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Dueña de una flauta con muchos apellidos

Publicado originalmente en entornointeligente.com

Los solos que Rivas interpretó en las obras Daphnis et Chloé, de Maurice Ravel, y Santa Cruz de Pacairigua, del compositor venezolano Evencio Castellanos, erizaron hasta al más desprevenido

Los solos que Katherine Rivas interpretó en las obras Daphnis et Chloé, de Maurice Ravel, y Santa Cruz de Pacairigua, del compositor venezolano Evencio Castellanos, erizaron hasta al más desprevenido - Foto: Luis Cobelo

En Seognam, una ciudad ubicada a 15 minutos de Seúl aproximadamente, Gustavo Dudamel rompió el protocolo de cualquier concierto. Antes del primer intermedio, ya había entrado y salido varias veces del escenario.

Los aplausos se lo exigían. Llegó el momento en el que el director debía hacer la señal de costumbre para que se levantaran de sus sillas aquellos músicos que tuvieron un solo destacado durante las obras que acababan de interpretar. Así lo hizo, pero cuando vio a Katherine Rivas, la primera flauta, tuvo que hacer algo más, algo realmente atípico.

Fue a su puesto y la llevó de la mano hasta el podio para que la aplaudieran, un gesto realmente atrevido en una sala de conciertos. Es la primera vez que esto sucede en una gira.

Rivas no sabía qué hacer. En su rostro batallaban una sonrisa espléndida y una mirada que escrutaba el piso. No podía con la sabrosa pena. Aún no lo puede creer.

Los solos que Rivas interpretó en las obras Daphnis et Chloé, de Maurice Ravel, y Santa Cruz de Pacairigua, del compositor venezolano Evencio Castellanos, erizaron hasta al más desprevenido. Todas las miradas, todos los oídos fueron para ella en los minutos en que su flauta protagonizaba la escena. Todos los aplausos también fueron para ella cuando estaba sobre el puesto que ocupa el director.

En los camerinos, algunos no la llamaban por su nombre, sino como la “flauta de oro”. Para muchos, éste ha sido el año de Katherine Rivas. En Caracas, en junio, tocó como solista junto con Francisco “Pacho” Flores, un venezolano considerado uno de los más grandes trompetistas contemporáneos. Desde la gira a Europa, a mediados de este año, se convirtió en la flauta principal de la Orquesta de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar. Fue a su primer concurso de flauta en Francia. Y en Asia arrancó todas las ovaciones posibles. Este año participará en dos concursos internacionales. Y otro dato: sólo tiene 21 años de edad.

“Es increíble. Se trata de solos muy complejos que ella hace con absoluta naturalidad. Es como si nada fuera imposible para ella”, dijo Dudamel al salir de un concierto. Cuando se le pregunta a ella por esos segundos de música, su respuesta es, primero, un tarareo.”Sólo pienso en los sentimientos que me transmiten esos sonidos juntos. Yo me dejo llevar. Es como si volara hacia la música”, describe.

Su flauta es dueña de muchos apellidos. “De oro”, es sólo uno.

Ella prefiere ponerle otros cuantos que mutan de solo en solo, de obra en obra, de sentimiento en sentimiento. Su flauta es luchadora, intensa, dulce, melancólica, romántica, agresiva, sutil, tierna… Cada uno apellida una sensación.

“Estoy muy emocionada… Creo que tanto estudio ha dado sus frutos. No lo puedo creer… Todavía no caigo en la realidad”, dijo antes del último concierto de la gira, en Hiroshima.

Una vez en Venezuela, con más tiempo para reflexionar, señaló: “En el plano orquestal, ésta ha sido la cumbre. Fue inigualable. Hace que me imponga más retos. Pienso más en el futuro. Quiero hacer una carrera como solista, sin dejar de enseñar todo lo que sé”.

De casa a la Bolívar

Catherine Rivas tiene una flauta desde que tenía 4 años de edad. Su mamá es flautista y comenzó por enseñarles a ella y a sus hermanos a tocar flauta dulce.

A esa edad ya tocaba en un pequeño ensamble. Su familia tenía una orquesta en la casa, en La Guaira, pero pronto se dieron cuenta de que ella necesitaba otros escenarios.

Cuando se mudó a Puerto La Cruz, Rivas, que entonces tenía 9 años de edad, comenzó a estudiar en el núcleo de Anzoátegui. Rápidamente, se convirtió en la primera flauta. Su mamá la convenció para que audicionara en la Orquesta Sinfónica Infantil de Venezuela. La audición le dio la razón al presentimiento materno. La joven comenzó a recorrer el mundo con esa orquesta que más tarde se convirtió en la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, con la que acaba de debutar en China, Corea y Japón. Apenas se bajó del podio, llamó a su mamá. La llamó para darle la razón, las gracias, las mismas que no se cansa de darle a José Antonio Abreu, a José García y a Víctor Rojas, sus profesores.

Ginastera, Estancia – La Danza del Trigo:

Sinfónica Simón Bolívar regresa este sábado tras cautivar Asia

Publicado originalmente por la ABN

Caracas, 19 Dic. ABN.- Tras la exitosa gira por China, Corea y Japón, este sábado 20 de diciembre, la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, regresa al país con la satisfacción de haber conquistado a una nueva audiencia internacional.

Bajo la batuta de Gustavo Dudamel, la audiencia asiática disfrutó entre el 11 y el 19 de diciembre, de un repertorio conformado por el Triple concierto de Piano, Violín y Violonchelo de Ludwig van Beethoven, en compañía de la prestigiosa pianista argentina Martha Argerich y los hermanos Renaud y Gautier Capuçón; Danzas Sinfónicas West Side Story, de Leonard Bernstein; la Sinfonía Nº 1 de Gustav Mahler, la 2ª Suite Daphnis y Chloe, de Maurice Ravel; Santa Cruz de Pacairigua de Evencio Castellanos y la Sinfonía Nº 5 de Piotr Ilyitch Tchaikovsky.

Las presentaciones ofrecidas por tierras orientales, llevaron a la Sinfónica a escenarios como el National Centre for the Performing Arts de Beijing, China (11 y 12 de diciembre), el Seoul Arts Center y el Seongnam Arts Center de Seoul, Corea (14 y 15 de diciembre), el Metropolitan Art Space (17 de diciembre), el International Forum Hall A (18 de diciembre), de la ciudad de Tokio, Japón y los espacios del Kosei-Nenkin Kaikan, en Hiroshima (Japón, 19 de diciembre).

Según las reseñas de la prensa internacional, durante toda la gira, los jóvenes de la Orquesta despertaron pasiones entre el público chino, coreano y japonés; reacciones nunca vistas para unos músicos del género clásico.

Con la boletería agotada un mes antes de la presentación, los chinos esperaban con ansias a los embajadores musicales criollos, y eso quedó en evidencia dado que por primera vez en la historia y rompiendo restricciones, les brindaron una fuerte ovación de pie.

‘Se trata de otro público. Otra cultura, otra acústica. Es muy diferente a otros. Pero en la medida en que avanzaba el concierto se fueron despertando. Fue una conexión entre nosotros y el público y al final lo logramos’, declaró Dudamel a la salida del concierto.

Asimismo, el presidente del Centro Nacional para las Artes Escénicas de Beijing, China, Chen Ping, además de expresar que la actuación de la orquesta fue impecable, resaltó el altísimo nivel con que los músicos interpretan las obras, ‘esa pasión, la alegría… una entrega inigualable. Las expectativas fueron sobrepasadas’.

Igualmente en Corea, con todas las entradas vendidas, la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar provocó una reacción que sólo se ve en conciertos de pop o rock: las mujeres se abalanzaron al borde de la tarima al terminar la función, para recibir de manos de sus estrellas las chaquetas con el tricolor venezolano que llevaban puestas.

Al igual que los chinos, los coreanos también se levantaron para aplaudir efusivamente a la Orquesta. Las jóvenes de protocolo comenzaron a pedir que se sentaran, al no estar acostumbradas a esta reacción por una orquesta y mucho menos clásica.

El entusiasmo continuó en Japón, en donde la audiencia se volcó en largos y sonoros aplausos, al punto de motivar la salida de Gustavo Dudamel hasta tres veces al escenario.

Para Martha Argerich, pianista argentina que acompañó a la Orquesta, la ocasión representó un momento muy especial. Considerada entre las más destacadas intérpretes en el mundo musical contemporáneo, manifestó que ‘estos músicos tocan como los dioses. He actuado en varias oportunidades con la orquesta y en cada una de ellas sigo sintiendo una profunda emoción’.

Este viernes 19 de diciembre los integrantes de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar acompañados por Gustavo Dudamel y el maestro José Antonio Abreu, ofrendaron las insignias tricolores al Monumento Conmemorativo Municipal de la Paz de Hiroshima (Japón), previo al último concierto de la gira asiática en el Hiroshima Kosei Nenkin Kaikan.

Desde las 6:00 de la tarde las puertas del recinto se abrieron y poco a poco se fueron llenando las mil 898 sillas de la sala.

Para comenzar la velada, la pianista Martha Argerich y los hermanos Renaud -violín- y Gautier -violonchelo- Capuçon acompañaron la interpretación del Triple concierto para violín, violonchelo y piano de Ludwig van Beethoven, seguido por la Sinfonía N° 1 de Gustav Mahler. Una vez más, la audiencia reaccionó de manera inusual, con largos y calurosos aplausos.

La orquesta junto a su director volvieron al escenario para complacer las peticiones con el ya mundialmente conocido Mambo de la Suite West Side Story de Leonard Bernstein y Malambo del Ballet La Estancia de Alberto Ginastera. Ante la emoción que demostraban los japoneses, los músicos cerraron el concierto con el Himno Nacional de Japón.

Para el embajador de Venezuela en Japón, Seiko Ishikawa, la presencia de estos talentos juveniles representaba una gran experiencia.

‘Lo que esta orquesta le regala al público japonés, es magia. Parece algo sencillo, pero no es nada común lo que lograron los músicos venezolanos en sus presentaciones’, aseguró.

Además de despertar inusuales emociones en los asiáticos, el paso de la Sinfónica Simón Bolívar por el mundo oriental alcanzó importantes acuerdos de cooperación e intercambio con las naciones visitadas.

Durante la estadía en Beijing, China, se logró un acuerdo de integración tecnológica en el campo de la fabricación de instrumentos, mediante una empresa mixta binacional apoyada en los convenios entre Venezuela y China para elevar la luthería a escala industrial.

También en este país se traza una ruta de carácter pedagógico, donde se iniciará una corriente de intercambio de maestros en dos niveles: docentes para niños y jóvenes y preparadores para maestros. Esto incluye el campo vocal.

‘Se procurará un intercambio para el enriquecimiento del aspecto lírico de nuestro sistema orquestal y coral. También se alcanzará el desarrollo musical con la creación de la orquesta binacional, que se formará en el último semestre del 2009 y primer trimestre de 2010, para ser estrenada en el marco del Expo Shangai 2010. La presencia de Venezuela será en julio. En este evento se formará una orquesta gigante con músicos de todo el mundo, y Expo Shangai invitó a Gustavo Dudamel a dirigirla’, anunció el maestro Abreu.

Asimismo, en Corea se logró un intercambio con los más importantes conservatorios de música de esa nación en el campo infantil y juvenil, con el apoyo del Maestro Sung Kwak. El Maestro Takeshi Kobayashi, volverá a Venezuela para dictar cursos a una nueva generación de músicos que enseñen a niños.

Por su parte, en Japón se logró intercambio en materia de tecnología de sonido, con la que se reactivará el sistema de educación interactiva y a distancia.

‘Vamos a integrar los movimientos corales de Venezuela y Japón. Desde ahora y hasta el mes de marzo próximo, deben estar formalizados los acuerdos con los tres países en todos los campos. Para abril de 2009, dichos acuerdos estarán en plena vigencia. Eso coincidirá con la presencia de Abbado y Dudamel en Venezuela’, destacó Abreu.

Como último anuncio, el director fundador del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, adelantó que en mayo de 2009 hay una primera misión de conjuntos de cámara que viajarán a Asia Oriental: Teatro Nacional de Artes Escénicas de China, Centro de Arte de Seúl y el Forum Internacional de Tokio, donde participarán el Ensamble de Metales de Venezuela, Quinteto de Vientos de Venezuela, Cuarteto Milenio, Cuarteto Simón Bolívar y el Ensamble Atalaya; también grupos japoneses recibirán músicos de Venezuela para intercambiar experiencias.

Seúl enloqueció con la orquesta juvenil venezolana

Dudamel estuvo al frente en el Seoul Arts Center de Corea del Sur

Publicado originalmente en el diario El Universal de Caracas

Dubraska Falcón
ENVIADA ESPECIAL EL UNIVERSAL

El público gritaba para que le tiraran una chaqueta de los jóvenes músicos (Cortesia Fesnojiv)

El público gritaba para que le tiraran una chaqueta de los jóvenes músicos (Cortesia Fesnojiv)

Corea.- El tricolor venezolano enloqueció a Seúl. Lo llevo al extremo de lo políticamente incorrecto& y quedó fascinado. En el primer concierto que la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar ofrecía en el Seoul Arts Center, consiguió desde el primer instante un éxtasis en el público nunca antes visto por los expertos musicales de la urbe. Un desenfreno que ni ellos mismo podían creer. Unas ganas de ser venezolanos que ponían la piel de gallina. Un deseo casi inexplicable de querer que los más de 200 jóvenes músicos, el director Gustavo Dudamel y el maestro José Antonio Abreu, hubiesen nacido en tierra surcoreana. Ellos simplemente experimentaron entre lágrimas y centenares de aplausos que parecían no tener fin qué significa ver a los jóvenes del sistema en vivo y dentro de una gran acústica.

Por eso, tratar de entender a los espectadores que durante dos horas y media se limitaron a contemplar a un Bernstein y a Mahler diferentes, lanzarse a la tarima para conseguir una de las chaquetas tricolor que cargaban los chicos, no tiene explicación. O sí una que ellos mismos dieron: simplemente, “es la Orquesta Simón Bolívar; la que pone de pie al mundo entero”, dijo una de las asistentes al concierto.

“He escuhado muchas orquestas en mi vida, pero nunca había oído un Mahler tan delicado y delicioso como éste. Y por segunda vez me hizo llorar. Estoy orgulloso de ser suramericano. Hoy todos quisimos ser venezolanos”, dijo el embajador de Colombia en Corea.

Y aquí cumplieron a la perfección. Luego de una interpretación más que perfecta, por lo complejo de las obras y de un particular regaño del director Gustavo Dudamel , mientras ensayaban -”¡No importa el cansancio o la tristeza! !Estamos en Seúl para demostrar lo que somos. Estamos aquí para afinar!”-, los jóvenes demostraron una pasión y una energía incomparable, que hizo que cada nota tuviera el tono y el peso indicado.

Gritos, silbidos, aplausos y una emoción que sofocaba, sirvió solamente como el marco de lo que vendría después& Las luces se apagaron y los coreanos literalmente enloquecieron. Con el nombre de Venezuela en la espalda de los venezolanos, sonaría el primero de dos bis: Mambo de Bernstein, para luego darle paso a Malambo de Alberto Ginastera. Más de uno dentro del público bailó y disfrutó el momento.

Dudamel to Bring Fiery Charisma to Stage

Desde Corea

Publicado originalmente en The Korea Times

By Han Sang-hee
Staff Reporter

At first glance, many could mistake Gustavo Dudamel as a pop star, or even an actor. With his dark curly hair and mischievous smile, Dudamel is one of the youngest and most talented conductors in the world and the 27-year-old is coming to Korea for the first time.

“I’ve never been to Korea, so I’m looking forward to creating some first impressions. So far, all of the Korean people I’ve met have been very warm and extremely interested in classical music. This makes me particularly excited to meet the audiences and experience the cities and especially the food,” said Dudamel through an email interview.

The conductor will perform here with the Simon Bolivar Youth Orchestra of Venezuela, where he has been the artistic director since 1999 and graced fans with his energetic charisma.

Dudamel would know the importance of young musicians playing for the public and themselves, as he himself was nourished as an aspiring conductor with Venezuela’s National System of Youth and Children’s Orchestras, or El Sistema, a publicly financed private sector music education program. The Simon Bolivar Youth Orchestra of Venezuela is also a part of the program.

Classical music faces difficult times due to its aging audience worldwide, but Dudamel was more than eager to turn this around.

“Some think classical music is old music, my grandfather’s music (or) it’s music to sleep to. And this is absolutely not true! When they feel that there’s something happening there, this little fire, or a huge fire on the stage, they fall in love. And this is our responsibility for my generation as musicians (and) artists, to bring the young generation to classical music,” he said.

Dudamel will offer two different programs for the two concert nights. The first will offer symphonic dances from Bernstein’s “West Side Story” and Mahler’s Symphony No. 6, and the second night the numbers of Ravel, Castellanos and Tchaikovsky’s Symphony No. 5.

“I think that in all my Tschaikowskys, Mahlers, Mozarts, Brahmses (there) is a little bit of Venezuela and Latin soul. For me it’s pretty important to show the audience what we have. The important thing is how to make music, to enjoy, to have fun, to make (magical) moments in every concert we play. It’s why we program our concerts this way – and yes, (the viewers) should attend both concerts!” said Dudamel.

He has a great future ahead of him, as he will lead the Los Angeles Philharmonic next fall, and this concert will be a great chance to watch the talented conductor do his magic.

“What I do is a beautiful responsibility. I don’t feel pressure. For me it’s normal, like my life. Everything has been going in the right way, with good speed. It’s wonderful and it’s not only me. Look at the new generation. We have a new generation of young conductors. I’m a 27-year-old conductor, when now we have 16-year-old conductors. I’m part of the old generation already. This is a beautiful thing, to be the inspiration for the people that are coming to be musicians, for people that have a goal, to see that things can happen if you work hard and love what you are doing. This is the secret, this is the recipe,” he said.