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Apoteosis
Ene 4
Publicación original en el diario ABC Sevilla
4-1-2007 03:03:22

CLÁSICA
Festival Sevilla entre Culturas
Sinfónica Simón Bolívar. Solista Natalia Gutman, cello. Director Claudio Abbado. Obras Schumann, Tchaikovski. Teatro de la Maestranza. 02-01-07
JOSÉ LUIS LÓPEZ LÓPEZ
Ya hemos hablado de la Sinfónica Simón Bolívar (integrada en la organización mundial de Juventudes Musicales). Decíamos que esta formación puede con todo. Como demostración patente, en esta ocasión se enfrentó con dos obras del repertorio más romántico: una concertante y otra puramente orquestal. Si el día anterior fue conducida por el genial y precoz Gustavo Dudamel, en este ocupaba el podio el más grande, para este comentarista, Director vivo de hoy. Es impresionante la dignidad con la que Claudio Abbado desafía a los años y a la enfermedad: su infinita maestría y sensibilidad y su prodigiosa fuerza interior, plena de sabiduría, fascinan a los jóvenes de la Simón Bolívar, con los que ya ha trabajado en no pocas ocasiones; y lo mismo a los oyentes. Con la sala del Teatro llena, la primera parte nos mostró una Orquesta de dimensiones «normales» (80 o 90 músicos), saludada con alborozo, que ascendió a emocionado homenaje cuando apareció Abbado. El «Concierto para cello y orquesta en la menor» (1850) de Schumann consta de tres partes («No demasiado rápido», «Lento», «Muy vivo») que se encadenan sin interrupción. Compuesto como una liberación en el camino del autor hacia la locura final, no encontró esta vez en la excepcional cellista rusa Natalia Gutman esa intérprete total que esperábamos, aunque su labor fue correcta y meritoria. Sin embargo, la propina (de la «Suite nº 1 para cello solo, BWV 1007» de Bach) fue un dechado de limpidez y precisión. Director y Orquesta acompañaron impecablemente a la solista, sin taparla y dándole realce en todo momento. Pero la «locura» estaba por llegar: segunda parte, «Sinfonía nº 4 en fa menor. op. 36» (1877-78) de Tchaikovski. El genio mágico de Abbado guiaba a una Sinfónica (ahora con 150 o 160 miembros) de calidad excepcional: empaste, riqueza tímbrica, versatilidad, disciplina… Secciones sobresalientes, una por una; solistas fuera de serie en cada sección; y, todo sumado, un conjunto compacto, equilibrado, maleable hasta el límite ante las indicaciones del Maestro. El inicio, «Andante sostenuto», mostrado por los esplendorosos metales, con pasión exultante, nos llevó a unas alturas que, tal vez, nunca hemos alcanzado hasta este día, y de las que ya no bajamos hasta el final. El «Andantino», expresión de la angustia melancólica, cristalino como el hielo, nos oprimió el corazón y nos conmovió el espíritu. El «pizzicato ostinato» del «Presto», de arabescos caprichosos cercanos a la embriaguez, dibujados con una matización portentosa, seguido por la «chansonnette» y la marcha militar de los metales, nos preparó para el glorioso «Allegro con fuoco» final. Delirio desatado, paroxístico, con aplausos sin fin (¿cuantas veces salió a saludar Abbado? ¿Seis, ocho? Perdimos la cuenta…). Y como regalo, de nuevo la Obertura de «Guillermo Tell». Un hito en la historia musical de Sevilla.
Un vendaval
Ene 2
J. Á. VELA DEL CAMPO 02/01/2007
Publicado originalmente en el diario El País
La Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar es una orquesta de moda. En primer lugar, por ser la imagen simbólica de un proyecto educativo, social y político que tiene detrás nada menos que 265.000 niños y jóvenes. Luego está la figura de su director, Gustavo Dudamel, un pipiolo de 25 años, elogiado por Mehta, Abbado, Barenboim y Rattle. La orquesta y su director han sido invitados a tres programas diferentes en el próximo Festival de Pascua de Lucerna y también en 2007 van al Carnegie Hall de Nueva York de la mano de la Filarmónica de Berlín.
En Sevilla, Dudamel y sus muchachos se presentaron con un programa ecléctico y hasta enloquecido por momentos. No obstante, antes de empezar a hacer diabluras, expusieron un Concierto para orquesta, de Bartok, y La valse, de Ravel, en unas lecturas enjundiosas, llenas de fuerza, con el toque exacto de misterio, contrastadas y con una formidable sensación de tocar en equipo. Hasta Falla, especialmente en la segunda suite de El sombrero de tres picos, sonó con una componente orgiástica que suponía una revelación. De repente se apagaron las luces, y lo que parecía un accidente fue una excusa para un cambio de atuendo, y los músicos dejaron sus chaquetas oscuras en el respaldo de sus asientos y aparecieron -director incluido- con una especie de chándal con cremallera en rojos, amarillos y azules, y a partir de ahí empezó la fiesta. Los músicos empezaron a bailar con sus instrumentos y a girar sobre sí mismos y a tocar de pie, y es como si se les hubiese metido el diablo en el cuerpo, imponiendo un ritmo frenético a los mambos del cubano Pérez Prado y el estadounidense Leonard Bernstein, y consiguiendo el Rossini más delirante que uno pueda imaginar. El público se contagió con este alboroto, y sonaron a todo tren las palmas por bulerías. La alegría de hacer música se impuso a otro tipo de consideraciones. Y la fuerza de la juventud. El propio director acabó mezclado entre los percusionistas, mientras uno de estos cogía la batuta y otro sacaba una cámara fotográfica para fijar el momento. Dudamel y su orquesta arrasaron en Sevilla.
Venezolano Dudamel pide equiparar música iberoamericana con clásicos europeos
Dic 28
Sevilla (España), 28 dic (EFE)- El joven director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel opinó hoy en Sevilla, donde mañana dirigirá la primera actuación en España de la Joven Orquesta Simón Bolívar, que la música iberoamericana contemporánea debe equipararse con los clásicos europeos.
Dudamel, considerado una de las promesas internacionales de la dirección orquestal y ganador del concurso Gustav Mahler para jóvenes directores de 2004, señaló que uno de sus “objetivos” es incluir en sus actuaciones con destacadas orquestas europeas la música latinoamericana, “mezclándola con las grandes obras universales”.
“En Latinoamérica tenemos grandes compositores e inmensas obras que es muy importante resaltar; yo siempre trato de unir con algún Beethoven o algún Bach o un Shostakovich, a Falla, Villalobos o Revueltas, que son los compositores emblema de nuestra música”, destacó.
El joven director venezolano añadió en declaraciones a Efe que los principales directores de orquesta occidentales no incluyen a los compositores latinoamericanos en sus repertorios “quizá por desconocimiento”, pero se mostró confiado en un cambio de tendencia que en pocos años incrementará la estima por los “grandes” autores musicales latinoamericanos, “equiparables a los clásicos”.
El fundador de la Joven Orquesta Simón Bolívar, ex ministro de Cultura venezolano y promotor de la Fundación del Estado para el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, José Antonio Abreu, subrayó la trascendencia de este movimiento de integración social mediante la música, nacido hace unos treinta años y en el que participan unos 265.000 niños y jóvenes de Venezuela.
Recordó que esta iniciativa, conocida popularmente como el “Sistema”, mantiene en la actualidad 320 orquestas y un millar de coros en Venezuela, gracias a un presupuesto de unos 53 millones de dólares “y al enorme esfuerzo del voluntariado”.
El “Sistema” nació “para promover la inclusión de los excluidos a través de la música”, según Abreu, y ha logrado el reconocimiento de Naciones Unidas, la Unesco o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y se ha extendido a otros países latinoamericanos como un modelo de integración y de cooperación sociales.
El director del Festival Iberoamericano Sevilla Entre Culturas, que ha propiciado el debut en España de la orquesta Simón Bolívar y de Dudamel, el mexicano Ramiro Osorio, enfatizó el “honor” que supone recibir en la capital andaluza a los representantes de lo que calificó de “milagro musical venezolano”.
Añadió que el “Sistema” es “un movimiento verdaderamente revolucionario” que se ha consolidado como “el movimiento musical más importante del mundo”.
El alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, expresó su satisfacción por que este festival cultural de las Navidades sevillanas se esté consolidando “con éxito” y supere “la asignatura pendiente” que supone, en su opinión, la ausencia de actividades culturales en la capital andaluza durante las fiestas navideñas.
Gustavo Dudamel (Barquisimeto, 1981), estudió violín en el Conservatorio Jacinto Lara y en 1996 inició sus estudios de dirección con Rodolfo Saglimbeni; ese mismo año fue nombrado director de la Orquesta de Cámara Amadeus.
En 1999 comenzó sus estudios de dirección con José Antonio Abreu y colabora con Sir Simon Rattle, Claudio Abbado y Daniel Barenboim.
Como director de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar protagoniza casi 60 conciertos por temporada y próximamente tiene previsto dirigir orquestas como la Sinfónica de Birmingham, la Filarmónica della Scala, la Sinfónica de Bamberg, la Filarmónica de Israel, la Orquesta Philharmonia de Londres y la Sinfónica de Gotemburgo, de la que será director a partir de la temporada 2007-08. EFE am/jrr/fpb/mm
Terra/EFE
Sevilla Entre Culturas 2006-2007
Dic 24
Claudio Abbado dirige la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar en el Festival “Sevilla Entre Culturas 2006-2007″
Sala:
Teatro de la Maestranza, Sevilla
Programa:
Robert Schumann: Concierto para Violonchelo y Orquesta en La Menor
Piotr Ilyitch Tchaikovsky: Sinfonía Nº4 en Fa Menor
Fecha: 02/01/2007
Sevilla Entre Culturas 2006-2007
Dic 24
Gustavo Dudamel Dirige a la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar en el Festival Sevilla Entre Culturas 2006-2007
Sala:
Teatro de la Maestranza, Sevilla
Programa:
Bela Bartok: Concierto para Orquesta
Manuel De Falla: Suite Nº 2 del Sombrero de tres picos y Danza de La vida breve
Alberto Ginastera: Malambo del Ballet La Estancia
Silvestre Revueltas: Sensemayá
Dámaso Pérez Prado: Mambo
Maurice Ravel: La Valse
Gioachino Rossini: Obertura Guillermo Tell
Fecha: 30/12/2006
