ravel; Santa Cruz de Pacairigua, de Evencio Castellanos, y La consagración de la primavera, de Igor Stravinsky.

El concierto en el Kennedy Center concluyó con ritmos de mambo ante la interminable ovación del público, mientras los músicos –quienes vestían chamarras con los colores de la bandera venezolana– se levantaban de sus asientos y hacían coregrafías con los instrumentos.

El maestro José Antonio Abreu impartió talleres y ofreció conferencias para compartir la labor musical del Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela, del cual es artífice.

Hoy, en la OEA, donde también se presentó la orquesta venezolana, se rindió un homenaje a la labor pedagógica, social y artística del maestro Abreu.

El secretario general del organismo continental, José Miguel Insulza, expresó que la semilla sembrada por Abreu hace más de 30 años, “se convirtió en el Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela, que cuenta ahora con más de un cuarto de millón de jóvenes músicos y con más de 200 agrupaciones”.

Insulza anunció la creación del Programa de Orquestas Juveniles para Jóvenes en Riesgo en el Caribe, nueva iniciativa promovida por el Departamento de Asuntos Culturales de la OEA y apoyada por el gobierno de China y por el Fondo Especial Multilateral del Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral.

Mucho más que estructura artística

José Antonio Abreu, quien en 1975 empezó a trabajar para formar un ensamble que permitiera a los estudiantes de música llevar a cabo prácticas en conjunto, afirmó que “la orquesta es, en efecto, mucho más que estructura artística.

“En grado sumo las orquestas juveniles e infantiles son modelo y escuela insuperable de vida social. Para jóvenes y niños hacer música juntos implica convivir entrañablemente en ánimo de perfección y afán de excelencia, en rigurosa disciplina de concertación, sincronía y armonía, interdependencia entre secciones, goces e instrumentos”, puntualizó.

Desde 1982, con el apoyo de la OEA y de los gobiernos de los países receptores, se han creado y desarrollado sistemas de orquestas juveniles e infantiles en más de 20 naciones que siguen el modelo venezolano.

Entre ellas figuran Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Trinidad y Tobago y Uruguay.

El Sistema venezolano también inspiró a la OEA para promover la creación de la Orquesta Juvenil de las Américas, que debutó en Nueva York, en 2000, bajo la dirección del tenor hispano-mexicano Plácido Domingo, el joven director venezolano Gustavo Dudamel y Christopher Wilkinson.

Banderas y ovaciones para Dudamel y la Orquesta Sinfónica Juvenil de Venezuela

Publicado originalmente en Yahoo.com

7 de abril de 2009, 16h55 –
Washington, 7 abr (EFE).- La orquesta sinfónica de la Juventud Venezolana Simon Bolivar, dirigida por el celebre músico Gustavo Dudamel, fue ovacionada anoche por mas de 2.400 personas en el Kennedy Center, en un concierto en el que el publico ondeó la bandera tricolor de Venezuela.
La orquesta, de gira por EEUU, pronto agotó las entradas para los conciertos del pasado viernes en Houston, la noche del lunes en Washington, y el programado para Chicago, según indicó la embajada venezolana.
En el escenario, los 180 jóvenes de la orquesta ofrecieron un repertorio que incluyo “Daphnis & Chloe”, de Maurice Ravel, “Santa Cruz de Pacairigua”, una colorista composición de Evencio Castellanos, y “Rite of Spring”, de Igor Stravinsky, además de guardarse una sorpresa de “West Side Story”, de Leonard Bernstein, ante el publico que gritaba “otra! otra!
Dudamel, de 28 anos, y los jóvenes músicos también guardaban otro secreto para el final de la actuación en la solemne sala de conciertos del Kennedy Center: tras unos segundos de completa tiniebla, todos aparecieron enfundados con chaquetas con la bandera venezolana.
Cual estrellas de rock y repitiendo un popular gesto de amistad que realizaran en Los Ángeles en 2007, los músicos procedieron a lanzar las chaquetas por todos los rincones del salón.
Al menos una decenas de personas de entre el publico, también rompiendo el protocolo, comenzó a ondear la bandera venezolana y mas de alguno gritaba “Venezuela!”.
“Estoy muy contento de encontrarme de nuevo aquí con mis compañeros, desde hace 14 años que estuvimos en un lugar tan importante como éste. Es muy emocionante, es una verdadera ilusión poder representar a mi país por todo el mundo”, dijo a Efe el violinista Eduardo Salazar a la salida del concierto.
El grupo, que provino de Houston, se presentara hoy en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) y tiene previsto una parada en Chicago el próximo 10 de abril.
La sinfónica juvenil también realizará una gira por Europa la próxima semana.
Los jóvenes están acompañados por José Antonio Abreu, fundador del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela que ganó el premio Príncipe de Asturias de las Artes 2008.
Abreu, de 69 años y aclamado por la critica como un visionario de la música, tiene previsto ofrecer talleres y conferencias durante la gira.
Fuentes de la embajada explicaron que parte de la gira tiene el objetivo de promover la exquisita labor de la sinfonica juvenil, que es la máxima expresión del sistema creado en 1975 por Abreu y que instruye de forma gratuita a unos 250.000 niños y jóvenes pobres en Venezuela. EFE

Venezuela’s ‘rock star’ conductor brings China to its feet

Desde China

Publicado originalmente en el Miami Herald el 13 de diciembre de 2008

Gustavo Dudamel, now touring with a Venezuelan youth orchestra, has become one of the world’s top young conductors.

BY TIM JOHNSON
McClatchy News Service

BEIJING — When he was 6 or 7 years old, Gustavo Dudamel used to set up an imaginary symphony of toy figures, put Tchaikovsky on the family stereo, pump up the volume and swing an imaginary baton, conducting with childhood abandon.

”Those toy figures that I played with and dreamt about as a boy have now become flesh-and-blood musicians,” the 27-year-old Dudamel recalled.

Through further alchemy, the frizzy-haired Dudamel has turned into one of the world’s brightest up-and-coming symphony conductors, snatching the job of leading the Los Angeles Philharmonic, starting next year, and catching the attention of music critics far and wide who acclaim him as possibly a once-in-a-generation maestro.

It’s been a dizzying ride for a modest Venezuelan who came out of nowhere. Jay Leno and David Letterman are calling, and everybody else wants a piece of him. His schedule is booked well into the next decade. The press has dubbed the hoopla “Duda-mania.”

JOYOUS TOUR

And here he is, crossing Asia with the Simón Bolívar Youth Orchestra of Venezuela, and he couldn’t be more joyous. That’s because the orchestra was his ladder to success. Dudamel spent 22 years with the ”musical miracle” system supporting the orchestra. Without the system, Dudamel knows he might be another trombonist pumping out salsa riffs with a band in Barquisimeto, his Venezuelan hometown, just as his father did.

The visit of Dudamel and the youth symphony has special resonance in China, a nation of rising musical power, where some 38 million students are believed to be studying piano and tens of millions practicing other instruments. China and Venezuela share a bond — and perhaps a bit of rivalry — over their musical gift. While China’s musicians are renowned for technical proficiency, the Venezuelans are all passion.

”Could a country best known for corn, petroleum and revolutionary rhetoric dethrone the Middle Kingdom as classical music’s heir apparent?” asked the Time Out Beijing magazine.

When Dudamel took the podium at the National Grand Theater, Chinese officials, diplomats and music aficionados eagerly came to witness a conductor wearing the mantle as the new Leonard Bernstein or Carlos Kleiber. Some were wondering if Dudamel had been overhyped.

The performance was electric as Dudamel led his youth symphony through Ravel, Castellano and Tchaikovsky, ending with a trademark encore from West Side Story that had musicians leaping from their seats, twirling instruments in the air and shouting ”Bravo!” (Check it out on YouTube.)

”He’s everybody’s hope for the next generation of conductors — blazing energy, connects with audiences, down to earth. He puts on a hell of a show, which classical music needs,” said David Stabler, classical music critic for The Oregonian, in Portland, Ore.

Many countries, including China, voice interest in Venezuela’s ”musical miracle,” seeking to learn from it or even replicate it. Already, young Chinese musicians are winning acclaim, most notably pianists Lang Lang and Yundi Li, and China wants to deepen its youth music system.

”We can learn much from our Venezuelan colleagues,” said Chen Zuohuang, artistic director of the National Center for the Performing Arts.

Nearly every professional musician Dudamel directs is enthusiastic about his ability to express himself from the podium, using hands, face and baton.

”It’s a confidence and a body language that very few conductors achieve,” said Ernest Fleischman, retired manager of the Los Angeles Philharmonic. He was on the jury that selected Dudamel and offered him the job to lead the symphony. “The musicians trust him from the first moment.”

While Dudamel may be young, he’s hardly untested. After winning the 2004 Gustav Mahler conducting competition in Germany, he’s appeared with the Berlin, Vienna, New York and Israel philharmonics, as well as the Boston Symphony, and conducted orchestras for opera at Italy’s La Scala and the Berlin Staastsoper.

REMARKABLE SYSTEM

He has put a spotlight on Venezuela’s children’s and youth orchestras that specialize in absorbing at-risk youth, including juvenile delinquents, and turning them into classical musicians.

The youth orchestras were begun 33 years ago by a former legislator and Cabinet member, Juan Antonio Abreu, a trained violinist and harpsichordist. El sistema, as it is known, is part social project and part music training ground. It has 150 children’s and youth orchestras and music schools, comprising 275,000 children.

Gustavo Dudamel: “Me encantaría dirigir la orquesta del Teatro Real”

Publicado originalmente en el diario El País

El músico dedica una espectacular y sobrecogedora segunda sinfonía de Mahler a los premiados con el Príncipe de Asturias y bromea acerca de su futuro

JESÚS RUIZ MANTILLA – Oviedo – 24/10/2008

Gustavo Dudamel dirige un ensayo de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar - Paco Paredes

 

La música de la Sinfónica Simón Bolívar explotó ayer en Oviedo como homenaje a todos los premiados con el Príncipe de Asturias de este año. La que hoy por hoy puede ser la orquesta más dinámica, fresca y enérgica del mundo clásico iluminó con la Sinfonía número 2 de Gustav Mahler, dirigida por ese prodigio que es Gustavo Dudamel, el preludio de una fiesta que concluye esta tarde con la entrega de los galardones en el teatro Campoamor.

Casi todos ellos, presentes junto a don Felipe y doña Letizia en el Auditorio, agradecieron el gesto de ver a 180 jóvenes venezolanos, salidos del sistema de orquestas creado hace casi 40 años por José Antonio Abreu. Ante 2.000 personas, ataviados con la bandera de Venezuela, ofrecieron un concierto sobrecogedor y bordaron las notas de una sinfonía grandiosa. “Es nuestro regalo, sobre todo para el maestro Abreu, a quien una vez le oí la mejor versión que he escuchado nunca de esta pieza”, contaba Dudamel, de 27 años, antes de ponerse en mangas de camisa a dirigir un ensayo.

El concierto había creado una expectación enorme que fue recompensada con el público puesto en pie y el regalo final de la interpretación del himno de Asturias. Las entradas se agotaron hace meses y la poderosa magia musical que despiden estos jóvenes demostró por qué la organización de Abreu, que enseña hoy música a 265.000 venezolanos, merece como pocos el Premio de las Artes. La devoción que sienten los chicos por su figura es grande: “Además, esta sinfonía tiene un hondo significado, es la Resurrección, lleva un gran mensaje humanístico de fe y esperanza. El maestro se la merece, nos dio la vida”, comentó Dudamel.

Una vida, en su caso, de auténtica estrella de la música mundial y que le llevará de gira por España la próxima semana. A Dudamel se le ve hoy como auténtico resucitador de un género, el sinfónico sobre todo, que languidece en el mundo occidental y crece en otras latitudes. Tanto que resulta un nombre codiciado para dirigir orquestas y teatros de ópera en Estados Unidos y Europa.

De hecho, como el británico Daniel Harding, de 33 años, también ha sido tanteado por el Teatro Real de Madrid para sustituir a Jesús López Cobos en 2010. Fue algo a lo que Dudamel, ayer, en Oviedo, no cerró la puerta. “Por el momento, ando fuera de juego por tantos compromisos. En 2009 empiezo en la Filarmónica de Los Ángeles, sigo en la Simón Bolívar y también tengo la de Gotemburgo, en Suecia. Mi problema es el tiempo, veremos qué dice el tiempo, pero me encantaría ir a Madrid. Ahora no puedo decir sí o no, es un proceso que debemos estudiar”, anunció antes de subirse al podio.

La alegría del director era explosiva. Viajó a Oviedo para estar un solo día junto a los suyos, ofrecer el concierto y marcharse. Allí le esperaban sus compañeros de infancia y juventud en la música. También su padre y su hermano, y sobre todo Abreu, que le agradeció el regalo. El compromiso de este talento joven con las orquestas de su país es irrompible: “Ahora quiero ayudar al maestro en su sueño de crear un sistema de orquestas mundial con su método”. Un sueño que continuará en la próxima cumbre iberoamericana en la que será presentada la primera orquesta de ese ámbito impulsada por Abreu.

El germen se expande. El sueño crece y ya se ha copiado en 23 países iberoamericanos, además de otros europeos y asiáticos. No es una cuestión exclusivamente artística la que persiguen: “El sistema trata de formar ciudadanos conscientes de sus deberes con la sociedad. Para eso sirve la música. Sensibiliza la vida en comunidad”, afirma Dudamel.

Venezuelas Jugendorchester überwältigt

Publicado originalmente en STIMME.de el 15 de septiembre de 2008

Von Martin Betulius

Baden-Baden – Dass seriöse Hörer im Festspielhaus nicht nur stehend rhythmisch klatschen und pfeifen, sondern wie Sportfans exaltiert toben, bringt wohl nur das „Simón Bolívar National Youth Orchestra of Venezuela“ fertig. Man glaubte, das beste, motivierteste Orchester der Welt gehört zu haben, was Sir Simon Rattles Urteil, „dies ist das zurzeit wichtigste Ereignis in der Welt der klassischen Musik überhaupt“ bestätigt. Wer am Samstag nicht in Baden-Baden war, kann sich die Leistung der 160 Musiker von zwölf bis 26 Jahren nicht vorstellen.

Wunder Dass diese Heerschar von Streichern so durchsichtig und im Pianissimo so zart spielt, und dass die Blechbläser aus Venezuela ein US-Spitzenorchester, das man zwei Tage zuvor im selben Saal hörte, weit in Schatten stellen, ist so überwältigend wie das Faktum, dass in Venezuela 15 000 Pädagogen 250 000 junge Menschen in 90 Kinder-, 130 Jugendorchestern und in 30 Orchestern mit Erwachsenen unter 26 Jahren schulen.

José A. Abreu, der anwesende Initiator dieses Wunders, das Kindern, von denen 75 Prozent unter der Armutsgrenze leben, ein würdevolles Dasein verschafft, wurde stehend geehrt. Ist es für die übrige Welt nicht blamabel, dass Venezuela uns zeigt, wie es um die Musikkultur stehen könnte?

Entfesselt Strawinskys grausames „Frühlingsopfer, Bilder aus dem heidnischen Russland“ (Le Sacre du Printemps), wurde 1913 als „Massacre“ zum Uraufführungsskandal mit 27 Verletzten, bei dem sich Frankreichs durch die Dreyfus-Affäre geschwächte konservative Elite letztmalig aufbäumte.

Jetzt wirkte die rhythmische Prägnanz, entfesselt von Gustavo Dudamel, dem 27-jährigen Senkrechtstarter unter den Dirigenten, plausibel und geradezu genussreich. Mussorgskys von Ravel instrumentierte „Bilder einer Ausstellung“ erklangen in ebenso unüberbietbarer Vollendung.

Nach humorvoller, pantomimisch untermalter Zugabe und endlosen Ovationen der Radetzkymarsch als Rausschmeißer.

Traducción rápida de Google Translate:

Orquesta Juvenil de Venezuela abrumado

Por Martin Betulius

Baden-Baden – El oyente grave en la sala de conciertos, no sólo como rítmicamente palmas y silbidos, pero como los fanáticos de los deportes exaltado rabia, probablemente sólo trae el “Simón Bolívar Joven Orquesta Nacional de Venezuela” listo. Se creía que las mejores orquestas del mundo más motivados para lo que han oído hablar de Sir Simon Rattle veredicto, “este es actualmente el más importante evento en el mundo de la música clásica nunca” confirmó. Que el sábado en Baden-Baden, ¿puede el ejercicio de los 160 músicos de doce a 26 años no se imagina.

Que este milagro ejército de cuerdas, tan clara y tan delicada Pianissimo jugar, y que los jugadores de bronce de Venezuela, Estados Unidos y un líder de orquesta, el hombre dos días antes en la misma sala de escucha en la medida que la sombra es tan abrumadora como el hecho de que en Venezuela 15 000 educadores de 250 000 jóvenes en 90 niños, 130 orquestas juveniles y 30 orquestas en los adultos menores de 26 años de formación.

José A. Abreu, presente el promotor de este milagro, los niños, de los cuales el 75 por ciento vive por debajo del umbral de la pobreza, da una vida digna, fue honrado en lo sucesivo. Es para el resto del mundo no vergonzoso que Venezuela nos muestra cómo lo que se refiere a la cultura musical puede ser?

Stravinsky desatado crueles “Fotos de la primavera de Víctimas Rusia pagana” (Le Sacre du Printemps), 1913 fue como “masacre” con el escándalo de estreno de 27 heridos, en la que Francia por el caso Dreyfus debilitado élite conservadora última aufbäumte.

Ahora parece la rítmica concisión, desatada por Gustavo Dudamel, los 27 años de edad whiz niño entre los conductores, absolutamente plausible y agradable.Instrumentos de Ravel de Mussorgsky “Cuadros de una Exposición” resonó en el mismo sin la perfección.

Después de buen humor, la pantomima y la adición de menores de Radetzkymarsch interminables ovaciones como guardias.

Junges Orchester aus Venezuela begeistert

Publicado originalmente en el Badische Zeitung el 14 de septiembre de 2008

KLASSIK: DIE LUST AN DER MUSIK

Am Ende tanzten sie und lagen sich in den Armen: 160 junge Musikerinnen und Musiker aus Venezuela haben am Wochenende unter ihrem Dirigenten Gustavo Dudamel ein umjubeltes Konzert im Festspielhaus Baden-Baden gegeben.

Was geht da ab? Was passiert da eigentlich? Gut 160 Musiker auf der Bühne, rund 2500 im Zuschauerraum – aber am Ende ist man sich dieser Trennung gar nicht mehr bewusst. Das, was aus dem Munde des Bundesvorsitzenden der Jeunesses musicales Deutschland, Hans-Herwig Geyer, vor dem Baden-Badener Auftritt des Simón Bolívar National Youth Orchestra (SBNYO) of Venezuela unter seinem Chef Gustavo Dudamel noch ein bisschen zu sehr nach oft strapaziertem Klischee klang, ist jetzt Normalität: Der Abend ist mit der ersten Zugabe, dem vom Orchester ebenso getanzten wie gespielten Mambo aus Bernsteins “West Side Story” endgültig zur Fiesta geworden – so wie schon längst zuvor der Hüftschwung des Dirigenten beim Dirigieren zur Keimzelle ihrer ganzen Musik.

BEGEISTERUNG UND KONZENTRATION

Ob er ein guter Dirigent sei, fragten nicht selten jene Skeptiker, denen die “Fiesta”, die viele Medien um den gerade mal 27-jährigen Pultstar Dudamel, suspekt ist. Er ist es, und noch mehr. Er ist auch ein sehr guter Orchestererzieher – ein Prädikat, das bei Dirigenten nicht allzu häufig vergeben werden kann. Dafür bekommt er in Baden-Baden an diesem Abend auch den mit 10 000 Euro dotierten Würth-Preis der Jeunesses musicales Deutschland verliehen. Denn selbst wenn man berücksichtigt, dass heute etwa 70 Prozent der Musiker des SBNYO Festengagements in Orchestern haben, so ist es doch maßgeblich Dudamels Persönlichkeit, seine Ausstrahlung und seine Autorität, die Begeisterungsstürme auf und vor dem Podium auslösen kann. Und gleichzeitig höchste Konzentration.

Der Beginn des Baden-Badener Konzerts ist dafür das beste Beispiel. Nach den etwas zu lang geratenen Laudationes zur Preisverleihung noch vor dem Konzert ist die Unruhe im Orchester, das längst auf der Bühne Platz genommen hat, spürbar. Es soll nicht mit irgendeinem Stück losgehen, sondern mit einem Meilenstein der frühen Moderne, das der Kategorie des Rhythmus in der abendländischen Musik einen ganz neuen Stellenwert einbrachte: “Le sacre du printemps”. Und da steht Dudamel vor diesem Orchester wie ein Schamane und lädt es in wenigen Sekunden mit der verloren geglaubten Spannung auf. Wie Hypnose ist das – zumal vor einer Musik, deren Suggestionskraft selbst etwas Hypnotisches an sich hat. Dass der Solofagottist dann in seinen ersten Takten doch ein bisschen Nerven zeigt – menschlich. Strawinskys Frühlingsmorgen bricht mit allem Ausdruck an, der in diese Musik hineingelegt ist.

Dudamel ist ein Beschwörer. Bei ihm kommt Musik aus dem ganzen Körper, doch hat sein obligatorischer Hüftschwung nichts gemein mit Partyfeeling. Es ist, als verberge sich dahinter eine musikalische Geheimsprache – auch das passend zu Strawinskys kultischem Opus. Die rhythmische Dominanz dieser Musik stößt bei den Südamerikanern ohnedies auf fruchtbarsten Boden; so kraftvoll, so eindringlich und so selbstverständlich erlebt man selten einen “Sacre”.

BRILLANTE VIOLINEN FETZIGE PERKUSSIONGRUPPE

Aber da ist auch noch etwas anderes, was die Paarung Dudamel-SBNYO so hinreißend macht. Es ist diese unbedingte Gemeinsamkeit bis hin zum miteinander Atmen. Dudamel dirigiert mit seiner klaren, keineswegs überfrachteten Technik auch das Verklingen von Musik, die Spannung zwischen den Pausen. Und die Musiker tragen sie weiter. Freilich funktioniert das nur dank der exzellenten technischen Möglichkeiten – von den brillanten Violinen über die hochsensiblen Holzbläser, die faszinierend-fetzige Perkussiongruppe bis zu jenen beiden Trompetern, die in der Einleitung zum zweiten Teil des “Sacre” ein so unglaublich leises piano zu spielen vermögen, wie man es rein physikalisch nicht für möglich hält. Mit der gleichen Suggestionskraft erklingen im zweiten Teil übrigens Mussorgski/Ravels “Bilder einer Ausstellung” – noch so ein Powerstück der Konzertliteratur und aus dramaturgischer Perspektive sicher des Guten zu viel für einen Abend. Doch wenn man die hohe Emotionalität spürt, sieht, wie sie sich am Ende reihenweise vor Musizierglück in den Armen liegen, ist das sekundär. Dann wünscht man sich eigentlich nur noch, dass eine solche Begeisterung für gute Musik bei jungen Menschen auch in Deutschland eines Tages wieder zu einem Massenphänomen wird. Wie in Venezuela geschehen.  

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Orquesta de jóvenes entusiastas de Venezuela

CLÁSICA: EL DISFRUTE DE LA MÚSICA

Al final se bailó y se encontraban en los pobres: 160 jóvenes músicos de Venezuela, en el fin de semana en virtud de su director Gustavo Dudamel un aclamado concierto en el Festspielhaus en Baden-Baden.

 

¿Qué va a? ¿Qué es lo que sucede allí? Así 160 músicos en el escenario, alrededor de 2500 en el auditorio – pero al final no hay esta separación ya no es consciente. Que de las bocas de los federales el presidente de Juventudes Musicales de Alemania, Hans-Herwig Geyer, en el Baden-Baden apariencia de la Simón Bolívar Joven Orquesta Nacional (SBNYO) de Venezuela en virtud de su jefe Gustavo Dudamel todavía un poco demasiado a menudo como cliché destacó klang , ahora es la normalidad: La noche es el primer bis, la orquesta que desempeñan así como baila Mambo de Bernstein “West Side Story” se ha convertido en final en favor de la Fiesta – como mucho antes de la Hüftschwung del conductor para la realización de germen de todos su música. 

EL ENTUSIASMO Y LA CONCENTRACIÓN

Si es un buen conductor se le pidió que no poca frecuencia los escépticos, la “Fiesta”, que muchos medios de comunicación de todo el apenas 27 años de edad Pultstar Dudamel, es sospechoso. Él es, y mucho más. También es una muy buena orquesta educadores – un predicado, que es con demasiada frecuencia los conductores no puede ser concedida. Pero él se pone en Baden-Baden, esta tarde con los 10 000 euros enriquecida Würth Premio de Juventudes Musicales de Alemania. Incluso si se tiene en cuenta que en la actualidad cerca del 70 por ciento de los músicos del festival SBNYO compromisos en orquestas, así que es crucial Dudamel personalidad, su carisma y su autoridad, y el entusiasmo frente a la tribuna o no. Y aunque la mayor concentración. 

El comienzo del concierto de Baden-Baden es el mejor ejemplo. Después de la precaria Laudationes algo demasiado largo para la ceremonia de entrega de premios antes del concierto es el malestar en la orquesta, la etapa más larga en la Plaza se ha convertido en notable. No debería ir con cualquier pieza, pero con un hito de la primera modernidad, la categoría del ritmo de la música occidental en una nueva importancia en los ingresos: “Le Sacre du printemps”. Y se encuentra ante esta Orquesta Dudamel como un chamán y de carga en unos segundos con la pérdida de tensión. ¿Qué es la hipnosis – especialmente frente a una música cuyo poder hipnótico que sugieren algo de él. El hecho de que el solo fagotista entonces en su primer bares, pero muestra un poco nervioso – menschlich. Por la mañana de primavera de Stravinsky rompe con todas las expresiones, que en esta música es hineingelegt. 

Dudamel es un convocar. Cuando se trata de música de todo el cuerpo, pero su obligatoria Hüftschwung no tiene nada en común con el sentimiento de partido. Es como esconder detrás de un lenguaje secreto musicales – incluso el partido Opus Strawinsky culto. La música rítmica de este dominio se encuentra entre los latinoamericanos de todos modos en un suelo fértil, tan poderoso, tan insistente y tan pocas veces, por supuesto, una experiencia “Sagrado”. 

BRILLANTE VIOLINES GROOVY GRUPO DE PERCUSIÓN

Pero también hay otra cosa, lo que la vinculación Dudamel SBNYO-hace tan entrancing.Es esta incondicional común el uno al otro respirar. Dudamel lleva a cabo con su claro, no sobrecargado y la tecnología fuera de la música, la tensión entre las pausas. Y los músicos llevan. Ciertamente, sólo puede ocurrir gracias a la excelente técnica de las posibilidades – a partir de la brillante violines en la gran madera, el fascinante, Groovy grupo de percusión a los dos trompeteros, en la introducción de la segunda parte de la “Sagrado”, de manera increíblemente tranquilo piano activos, ya que es puramente física no puede mantener. Con el mismo tono sugestivo poder en la segunda parte de la forma, Mussorgsky / Ravel “Cuadros de una Exposición” – ni siquiera como una potencia pieza del concierto la literatura y dramatúrgicos perspectiva segura de una cosa demasiado buena para una noche. Pero cuando la alta emotividad sienten, parece que están al final de una serie de Musizierglück delante del cuello, es la secundaria. Entonces usted realmente desea sólo que esa pasión por la buena música entre los jóvenes en Alemania un día volvería a convertirse en un fenómeno de masas. ¿Qué pasó en Venezuela?

Mahler-Sinfonie mit Enthusiasmus

Publicado originalmente en gea.de el 11-09-2008

Musik – Simón-Bolívar-Orchester unter Gustavo Dudamel als Gipfel einer einzigartigen Jugend-Kultur-Förderung

VON MONIQUE CANTRÉ

LUDWIGSHAFEN. Die Halle war nicht optimal, aber sie fasste die 1 700 Besucher bequem, die sich das Konzert des Simón Bolívar Youth Orchestra of Venezuela unter seinem zum Medien-Liebling avancierten Chefdirigenten Gustavo Dudamel nicht entgehen lassen wollten. In der multifunktionellen Friedrich-Ebert-Halle, wo Handball weit besser Raum findet als klassische Musik, erklang am Dienstagabend Gustav Mahlers »Auferstehungs-Sinfonie« (Sinfonie Nr. 2 c-Moll) in monumentaler Besetzung mit 350 Mitwirkenden. Die Wirkung war enorm.

Von den über 200 südamerikanischen Instrumentalisten im Durchschnittsalter von knapp 20 Jahren ging ein Enthusiasmus aus, der ansteckend war. Der oft in die Weltschmerz-Ecke gesteckte Mahler wurde unter ihrem technisch tadellosen Spiel unverkrampft in all seinen vielfältigen Klangfarben und melodischen Überraschungen zum Leuchten gebracht. Ohne Scheu genossen sie die Süße seiner sentimentalen Passagen oder das Wiegen des Ländlers im zweiten Satz; und genauso intensiv gaben sie den tragischen, aufbäumenden und beängstigenden Stellen Ausdruck oder den militärischen Signalen den Rhythmus.

Zur Interpretation des Chorsatzes im fünften Satz hatten sich der Chor der Musikhochschule Mannheim und der Landesjugendchor Rheinland-Pfalz zusammengeschlossen. Berührend sangen sie in extremem Pianissimo, ganz der Vorgabe »misterioso« verpflichtet, die achtteilige Kantate mit dem Klopstocktext: »Auferstehn, ja auferstehn wirst du«, mit der das Werk verheißungsvoll endet. Als Solistinnen waren Janice Watson (Sopran) und Jane Henschel (Alt) zu hören, zwei gestandene Sängerinnen, denen indes am ehesten die schlechte Akustik der Halle zu schaffen machte.

Ein Mahler-Experte

Mit Gustavo Dudamel, der selbst aus dem Simón-Bolívar-Orchester hervorgegangen ist, agierte ein Mahler-Experte am Pult. Seinen ersten großen Preis hatte der damals 24-Jährige 2004 mit dem Gustav-Mahler-Dirigierwettbewerb der Bamberger Symphoniker gewonnen. Bevor er mit dem Orchester auf Einladung der BASF in Zuge von deren Kultur- und Jugendförderung nach Ludwigshafen kam, um Mahlers Zweite zu proben und aufzuführen, waren sie »in Residence« bei den Salzburger Festspielen, wo unter anderem Mahlers Sinfonie Nr. 1 auf dem Programm stand.

Der charmante, jungenhafte Gustavo Dudamel, Sohn eines Caféhaus-Posaunisten, hat eine sensationelle Karriere hingelegt. Sein erstes Jugendorchester leitete er mit zwölf Jahren. Jetzt, mit 27 ist er bereits Chefdirigent in Göteborg und Caracas, und ab 2009 wird er auch Musikdirektor des Los Angeles Philharmonic Orchestra sein.

Der Stardirigent ist wie die jungen Musiker, die das Ludwigshafener Publikum am Ende mit Standing Ovations feierte, Produkt eines musikalischen Förderungssystems, das weltweit einzigartig ist. Das Simón Bolívar Youth Orchestra (SBYO) wurde vor mehr als 30 Jahren von dem Juristen und Musiker José Antonio Abreu (68) gegründet. Er hatte die Idee, die Kinder der armen Venezolaner mithilfe der Musik von der Straße zu holen und damit vor dem fast unvermeidlichen Abgleiten in die Kriminalität zu bewahren. Was Abreu, der für sein Projekt mit dem Alternativen Friedensnobelpreis 2001 ausgezeichnet wurde, zunächst in einer Garage mit elf Musikern begann, ist bis heute zu einem Vorzeigeprojekt höchster Güte geworden. Am Dienstag wurde ihm auch die Hochachtung des deutschen Publikums in der Friedrich-Ebert-Halle zuteil, als er vor dem Konzert den Scheck der BASF für seine Institution entgegennahm.

Kostenloser Musikunterricht

Mehr als 250 000 Kinder werden inzwischen von 15 000 Musiklehrern in ganz Venezuela ausgebildet. Die Kinder erhalten aus einem speziellen Fonds und über Spenden die Instrumente, der Unterricht selbst ist kostenlos. Der Staat fördert das Projekt mit jährlich umgerechnet 36 Millionen Dollar.

»Die Musik bringt Hoffnung in die Wüste eines unerträglichen Lebens«, sagte Abreu. 220 Jugend- und 60 Kinderorchester sowie 30 Sinfonieorchester hat das »Sistema«, die von ihm ins Leben gerufene Organisation, inzwischen gegründet.

Anders als in der herkömmlichen Musikerziehung sollen die Kinder im »Sistema« nicht stundenlang für sich allein üben müssen. Sie werden so früh wie möglich in die zahlreichen Orchester integriert, in denen sie auch das Leben und Arbeiten in einer Gemeinschaft lernen sollen. Zwei bis drei Stunden Orchesterproben stehen täglich nach der Schule an. Mehrere junge Musiker haben auch den Sprung in die besten Orchester der Welt geschafft. So etwa Edison Ruiz, der im Alter von 17 Jahren von den Berliner Philharmonikern engagiert wurde.

Gustavo Dudamel und sein Orchester treten noch in Baden-Baden auf: Am Samstag, 13. September, 19 Uhr, führen sie im Festspielhaus Strawinskys »Le Sacre du Printemps« und Mussorgskys »Bilder einer Ausstellung« auf. (GEA)

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Sinfonía de Mahler con entusiasmo

Música – Orquesta Simón Bolívar en virtud de Gustavo Dudamel como el pico de una cultura de promoción de jóvenes - 

Por Monique Cantre 

Ludwigshafen. La sala no era la ideal, pero resumió el 1 700 visitantes cómodo, que es el concierto de la Orquesta Juvenil Simón Bolívar de Venezuela bajo el favorito de los medios de comunicación avanzados jefe de orquesta Gustavo Dudamel no querrá perderse. En el carácter multifuncional de Friedrich-Ebert-Halle, donde balonmano espacio mucho mejor que la música clásica, escuchó el martes por la noche, Gustav Mahler la “Sinfonía Resurrección” (Sinfonía N º 2 en Do menor de edad) en el monumental emitidos, con 350 participantes. El impacto fue enorme. 

De los más de 200 músicos de América del Sur en la edad media de casi 20 años estuvo precedida por un entusiasmo, que es contagiosa. El dolor a menudo en el mundo-desafiante esquina Mahler es su juego técnicamente impecable establecido en todos sus variados timbres sorpresas melódicas y sacado a la luz. Scheubeck sin disfrutar de la dulzura de sus pasajes sentimentales o la ponderación del país en la segunda serie, y así como intensamente dieron la trágica y aterradora posiciones rebeldes refleja las señales de los militares o el ritmo. 

Para la interpretación del coro en la quinta oración la frase había coro de Música de Mannheim y el estado Renania-Palatinado Youthchoir juntos. Cantó conmovedoramente en Pianissimo extrema, no la norma “Misterioso” comprometido con los ocho Klopstock cantata con el texto: “Auferstehn, auferstehn si usted”, con la labor de prometedores extremos. Como solistas se Janice Watson (soprano) y Jane Henschel (alto) para escuchar, realizada dos cantantes, que, sin embargo, más probable es que la pobre acústica de la sala para crear realizados. 

Un experto Mahler 

Por Gustavo Dudamel, el propio Simón Bolívar de la Orquesta surgido, actuó de una comida de expertos en el podio. Su primer Gran Premio fue el de 24 años de edad en 2004 Gustav Mahler con la realización de la competencia en la Orquesta Sinfónica de Bamberg ganado. Antes de unirse a la orquesta en la invitación de BASF en el curso de su cultura y la juventud de Mahler Ludwigshafen llegó a la segunda para ensayar y llevar a cabo, eran “en residencia” en el Festival de Salzburgo, donde entre otras cosas, la Mahler Symphony N º 1 sobre los programa. 

El encantador, muchacho, Gustavo Dudamel, hijo de un café-trombonista, también ha realizado una sensacional carrera. Su primera orquesta juvenil que dirigió con doce años. Ahora, ya con 27, es director de Gotemburgo y Caracas, y desde 2009 también es director musical de la Orquesta Filarmónica de Los Angeles’s. 

La estrella es como el conductor de jóvenes músicos, el público Ludwigshafener al final se celebró con grandes ovaciones, el producto de un sistema de apoyo musical, el mundo es única. La Orquesta Juvenil Simón Bolívar (SBYO) fue hace más de 30 años por el abogado y músico José Antonio Abreu (68) fue fundada. Él tuvo la idea a los niños pobres de los venezolanos mediante el uso de la música de la calle para ir a buscar y, por tanto, ante la casi inevitable deriva hacia la cobertura de la delincuencia. ¿Qué Abreu, por su proyecto con el Premio Nobel de la Paz Alternativo en 2001, inicialmente en un garaje con once músicos comenzó, es llegar a ser un buque insignia del proyecto se ha convertido en la más alta calidad. El martes, fue también el más alto respeto por la audiencia en el alemán Friedrich-Ebert-Halle atención cuando él antes del concierto, para comprobar la BASF institución para su recepción. 

Free Music Lecciones 

Más de 250 000 niños son utilizados por 15 000 profesores de música formados a través de Venezuela. Los niños obtienen de un fondo especial y donó los instrumentos, la enseñanza es gratuita. El Estado promueve el proyecto con un año convertidos 36 millones de dólares EE.UU.. 

“La música trae esperanza en el desierto, una vida insoportable”, dijo Abreu. 220 orquestas juveniles, 60 niños y 30 orquestas sinfónicas, el “Sistema”, que lanzó la organización, fundada en el ínterin. 

A diferencia de la música tradicional en la educación a los niños en el “Sistema” no es de horas y horas practicando solo ellos. Usted tan pronto como sea posible en los numerosos orquesta integrada en la que viven y trabajan en una comunidad debe aprender. De dos a tres horas diarias orquesta son ensayos después de la escuela. Varios jóvenes músicos también han hecho de la mejor orquesta en el mundo hace. Por ejemplo, Edison Ruiz, a la edad de 17 años por la Filarmónica de Berlín se ha cometido. 

Gustavo Dudamel y su orquesta se encuentran aún en Baden-Baden el: Sábado, 13 Septiembre, 19 de reloj, el plomo en el Stravinski Hall del Festival “Le Sacre du Printemps” y de Mussorgsky “Cuadros de una exposición” en la. (GEA)

Nichtakademische Session in der Berliner Philharmonie

Publicado originalmente en Weltexpress.info 

Jedes Kind darf ein Instrument lernen« in Venezuela und die Spitze musiziert im Simon Bolivar Jugendorchester


Berlin (Weltexpress) - Begeisterung ist ansteckend. Die Standing Ovations des Publikums beantworteten die jugendlichen Musiker des Simon Bolivar Jugendorchesters Venezuela und ihr gleichaltriger Dirigent Gustavo Dudamel nicht nur mit einigen Zugaben schlechthin, sondern mit der Vorführung südamerikanischen Temperaments: sie wiegten sich im Rhythmus ihrer Melodien, schwenkten die Instrumente in La-O-la-Wellen und bewegten sich mit tänzerischen Schritten übers Podium. Das Orchester gastierte auf Einladung der Berliner Philharmoniker in Berlin. Damit demonstrierten die Gastgeber einmal mehr ihr weltoffenes, multikulturelles und populäres Engagement, das sich in der Arbeit mit Kindern und Jugendlichen, in der Zusammenarbeit mit türkischen Ensembles in Kreuzberg und im alljährlichen Schulorchestertreffen (das nächste am 27. September) zeigt.

Die Musiker spielten »Le Sacre du Printemps« von Igor Strawinsky und die 5. Sinfonie e-moll von Peter Tschaikowsky, musikhistorisch gesehen – nach Auffassung von Volker Tarnow in seiner Einführung – die beiden bedeutendsten Werke des russischen Orchesterrepertoires. Das Programm mag in der Überzeugung gewählt worden sein, dass Tschaikowsky und Strawinsky sich ähnlicher sind, als man gemeinhin glaubt. Der gebürtige Venezolaner Gustavo Dudamel, ganze 27 Jahre alt, leitet das Simon Bolivar Orchester seit 1999. Er zählt heute zu den gefragtesten Dirigenten der internationalen Musikwelt. Auch die Berliner Philharmoniker spielten im Juni unter seiner Leitung. Am Dienstag nun präsentierte er ein Riesenorchester von 160 Musikern, mit denen er die doppelte Besetzung wie im gewöhnlichen Konzertbetrieb bestreiten konnte. Wo Tschaikowsky beispielsweise 2 Oboen, 4 Hörner, 2 Trompeten und 3 Posaunen vorgeschrieben hatte, waren hier 4 Oboen, 8 Hörner und so weiter aufgeboten, von den 100 Streichern ganz zu schweigen. Was beim professionellen und hingebungsvollen Spiel der jungen Musiker auch durch Klangfülle beeindruckte. Die Berliner Philharmoniker, mit 128 etatmässigen Mitgliedern auch keine »Waisenknaben«, befanden dem Vernehmen nach: »So haben wir noch nicht gespielt«. Was immer das bedeuten mag.

Zweifellos erfreut sich das Simon Bolivar Jugendorchester großer Förderung durch die venezolanische Regierung. Es wird aber keine Elite aufgepopt, was sich in Deutschland bei den Spitzenorchestern eingebürgert hat, sondern wie nach bewährter DDR-Methode durch die Fundierung der hohen Musik- und Theaterkultur in der Volkskulturbewegung (oder wie auch des Spitzensports im Breitensport) Höchstniveau erreicht. Das staatliche musikalische Bildungsprogramm Venezuelas: »Jedes Kind darf ein Instrument lernen«, stieß auf enorme Begeisterung und bot insbesondere den in Armut lebenden Kindern Freude, Beglückung und Hoffnung auf ein besseres Leben, auch mit klassischer Musik. Im Umfeld der venezolanischen Musikschulen musizieren heute 240 000 Kinder und Jugendliche in 200 Orchestern und anderen Ensembles. Im Staatlichen Venezolanischen Jugendorchestersystem ist das Simon Bolivar Jugendorchester die Spitze. Die Frage nach dem Zusammenhang von Revolution und Volkskultur ist da nicht weit hergeholt.

Waren die Musiker im programmmäßigen Konzert professionell und akademisch wie jedes normale Konzertorchester, so wackelten bei den Zugaben die Wände. Beim lateinamerikanischen Mambo, begleitet von Volksinstrumenten, blieb die von Volker Tarnow ausgegebene Parole von der Anschnallpflicht ohne Wirkung. Aber es wäre kein deutsches Publikum, gäbe es sich nicht erst bei dem alten Militaristenmarsch (Radetzky) zufrieden.

Viermal waren die Venezolaner bisher in Berlin. Es gibt noch viele, die sie hören und sehen wollen.

  • Autor: Sigurd Schulze
    E-Mail: redaktion@weltexpress.info
    Abfassungsdatum: 05.09. 2008
    Foto: © Berliner Philharmoniker
    Verwertung: Weltexpress
    Quelle: www.weltexpress.info
    Update: Berlin, 05.09. 2008
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No período de sesiones, en la Philharmonie de Berlín

Cada niño debe aprender un instrumento “en Venezuela y la punta toca la Orquesta Juvenil Simón Bolívar 
Berlín (mundo Express) – entusiasmo es contagioso. La ovaciones del público responde a los jóvenes músicos de la Orquesta Juvenil Simón Bolívar de Venezuela y sus compañeros de orquesta Gustavo Dudamel, no sólo con unos cuantos extras tales, sino con la demostración, el temperamento de América del Sur: se sacudió al ritmo de sus melodías, los instrumentos columpios en La-O — la-ondas en movimiento y con pasos de baile en el podio. La orquesta ha realizado por invitación de la Berliner Philharmoniker de Berlín. Esto demostró una vez más su acogida cosmopolita, multicultural y popular que es el compromiso en el trabajo con niños y jóvenes, en cooperación con empresas turcas en Kreuzberg y la orquesta de la escuela reunión anual (el próximo el 27 de septiembre) muestra.   

Los músicos que desempeñan “Le Sacre du Printemps” de Igor Stravinsky y la 5 ª Sinfonía en E menor de Peter Tchaikovsky, música históricamente visto – según Volker Tarnow en su introducción – las dos obras más importantes del repertorio orquestal ruso. El programa puede ser la condena ha sido elegido, Tchaikovsky y Stravinsky que son similares, como se cree comúnmente. El nativo de Venezuela Gustavo Dudamel, un 27 años, lleva a la Orquesta Simón Bolívar desde 1999. En la actualidad, es uno de los más buscados después de los conductores internacionales del mundo de la música. Incluso la Filarmónica de Berlín en junio jugó bajo su dirección. El martes, se presenta ahora una gran orquesta de 160 músicos con los que emitirán en el doble estándar en el concierto puede negar. Cuando Tchaikovsky, por ejemplo, 2 oboes, 4 trompas, 2 trompetas y 3 trombones requisito había sido aquí 4 oboes, 8 de cuernos, etc poseen, de las 100 cadenas, para no mencionar. Lo que el profesional y dedicado jóvenes músicos que tocan el volumen del sonido también impresionado. La Filarmónica de Berlín, con 128 miembros etatmässigen no “niños huérfanos”, fue el rumor: “Eso no hemos jugado”. Independientemente de que esto pueda significar. 

No cabe duda de que goza la Orquesta Juvenil Simón Bolívar de un gran apoyo de el gobierno venezolano. Pero no habrá élite aufgepopt lo que está sucediendo en Alemania, en la parte superior orquestas, pero de acuerdo con lo bueno método RDA por la fundación de la alta cultura musical y teatral en el movimiento popular (o ambos de este deporte en el deporte), nivel máximo. El Estado de Venezuela un programa de educación musical: “Todo niño puede aprender un instrumento,” fue acogida con enorme entusiasmo, y en particular los que ofrecen los niños que viven en la pobreza, la felicidad, la felicidad y esperanza de una vida mejor, incluso con la música clásica. En el contexto de la música hoy en día la música venezolana 240 000 niños, niñas y adolescentes en 200 orquestas y otros conjuntos. En la Joven Orquesta Nacional de Venezuela del sistema es la Orquesta Juvenil Simón Bolívar de la punta. La cuestión de la conexión entre la revolución y la cultura popular no es tan exagerada. 

Fueron los músicos en concierto programmmäßigen académicamente y profesionalmente que cualquier concierto de la orquesta normal, por lo que con los bises estaba temblando las paredes. Cuando América Latina Mambo, acompañados por instrumentos tradicionales, se mantuvo por Volker Tarnow expedido por la Libertad Condicional de los cinturones sin efecto. Pero no habría público alemán, no sería hasta la edad Militaristenmarsch (Radetzky) satisfechos. 

Cuatro venezolanos fueron hasta ahora en Berlín. Hay muchos, que quieren oír y ver. 

Autor: Sigurd Schulze 
E-mail: redaktion@weltexpress.info 
Redacción Fecha de inicio: 05.09. 2008 
Foto: Berliner Philharmoniker 
Explotación: Mundo Express 
Fuente: www.weltexpress.info 
Actualizado: Berlín, 05-09. 2008

Ein irrer Taumel

Publicado originalmente en el Berliner Zitung el 04-09-2008

Das venezolanische Jugendorchester rockt die Philharmonie

Peter Uehling

Hurra, wir leben noch! Die Ohren summen, der Körper wehrt sich und geht zugleich ekstatisch mit, wenn wir klatschen, johlen und uns freuen. Schmerz und Lust, Angst und gesteigerte Existenz, und das alles am Ort des ansonsten kontemplativ stillgestellten und rebellisch hustenden Leibes, der Berliner Philharmonie. Ein Sturm, ein Starkstromgewitter ging durch den Saal, der größte Elektrifizierer unter den lebenden Dirigenten war zu Gast und hatte etwa 160 seiner Gesellen mitgebracht, die das Berliner Publikum in besinnungslose Begeisterung trommelten, tröteten, teufelsgeigten: Gustavo Dudamel und das Simon Bolivar Jugendorchester aus Venezuela waren zu Gast.

Dass es dem venezolanischen Staat mit diesem Orchester als Spitze eines gewaltigen Netzes musikalischer Organisationen gelungen ist, Kinder von der Straße zu holen und eine Perspektive zu geben, ist oft genug beschrieben und gerühmt worden. Der großartige Gustavo Dudamel, Chefdirigent des Orchesters seit seiner Volljährigkeit, ist Zögling dieses Systems. Hört man das Orchester, so meint man den Zorn der Kollektive zu vernehmen und ist zugleich froh, dass er sich akustisch kanalisieren lässt. Hier und da trägt er sogar ein tänzerisches Antlitz, dessen Lebenslust allerdings auch tendenziell bedrohlich wirkt. In Deutschland hat man’s ja mit der Lebenslust nicht so unbedingt und schielt neidisch auf tanzbegabtere Nationen, von denen man sich jene Stromschläge erhofft, die die Mundwinkel aufwärts zucken lassen, damit das Gesicht zum Wohlstand passt. Gustavo Dudamel und seinem Orchester ist das gelungen. Nicht ohne künstlerische Kollateralschäden, aber entscheidend ist das im Falle dieses speziellen Konzerts nicht.

Tschaikowskys Fünfte wurde mal wieder als pyrotechnischer Steinbruch missbraucht, in dem man die gleißenden Schalltorpedos für vier Trompeten, sechs Posaunen und acht Hörnern abbaute. Daniel Barenboim nimmt man das übel, hier sei es mild tadelnd angemerkt. Musikalisch dubioser als das pubertäre Geballer sind interpretatorische Kunstgriffe wie das brüsk abgebremste Seitenthema im ersten Satz, grimmig tobende Tempi im Finale und insgesamt ein gar zu geringer Ehrgeiz, gleiche Phrasen in der Wiederholung anders zu spielen. Gewiss zieht die riesige Streicherbesetzung feinen Differenzierungen in Klang und Lautstärke eine Grenze – nur scheint es Dudamels Sache noch nicht zu sein, zwischen den Formteilen Verbindung und Fluss herzustellen.

Was in Strawinskys “Sacre du printemps”, dem Hauptwerk zerschnittener Großrhythmik, nicht auffällt. Hier ist schon erstaunlich, wie Dudamel dieses nicht übermäßig transparent spielende Orchester mal durchsichtig, mal geräuschhaft spielen lässt. Man hört das Stück heutzutage schon mit geradezu eleganten Schwüngen – bei Dudamel wird die ursprüngliche Dialektik aus barbarischem Ausdruck und präzisester Formung wieder sehr stark erlebbar. In den Zugaben dann ein irrer Taumel: Die Musiker lassen die Instrumente wirbeln und schunkeln, sie stampfen, klatschen, rufen, laufen umher. Am Ende, beim Radetzky-Marsch, darf auch das Publikum mitklatschen, und Dudamel gab ihm Einsätze und spieltechnische Hinweise zu laut und leise: nur mit den Fingerspitzen klatschen! Danach durfte wieder gejohlt werden. Zu recht.

Traducción rápida en google:

Un tambalearse irrer

La Orquesta Juvenil de Venezuela de la Filarmónica de rockt

Peter Uehlinger

Hurra, todavía vivo! El zumbido de oídos, el organismo se defiende y es extático, al mismo tiempo, si aplaudir, gritar y alegrarnos. El dolor y el placer, el miedo y la mejora de los medios de subsistencia, y que todo en el lugar de la contemplación silenciosa de otro modo por la tos rebelde y el cuerpo, la Filarmónica de Berlín. Una tormenta, una fuerte tormenta eléctrica pasa a través de la sala, electrificar el mayor entre los que viven los conductores fueron invitados y había cerca de 160 de sus compañeros que la audiencia de Berlín en bidones entusiasmo inconsciente, tröteten, teufelsgeigten: Gustavo Dudamel y la Orquesta Juvenil Simón Bolívar de Venezuela fueron visitados.

Que el Estado venezolano, con esta orquesta como una punta de una enorme red de organizaciones musicales de éxito en los niños de la calle para tener una perspectiva que a menudo se ha descrito y alabado. El gran Gustavo Dudamel, director de orquesta de la orquesta, ya su edad es alumno de este sistema. Si usted escucha a la orquesta, por lo que pensar en la ira de los colectivos para conocer y se congratula de que él es la canalización que acústicamente. Aquí y allá, él tiene incluso un baile similar a la cara, cuyo amor a la vida, sin embargo, también tienden a efecto amenazante. En Alemania, es que sí a la alegría de la vida no es necesariamente tan celoso y squints en tanzbegabtere Naciones, de la que espera que una descarga eléctrica a la boca tic ángulo hacia arriba, de modo que se ajuste a la cara a la prosperidad. Gustavo Dudamel y su orquesta se gestiona. No sin garantías artístico, pero es crucial en el caso de este concierto no lo es.

Quinta de Tchaikovsky fue nuevamente abusada pirotécnicos como cantera, donde la brillante torpedos acústicos durante cuatro trompetas, trombones seis y ocho cuernos degrada. Daniel Barenboim, que toma lo malo, aquí es suave tadelnd señaló. Musicalmente dudoso que la pubertad Geballer interpretativas son dispositivos tales como la brusca desaceleración cuestión secundaria en la primera frase, furioso furioso tiempos en la final en su conjunto y mucho menos la ambición, la misma frase repetida en el otro para jugar. Ciertamente, la enorme cadena de multa emitidos distinciones en sonido y en volumen, un límite – sólo parece Dudamel cosa a no ser, entre las partes y conectar el flujo de los productos.

Lo que en Stravinsky “Sacre du printemps’, la labor principal rhythmics gran corte, no cuenta. Es sorprendente cómo esta Dudamel no es demasiado transparente para orquesta tocando veces clara, a veces ruidosa plazo puede jugar. Se oye la canción ya casi ni siquiera con el elegante columpios – cuando la bárbara Dudamel Dialektik de expresión y de nuevo la configuración precisa experiencia muy fuerte. En los bises, un tambalearse irrer: Los músicos, los instrumentos de turbulencia y la danza, el sello que, clap, llamada, correr por ahí. Al final, el Radetzky de marzo, el público también puede mitklatschen Dudamel y le dio las misiones y las notas técnicas para jugar en voz alta y suave, con sólo la yema de los dedos clap! Por otra parte podría ser gejohlt.Demasiado bien.

Dudamel als Vortänzer am Dirigentenpult

Publicado originalmente en el Breliner Morgenpost.de el4 de septiembre de 2008
Die Philharmonie bumsvoll ausverkauft, aber auch das Podium gerammelt voll. Das Simón Bolivar Jugendorchester aus Venezuela unter dem Feuerkopf Gustavo Dudamel (27) erwies sich, ein anderer Gustav, geradezu als Dirigier-Tornado. Nach jedem Stück setzte es Standing Ovations, wohlverdient. 14 Kontrabässe, 8 Hörner, 6 Posaunen, eine derartige Vielzahl von Streichern, dass man schon fürchtete, die Geiger würden einander versehentlich die Augen ausstechen. Das Orchester ist riesenhaft, und so wummt es auch los.
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Musik muss zu allererst eins: Spaß machen. Zunächst vor allem den Spielern. Dann überträgt er sich auch auf das Publikum. Die Gäste aus Venezuela noch immer ein Jugendorchester zu nennen, ist natürlich übertrieben. Es ist schon wahr, seine Mitglieder, junge Mädchen wie junge Männer, sind tatsächlich durch die Bank jung, aber sie sind inzwischen zu durchaus zu professionellen Musikern gereift.
Strawinskys “Sacre du printemps”, an den Anfang des Programms gestellt, ist kein Stück zum Einspielen. Allein schon es zu dirigieren, verlangt höchste musikalische Kompetenz. Selbst ein Karajan kam mit den Sturzbrechern von fortgesetzten Taktwechseln nur mühsam zu Rande. Dudamel wirft sich mit Leib und Seele hinein. Er tanzt geradezu, ein Nijinsky des Taktstocks, dem Orchester voran. Er elektrisiert es. Es bildet eine eingeschworene Musiziergemeinschaft. Jeder hört auf den Nachbarn und folgt den Hinweisen Dudamels aufs Tüpfelchen. Der macht seine eigene, unverwechselbare Musik.
Das hört man deutlich aus den Temperamentsausbrüchen, der Ausdrucksraserei, mit denen Dudamel die vielgeliebte 5. Sinfonie Tschaikowskys durchsetzt. Er macht keine Altherrenmusik, sondern waschecht junge, hingewühlte, triumphierende aus der wundervollen Notenvorlage.
Traducción rápidad de Google:

Dudamel dirigió como bailarín principal

La Filarmónica de bumsvoll vendidos, pero el paquete de podio. La Orquesta Juvenil Simón Bolívar de Venezuela bajo fuego jefe Gustavo Dudamel (27) resultó ser otro Gustav, así como la realización de tornado. Después de cada pieza lo ovaciones, bien merecido. 14 bajos, 8 bocinas, 6 trombones, por ejemplo, un gran número de cadenas que te de miedo unos de otros, el violinista que cortar accidentalmente los ojos. La orquesta es gigantesca, y así wummt ir.
Música en primer lugar, una: la diversión. En primer lugar, sobre todo los jugadores. Luego de transmitir a la audiencia. Los invitados de Venezuela sigue siendo una orquesta a los jóvenes lo llaman, es obviamente exagerado. Es cierto, sus miembros, las niñas que a los hombres jóvenes, son en realidad los jóvenes banco, pero son ahora de convertirse en músicos profesionales madurado.
Stravinsky “Sacre du printemps”, al comienzo del orden del día, no es una pieza a restaurar. Solo para llevar a cabo, requiere de la más alta competencia musical. Incluso viene con Karajan Sturzbrechern el ciclo continuo de los cambios es difícil de envolver. Dudamel lanza a sí mismo en cuerpo y alma a ella. Él baila casi Nijinsky un piso de la barra, la orquesta adelante. Él electrifies ella. Es una declaración jurada Musiziergemeinschaft. Todo el mundo escucha a los vecinos y siga las instrucciones en el punto Dudamel. El hace su propia música.
Que se puede escuchar claramente el temperamento de brotes, la Ausdrucksraserei con la que Dudamel, la tan querida 5 Tchaikovsky Symphony prevalece. Él no hace música, sino Altherr rápido jóvenes hingewühlte, triunfante de la maravillosa nota plantilla.

Die wilden Jungen

Publicado originalmente en DERTAGGESPIEGEL.de el 4 de septiembre de 2008

Eigentlich ist es völlig müßig, einen Auftritt des Simón Bolívar Jugendorchesters mit den Maßstäben einer klassischen Musikkritik messen zu wollen. In der restlos ausverkauften Philharmonie haben sich die Fans des Nachwuchsensembles versammelt, im festen Willen, eine Fiesta zu feiern.

Das ganze Projekt ist aber auch herzerwärmend: Seit 1975 sorgt in Venezuela „el sistema“ dafür, dass alle Kinder des Landes kostenlos Musik lernen können. 240 000 Jugendliche spielen dort in 200 Ensembles, die besten von ihnen touren als Botschafter des einmaligen Education-Programms um den Globus und lösen überall Begeisterungsstürme aus, so auch in der Philharmonie 2000, 2002, 2005 – und am Dienstag: Bei der ersten Gelegenheit springen die Zuhörer auf, jubeln, schwenken Fahnen. Am Schluss dann ein Aufschrei aus Dutzenden Kehlen, der Saal wird zum Hexenkessel, vokale La-Olas fegen über die Ränge hinweg, wenn die Bläsersolisten aufstehen, euphorische Pfiffe gellen dazwischen. 

Und die Fans bekommen ihre Zugaben, Südamerikanisches natürlich. Die fast 140 Musikerinnen und Musiker rufen „Mambo!“, lassen ihre Instrumente kreiseln, tanzen auf der Bühne. Leider spielen sie allerdings auch die „seriösen“ Werke des Programms mit derselben naiven Lebensfreude und der Lautstärke einer Sambakapelle. Und das macht den Abend – rein musikalisch-interpretatorisch betrachtet – dann doch zum Ärgernis. 

Technisch präsentieren sich die Musiker auf beachtlichem Niveau, bei einem Jugendorchestertreffen wie „Young Euro Classic“ wären sie gut aufgehoben. Doch die Venezolaner lassen sich als Stars feiern, vor allem auch dank ihres Dirigenten Gustavo Dudamel, dem aktuellen Darling des Klassikbusiness, der mit seinen 27 Jahren schon Chef der Göteborger Symphoniker sowie designierter musical director in Los Angeles ist. Zweifellos ist Dudamel hochbegabt, er dirigiert auswendig, seine Bewegungen sind geschmeidig und organisch, die agogischen Akzentsetzungen nachvollziehbar. Doch es gelingt ihm nicht, die explosive Energie der orchestralen Massen zu kanalisieren, für seine Zwecke zu nutzen. Strawinskys „Sacre du Printemps“ verliert sofort die Spannung, wenn die Musiker nicht loskrachen können. Tschaikowskys 5. Sinfonie hat schöne Stellen, ein anrührendes Thema im Eröffnungssatz, ein beseeltes Hornsolo im Andante, doch über weite Strecken braust die Partitur im Fortissimo dahin, ohne Geheimnis, ohne Wärme. Die zur Schau gestellte Emotion wirkt in ihrem ganzen Bühnendonner oberflächlich, aufgesetzt und darum, pardon, so ehrlich wie ein vorgetäuschter Orgasmus. Frederik Hanssen 

(Erschienen im gedruckten Tagesspiegel vom 04.09.2008)

Traducción rápida de Google:

Los niños salvajes

En realidad, es completamente inútil, la actuación de la Orquesta Juvenil Simón Bolívar con las normas de la música clásica críticos desea medir. En la Filarmónica han agotado totalmente a los aficionados del conjunto de jóvenes reunidos en la sólida voluntad, una fiesta para celebrar.

Todo el proyecto es también el corazón de calentamiento: Desde 1975, en Venezuela como “el sistema” garantizar que todos los niños en el país libre de la música puede aprender.240 000 jóvenes en 200 conjuntos de juego, el mejor de ellos en una gira como embajador ante la singular programa de educación en todo el mundo y resolver los entusiasmos de todas partes, incluida la Filarmónica de Hall 2000, 2002, 2005 – y el martes: En la primera oportunidad para saltar para animar a la audiencia, ola banderas. Al final luego de un clamor de decenas de gargantas, la habitación es pandemonio, vocal La Olas barrido a través de las filas, si el viento hasta solistas, eufórico gellens silbidos en el medio. 

Y los fans obtener su bises, por supuesto, de América del Sur. Los cerca de 140 músicos llaman “Mambo”, el hilado Deje sus instrumentos, bailar en el escenario. Por desgracia, que desempeñan, sino también la “grave” en el programa de obras con la misma alegría ingenua de la vida y el volumen de una banda de samba. Y que hace de la noche – puramente musical, la interpretación de vista – pero entonces la ofensa. 

Técnicamente, los músicos presentes en niveles considerables, en una reunión de la juventud como “Young Euro Classic” si estuvieran en buenas manos. Pero los venezolanos se consideran las principales estrellas celebrar, sobre todo gracias a su director Gustavo Dudamel, el cariño de la empresa clásica, con sus 27 años, jefe de la Orquesta Sinfónica de Gotemburgo y director musical de Los Angeles designar. No cabe duda de que Dudamel dotados, dirigió de memoria, sus movimientos son suaves y orgánicos, se hace hincapié agogischen comprensible. Pero él no tiene éxito, la explosiva energía de la masa orquestal canal, para sus propósitos. Stravinsky “Sacre du Printemps” inmediatamente pierde la tensión cuando los músicos no pueden loskrachen. Tchaikovsky la 5 ªSinfonía ha de gran belleza, un sujeto en movimiento en la primera frase, un sentimental solo cuerno en el Andante, pero a través de largas distancias rustled Fortissimo en la puntuación de entonces, sin secretos, sin calor. El examen solicitado emoción afecta a toda la etapa trueno superficiales, por lo creó, el indulto, como honesta como un falso orgasmo. Frederik Hanssen 

(Publicado en el impreso de Tagesspiegel 04.09.2008)

Noche mágica

CARLOS GALLEGO BRIZUELA – Valladolid – 29/01/2008

Publicado originalmente en el diario El País

Lo que vimos el viernes en Valladolid fue mucho más que un concierto. Los jovencísimos intérpretes de la venezolana Orquesta Simón Bolívar tocaban casi de memoria, sin apenas consultar sus partituras, con una perfección asombrosa. Fue una noche mágica que terminó con una explosión de entusiasmo y de alegría en la que participamos todos cuando nos regalaron las danzas de Bernstein y se levantaban coreando el mambo, izando sus instrumentos y bailando entre ellos.

Pero, por encima de todo, fue la celebración de la fe en la condición humana, la misma que demostró a través de esos muchachos su capacidad para modificar la trayectoria de unas vidas condenadas a la ignominia de la pobreza, de la delincuencia y del hambre, llevándolos hasta los territorios de la dignidad y de la esperanza. Y fue también el desenmascaramiento de la mentira de la razón económica vigente, cuyas brumas de fatalidad tras la que progresan la barbarie y la injusticia fue disolviendo Gustavo Dudamel con los mágicos movimientos de su maravillosa batuta.

Divino tesoro

CARLOS GOMEZ AMAT

Publicado originalmente en el diario español El Mundo

Intérpretes: Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar./ Director: Gustavo Dudamel./ Obras de Stravinski y Chaikovski./ Escenario: Auditorio Nacional./ Fecha: 27 de enero.

Calificación: ***

MADRID.- Una voz que venía, desde el otro lado del Atlántico, a renovar la poesía en lengua española, nos habló de la juventud como un divino tesoro. Y lo es, efectivamente, cuando va acompañada del impulso vital y de la alegría. No cuando sus guardianes son la miseria y la sombra. Estos jóvenes venezolanos -algunos niños- nos confirman ese resplandor juvenil que ilumina lo que se plantea con inteligencia y visión de futuro. Un ejemplo de esas virtudes es el ejemplar Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, que puede servir de guía para todo el mundo. Se debe al esfuerzo del benemérito José Antonio Abreu, compositor, clavicembalista, director y economista.

La Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar es una espléndida realidad que, en esta ocasión, ha obtenido un éxito ruidoso, desbordado y sincerísimo. El nutrido conjunto, un verdadero ejército sonoro conducido por el entusiasmo, nos muestra lo que se puede hacer cuando la música, como primerísimo elemento cultural, se pone al servicio de una acción social. Los jóvenes venezolanos, redimidos de todo mal, se entregan a su labor y nos convencen. Una gran parte de su triunfo se debe al también joven director -fruto del mismo movimiento- llamado Gustavo Dudamel, que está haciendo una gran carrera internacional, gracias a su técnica impecable, su gesto preciso y su amor apasionado al arte que llena su vida.

Quizá por buscar el deslumbramiento inicial, se falta el respeto al orden cronológico y se comienza con La consagración de la primavera, para ofrecer luego la Quinta de Chaikovski. Arrollador Stravinski. Qué joven se conserva Stravinski ante unos vanguardistas que llegaron después y que se han hecho viejecitos. Luego, la emocionada corriente romántica de Chaikovski, transmitida con fidelidad y convicción. Solamente, como pequeña solicitud, le pediría al estupendo trompa solista que no diga su parte como silabeando, que deje fluir la melodía. Ya lo he dicho: un sonoro triunfo y, como luminoso regalo, la breve fiesta de todos con bulliciosa participación visual.

Deseamos que vuelvan Dudamel y los suyos. Que sigan con su eficaz lección de lo que se puede hacer con la música, no sólo en lo artístico, sino en el beneficio de la sociedad. Dominan el repertorio y lo demuestran. Sólo falta que se empeñen en difundir la música de su hermoso país y todo su mágico continente. Es un deber sagrado. Que no sigan el ejemplo de un excelente pianista español que lo que quiere es ir a Varsovia a tocar Chopin. Debemos cuidar los grandes campos del arte universal, pero también nuestros huertos, aunque a algunos intérpretes equivocados les parezcan modestos. No lo son.

Volved pronto, compañeros

J. Á. VELA DEL CAMPO 28/01/2008

Publicado originalmente en el diario El País

En clima de apoteosis culminó ayer en el Auditorio Nacional de Madrid la gira por España de la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar dirigida por Gustavo Dudamel. Asistieron al concierto la hermana del Rey, doña Pilar de Borbón, y su hija, Simoneta Gómez Acebo, un gesto que va a tener sin duda una gran resonancia popular en Venezuela.

Venían los músicos de Zaragoza, donde pusieron en pie una primorosa versión de la Séptima, de Beethoven. En Madrid comenzaron con La consagración de la primavera, de Straviski. De cortar la respiración. Fue una versión de una fuerza rítmica escalofriante, empastada al límite y con un sentido estructural sin fisuras. Dudamel controló hasta el más mínimo detalle de las matizaciones y contrastes, pero además infundió una energía salvaje al conjunto. La orquesta respondió con una concentración, unidad y técnica admirables. Después revalidaron su maestría en Chaikovski. Es hasta justificable que se rompiera el protocolo de silencio tras el segundo movimiento de la Quinta, dada la hermosura de su realización. El mambo de propina encendió a la sala.

La gira por Oviedo, Valladolid, Zaragoza y Madrid de Dudamel y sus músicos ha sido un acontecimiento. La música recupera con ellos una alegría de vivir irresistible. Que tanta belleza salga de un proyecto social es algo para pensar muy seriamente. José Antonio Abreu, fundador del Sistema de orquestas infantiles y juveniles, nos ha dado una lección impagable. Por favor, volved pronto, compañeros.

Ver, escuchar, sentir, pensar

J. Á. VELA DEL CAMPO 26/01/2008

Reseña de la presentación en Oviedo del 24/01/08

Originalmente publicado en el diario El País

Los conciertos se escuchan, los conciertos se ven. El primer impacto que provoca la Sinfónica de la Juventud Venezolana es visual. Tan jóvenes, tan desenfadados. Con una explosión de color desde la piel. Con una ilusión que se percibe en cada gesto, en cada mirada. Pelos rizados, tacones de aguja. Y todos en trajes negros impecables. Las plantillas orquestales son numerosas: hasta una docena de contrabajos en Chaikovski, y el resto de las secciones guardando a partir de ahí las proporciones.

Gustavo Dudamel -27 años hoy: felicidades- los electriza. Tiene técnica depurada, un estilo cada vez más cercano a Rattle, una manera de marcar la melodía que le aproxima a Abbado, una actitud extrovertida a lo Barenboim. Son sus maestros. Él pone la energía de su edad, un instinto salvaje e intuitivo, una capacidad de organización fabulosa, una insolencia que enternece. Sonó un móvil antes de que la orquesta empezase a sonar. Sonó otro en los primeros compases. Dudamel paró la ejecución y el público le aplaudió. Antes de reanudarla sonó un tercer teléfono. Sin comentarios.

Un Beethoven poderoso, compacto y aguerrido se impuso desde el primer movimiento. En el alegreto las cotas de poesía volaron alto. Para el alegro con brío final se reservaron los venezolanos el frenesí. Fue un movimiento diabólico, un tsunami. Eso sí, perfectamente controlado desde la batuta. Dejaron al auditorio sin respiración y a los móviles enmudecidos. Si Beethoven fue de impacto, Chaikovski fue apabullante. No es extraño que la Quinta sea una de las sinfonías con las que van a comparecer este verano en el Festival de Salzburgo. Les va este tipo de música excesiva, desgarrada, hiperromántica, desesperada. Dudamel se mueve en ella desde la solemnidad hasta el despojamiento, desde el apasionamiento a la confidencialidad. Inmensa interpretación.

Los conciertos se sienten, los conciertos se piensan. Dudamel y sus músicos excitan la sensibilidad del espectador con su despliegue de fuerza y luz, que diría Luigi Nono. E invitan a la reflexión desde la emoción que despiertan. Ante este delirio de entrega, la música muestra su cara más universal, más social, más dialogadora. Establecer un juego de comparaciones es inútil. Dudamel no se parece a Mravinski o Gergiev, pongamos por caso, en la manera de enfrentarse a Chaikovski. Su lectura es otra. Irresistible y con una demostración de confianza en la humanidad y sus posibilidades. Tocaron un mambo de propina y el público enloqueció. Es una lástima que nadie de la Casa Real asistiese al concierto. En Venezuela no se hablaría de otra cosa durante una larga temporada.

Triunfo de la orquesta bolivariana

Publicado originalmente en La Jornada el 17 de noviembre 2007

Un baño de agua fresca, la presentación del conjunto en Bellas Artes

Pablo Espinosa

Mambos, danzones, joropos, huapangos, chachachá… Antes y después de esa sabrosura sonó también la música más refinada, la de mayor grado de dificultad interpretativa que existe en todo el repertorio orquestal: la Quinta Sinfonía de Gustav Mahler.

Fueron todos ellos ingredientes de una fiesta singular: el debut de Gustavo Dudamel al frente de la Orquesta de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, la noche del jueves en Bellas Artes.

El punto medular del milagro cultural que significa el Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles, que implementó hace 33 años en Venezuela el maestro José Antonio Abreu, quien estuvo presente antenoche en el concierto –así como Roy Chaderton, embajador de ese país hermano–, es un baño de agua fresca y el rescate de una forma de organización que era anacrónica hasta la aparición de esta multitud de músicos dotados de ímpetu, talento y precisión técnica increíble. Eso quedó de manifiesto con claridad pasmosa ante un teatro repleto de expectativa, entusiasmo y alegría.

La idea de un conglomerado de músicos de edad media a madura, serios, vestidos de oscuro, concentrada su atención en la batuta de una autoridad absoluta, dispuestos todos a seguir las decisiones imperativas de ese ser único frente a los muchos, la rompen estos jóvenes con la complicidad de uno de ellos, Gustavo Dudamel, quien se planta en el podio armado de batuta y autoridad, pero también de un espíritu de camaradería que no tienen los directores consagrados hasta ahora. A diferencia de ellos, Dudamel no es el único, sino que se asume y actúa como un integrante más de la orquesta. Uno entre pares. La utopía de la sociedad de los iguales.

De esa manera sonaron las Danzas Sinfónicas de West Side Story, de Leonard Bernstein, de una forma nueva, fresca, divertida y lúdica, completamente en el espíritu que concibió el compositor: Bernstein, un director de orquesta que también se asumió como compañero de batalla de sus músicos.

Ese sonido desbordado colocó la música de Mahler en una perspectiva absolutamente novedosa. Vaya, hasta las versiones reconocidas por expertos como las mejores de esta Quinta Sinfonía quedan a la par de la hondura lograda por estos muchachos. Tan hondo el adagietto de sir Georg Solti, tan sublime el de Claudio Abbado, tan elevado en manos del mismísimo Lenny Bernstein y de sirSimon Rattle, como supremo el de Gustavo Dudamel.

También quedó completamente claro, una vez escuchado en vivo, luego del asombro de la grabación de estos jóvenes bajo el sello Deutsche Grammophon, el elemento diferente que puede explicar la reticencia de los puristas: el sonido salvaje y, al mismo tiempo, delicado; brutal pero exquisito de los venezolanos, el cual acusa –lógicamente– una desmesura que, sin embargo, es coherente con el talante de su originalidad, es decir, se trata de jóvenes que interpretan toda clase de música con un ímpetu tal que lo desbordan todo, lo magnifican, lo hacen volcánico, lo sacan de madre venturosamente. Esta explosión de adrenalina, este caudal de hormonas burbujeantes, este tronido de testosterona por supuesto que no lo tienen, incluso lo envidian, los atrilistas más experimentados, no solamente por la cuestión de su edad madura, sino por la lógica de la pasión de la que es capaz un joven preciso y coherentemente desbordado. He allí el encanto del milagro Dudamel y sus muchachos.

El gran sucesor

De manera que el alto contraste entre las piezas programadas (un Bernstein mundano frente a un Mahler celestial) ofreció un paisaje singular, único en el mundo, un fenómeno artístico que ha vuelto locos por igual a los europeos que a los estadunidenses, a culturas ávidas de la calidez y del furor volcánico latinoamericano, pero también de una renovación de los productos artísticos, llámese orquesta sinfónica, repertorio y, sobre todo, el de director de orquesta verdadera y honestamente democrático. Todo en estado puro.

Las audacias interpretativas en Bernstein, la exactitud quirúrgica en Mahler, pero sobre todo la pasión, el amor patente hacia la música, es lo que está haciendo historia con estos jóvenes venezolanos. Un alto contraste impactante, dialéctico, invencible.

Si esto logra este director de 26 años de edad y esta orquesta de jóvenes igual que él, algunos de ellos todavía unos niños, habrá que esperar su edad adulta para disfrutar todavía mayores maravillas. El Dudamel maduro será sin duda el gran sucesor de quienes hoy lo tratan ya como uno de sus iguales: Rattle, Abbado, Barenboim, Esa-Pekka Salonen, con quienes comparte hoy Dudamel las mejores orquestas del planeta.

Es tan sui generis lo que hace la Orquesta Simón Bolívar con Dudamel que un melómano mahleriano preferiría no escuchar sino el silencio después de esa Quinta de Mahler tan arrasadora. Pero estos muchachos conciben la música como una fiesta participativa y aunque esta vez como acostumbran no se arrancaron el frac para calzarse la chamarra con los colores de la bandera de Venezuela, sí armaron su consabida fiesta con las piezas de regalo: el Danzón número 2, de Arturo Márquez, también presente en el concierto, un popurrí de arreglos sinfónicos a partir de canciones populares venezolanas, el Huapango, de Moncayo, como nunca se había escuchado, y el Mambo de las Danzas Sinfónicas de Bernstein con los jóvenes bailando en sus asientos y encima de ellos y haciendo bailar a sus instrumentos, todo sin perder un ápice de rigor técnico, de justeza artística.

Ese es el sentido supremo de la música, que es un ente vivo. Esta es la confirmación de la utopía vuelta realidad palpable. He aquí el milagro cultural venezolano.

He aquí la música. La vida misma.